Cambio de mando en la Sedena

Alto Mando

Miguel Ángel Godínez García

En la Secretaría de la Defensa se acostumbra que el relevo militar se realice a las 12 de la noche, en el primer minuto del nuevo gobierno, esta vez, encabezado por la doctora Claudia Sheinbaum. Se trata de una de las ceremonias más significativas, un momento cargado de simbolismo y protocolo. En esta ocasión, el general de División DEM, Ricardo Trevilla Trejo, asumió el liderazgo con la cuarta estrella en su tocado y las insignias en su uniforme que lo consagran como el nuevo secretario de la Defensa Nacional.

En un hecho histórico y por demás inédito, por solicitud del propio general Trevilla, el cambio de mando se realizó en el Heroico Colegio Militar, su alma mater, un gesto que no pasó desapercibido. Esta institución, emblemática del sistema educativo militar mexicano, fue testigo de un evento donde la rigidez protocolaria no opacó lo emotivo. Ante los contingentes del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, así como invitados especiales, el general Luis Crescencio Sandoval entregó simbólicamente el mando de las tropas al general Trevilla, sellando así el relevo y en medio de esta atmósfera de solemnidad, el nuevo secretario dirigió un mensaje a las tropas, antes de tomar protesta a los mandos de su Estado Mayor, quienes lo acompañarán durante los próximos seis años.

En la Secretaría de Marina, se vivía un momento similar con el nombramiento del almirante Raymundo Pedro Morales, como nuevo titular de la Semar.

El Gral. Ricardo Trevilla, es un militar de larga trayectoria y goza de una gran reputación. Egresó como teniente de Caballería del H. Colegio Militar y en su paso por la Sedena se ha hecho de un amplio prestigio por los cargos asumidos, el último, como jefe del Estado Mayor Conjunto. Todos lo conocen por ser un militar de mano firme, pero justo. Es un viejo conocido por los medios de comunicación al haber fungido como titular de Comunicación Social de la Sedena.

Sin duda, este relevo de mando se da en un contexto de enorme presión. La violencia en el país sigue fracturando territorios y dejando cifras alarmantes de muertos y desaparecidos, derivado de la guerra de los cárteles y un ejemplo es Sinaloa, que lleva más de 17 días en medio de enfrentamientos violentos, quema de vehículos, negocios y asesinatos.

A la fecha hay más de 120 muertos en Sinaloa, decenas de heridos y otras tantas de desaparecidos. Una violencia desatada por la guerra de liderazgos en el Cártel de Sinaloa, a raíz de la captura de Ismael, El Mayo Zambada, traicionado por Joaquín Guzmán López, El Chapito, así como por la incapacidad o complicidad del gobernador Rubén Rocha y la renuncia del presidente López Obrador a aplicar el Estado de Derecho. Otro caso es el de Chiapas, al borde de la ingobernabilidad por la violencia. Son algunas de las situaciones que colocan a las FA en el centro de la estrategia de seguridad nacional, por la complejidad del combate al crimen organizado.

El Gral. Trevilla no es un recién llegado, operó en estados como Michoacán, Chiapas, Chihuahua y Coahuila. Conoce muy bien la situación de la violencia. Su trayectoria, tanto en territorio nacional como en el extranjero, lo posiciona como una figura clave en la articulación de una nueva estrategia diferente a la de los abrazos no balazos, que fracasó rotundamente desde el primer momento en que se puso en marcha.

Su experiencia en campo, sumada a su bagaje académico en administración pública y militar, lo ha hecho ganarse un respeto bien cimentado en las filas del Ejército. A nivel internacional, su paso como agregado militar en Alemania y Polonia le otorgó una perspectiva global sobre seguridad nacional, una cualidad que le será indispensable frente a los retos que se avecinan.

La Sedena enfrenta desafíos que van más allá la seguridad nacional y la lucha contra el narcotráfico. Al manejo de infraestructura clave como aeropuertos y aduanas, se suma la administración de la Guardia Nacional por decisión del presidente y del Congreso. Esta corporación deberá convertirse en el corto plazo, en una fuerza fundamental en la lucha contra la delincuencia y ello demanda el liderazgo firme del Gral. Trevilla.

El nuevo secretario de la Defensa sabe que la tarea primordial es devolver la estabilidad a un país que está bajo el acecho del crimen organizado, además de restituir la confianza de la población en las instituciones encargadas de su protección y para alcanzar este objetivo, dependerá de la perfecta coordinación con la SSPC, Marina y GN.

Este relevo en el alto mando militar no es solo un cambio de nombres, es una oportunidad para reformular la estrategia de seguridad. México necesita respuestas y resultados urgentes. Quizá veamos alguna nueva señal en la primera reunión del gabinete de seguridad, el 2 de octubre, una fecha simbólica.

De Imaginaria. No fue el Ejército el responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. El presidente López Obrador, como dice, no se chupa el dedo. La tomada de pelo fue lo que hizo la Comisión de la Verdad, con Alejandro Encinas al frente. Hizo acuerdos con Gildardo López Astudillo, uno de los líderes de Guerreros Unidos, grupo que asesinó a los estudiantes. A cambio de evitar su extradición tenía que decir la verdad. Pero dijo lo que quiso, menos eso, la verdad.    

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