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Por el honor de la Guardia Nacional

Alto Mando

Miguel Ángel Godínez

Quien conoce al presidente Andrés Manuel López Obrador sabe que cuando toma una decisión es difícil que desista de ella, de ahí que el anuncio en torno a que la Guardia Nacional pasará a formar parte del Ejército Mexicano, puede darse como un hecho, ya sea a través de una reforma legislativa, por decreto o mediante algún acuerdo. Lo que pretende el mandatario es simple: salvar el honor de la Guardia Nacional. 

Los argumentos de la oposición van en el sentido de que la decisión tiene como único final de preparar el terreno para una dictadura, de lo cual no hay evidencia alguna y sí en cambio argumentos del por qué la Guardia Nacional debe pasar al Ejército y que sus mandos ya no sigan siendo civiles. 

En esencia, la Guardia Nacional nunca ha dejado de pertenecer al Ejército. La mayoría de sus elementos fueron extraídos de las Fuerzas Armadas, sus filas están compuestas por marinos, soldados y policías militares.

Incluso su comandante, el Gral. Luis Rodríguez Bucio, proviene del Ejército, se trata de un hombre experimentado, con basto conocimiento en seguridad nacional, ahí está su doctorado en Defensa y Seguridad Nacional, además de que fungió como coordinador de grupos interinstitucionales del desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y fue agregado militar en Alemania y Polonia.

Por eso el argumento del presidente cuando dice que la Guardia Nacional no debe tener mandos civiles, porque de ocurrir, tendría el mismo triste final de la Policía Federal, la cual fue presa de la podredumbre provocada por la corrupción. 

Para López Obrador se predica con el ejemplo, y los mandos civiles no son un buen ejemplo, pesa sobre de ellos serias acusaciones y sospechas de corrupción, de ser mentira no habría más de 120 mil muertos ni 100 mil desaparecidos; la incapacidad también es corrupción. 

Hoy, a diferencia de la PF, los elementos de la GN han sido formados con disciplina militar, con valores y filosofía castrense, pero también con algunos nuevos ingredientes esenciales: la ética y el respeto a los derechos humanos, de ahí que lo que se busca el presidente es evitar que sucumba al desprestigio. 

Debemos reconocer que actualmente, los valores de las Fuerzas Armadas están a prueba de todo, son institucionales y son pueblo, por lo que me atrevo a decir que la GN estaría lejos de revivir algún evento antidemocrático o una situación similar a la de1968, como es el temor manifiesto de diputados y senadores de oposición, quienes incluso han calificado el anuncio del Ejecutivo como “una amenaza al orden constitucional y un paso hacia un autogolpe de Estado”.

Las Fuerzas Armadas ya no son las mismas de esa época y por tanto la Guardia Nacional no puede salirse de ese mismo guion.

Los legisladores amagan con interponer una controversia constitucional, pero ¿Qué pasaría si el presidente decidiera hacer una consulta sobre este tema? Seguramente las y los mexicanas estarían a favor de que la Guardia Nacional sea parte del Ejército, porque todas las policías, municipales o estatales, han fallado en su tarea de brindar seguridad a la población, es más, muchos de sus elementos son, sin temor a dudas, parte de la delincuencia organizada. 

Por lo pronto, trascendió que el próximo 16 de septiembre, durante el desfile militar, la secretaria de Seguridad Pública, Rosa Ícela Rodríguez, hará entrega de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. Hay que estar atentos a lo que suceda ese día. 

Verdaderas horas de terror se vivieron en Guanajuato y Jalisco por la presunta detención de dos jefes del CJNG. Muy grave si se confirma que tras su captura y la reacción virulenta desatada hubieran sido liberados el RR y el Apá. 

De Imaginaria

La lucha es contra el tiempo, pero se mantiene la esperanza de rescatar con vida a los 10 mineros atrapados en los pozos de carbón de Sabinas, Coahuila. Militares y marinoshacen esfuerzos sobrehumanos y eso es de reconocerse. Si hay que buscar culpables, están a la mano: Protección civil en los tres órdenes de gobierno, la Secretaría del Trabajo y la CFE. 

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