Miguel Ángel Godínez García

¿Qué pasa en Chiapas?

Chiapas está sumida en una profunda crisis de seguridad que amenaza con desgarrar de nueva cuenta el tejido social, como ocurrió en 1994, solo que, a diferencia de ese año, en el que el protagonista fue un grupo de indígenas insurrectos comandados por el autonombrado Sub comandante Marcos y líder del EZLN, hoy son cárteles del narcotráfico los que enarbolan la nueva amenaza.

Similar a lo ocurrido en 1994, cuando mi padre, el Gral. Miguel Ángel Godínez Bravo, comandante de la VII Región Militar informó a detalle al presidente Carlos Salinas y al secretario de la Defensa, Gral. Antonio Riviello de la situación en Chiapas y la detección de un grupo guerrillero, tanto el mandatario como el titular de la Sedena le restaron importancia; meses después, estalló el conflicto armado.

De nueva cuenta, la VII R.M. informó al presidente que Chiapas vive una situación de violencia, provocada por los cárteles del narcotráfico, los cuales operan en toda la región. Y otra vez, como en 1994, la información fue minimizada, hasta hace apenas unos días cuando se evidenció la nueva crisis.

En esta ocasión, un grupo armado detuvo un autobús de la SSP de Ocozocoautla y levantón 16 funcionarios, mismos que permanecieron desaparecidos varios días hasta el pasado viernes, cuando fueron liberados ante la movilización de más de mil elementos de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano. En principio no se ha identificó a ningún grupo responsable de los hechos, solo aparecieron videos y mantas en los que exigían la liberación de la cantante Nayeli Cyrene Cinco Martínez, secuestrada la tarde del jueves 22por otro grupo de hombres armados, en el fraccionamiento Santa Clara, al norte de Tuxtla Gutiérrez, sin que a la fecha nada se sepa de ella.

En Chiapas ya no solo son los grupos de indígenas asociados al EZLN, los paramilitares o la crisis de migrantes, ahora la violencia de cárteles como el de Sinaloa, el  Jalisco Nueva Generación, Los Zetas, del Golfo, el Chamula, Maras y grupos delincuenciales locales se suman a la problemática y vuelven más tensa la situación no solo para el gobierno de Rutilio Escandón, que está impedido de usar la fuerza al estar tutelado por la estrategia fallida de abrazos no balazos, sino para propio gobierno de Andrés Manuel.

Por si eso no bastara, ante el secuestro de los 16 empleados municipales y el de Cyrene Cinco, el presidente López Obrador no dio la respuesta que se esperaba, solo amagó a los criminales y los amenazó que, de no liberar a los rehenes, los acusaría con sus papás y abuelitos. Esta inusitada respuesta fue, sin duda, una falta de respeto no solo a familiares de las víctimas que cayeron en manos de los criminales, también para quienes ofrendan su vida por el país, soldados, guardias nacionales, policías.

Ofrecer seguridad a la población solo con dichos no es ni por asomo suficiente, de ese modo jamás se desactivará la violencia. Los cárteles están fuera de control, no solo en Chiapas, lo están en gran parte del territorio nacional, y otro ejemplo es Guanajuato, donde incluso, fenómenos como los coches bomba, conocidos en el contexto del terrorismo y al estilo de lo vivido en Colombia, han comenzado a emerger. El más reciente ocurrió miércoles de la semana pasada en Celaya, frente a las instalaciones de la Guardia Nacional donde hubo un saldo de 10 elementos heridos, algunos de gravedad.

En Michoacán también se ha trascendido de lo convencional al ámbito del terrorismo, donde se utilizan minas antipersonales y armas prohibidas. Las organizaciones criminales han acumulado un poder desmesurado. La escalada de violencia ya es alarmante. El líder de autodefensas, Hipólito Mora fue abatido por sicarios y estos actos evidencian un nivel de sofisticación y brutalidad que no se había visto antes en el país. Le dispararon hasta mil cartuchos.

Las autoridades deben de tomar acciones inmediatas y contundentes para prevenir y combatir la violencia, así como las manifestaciones de terrorismo, que representan una clara amenaza para la seguridad nacional.

Tal parece que los cárteles desafían al Estado, y es ridículo amagarlos solo con “acusarlos con sus papás o abuelitos”. Si bien la violencia no se debe combatir con más violencia, el gobierno no debe renunciar a lo que es su obligación.

Es momento de que las autoridades asuman su responsabilidad y tomen acciones concretas para restaurar la paz y la seguridad en el país. Ceder el monopolio de la fuerza es una muestra de que el Estado se encuentra debilitado y que es incapaz de hacer frente a la situación.

De Imaginaria: Del 1 de diciembre de 2018 al mes de junio de 2023, las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional han incautado 2 mil 655 toneladas de droga y afectado por más de 1.6 billones de pesos a los cárteles del narcotráfico.

Enhorabuena. Personal militar que participa en los Juegos Centroamericanos San Salvador 2023, ha obtenido más de 40 medallas de las 213 que en total suma México.

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