Andy, Bobby y el club los 37-38

Andy, Bobby y el club los 37-38

HISTORIAS DE NegoCEOs

Mario Maldonado 

Andrés Manuel López Beltrán y su hermano Gonzalo, conocidos como “Andy” y “Bobby”, serán los interlocutores de su padre con el poder político y económico una vez que Andrés Manuel López Obrador se retire a su finca de Palenque, Chiapas. Lo dicen en privado y en confianza sus cercanos; lo comentan los morenistas de hueso colorado y los advenedizos en los comederos políticos: los hijos heredarán y ejercerán el poder del movimiento que fundó su padre y consolidó durante más de una década. 

El 2 de octubre, un día después de entregar la banda presidencial a Claudia Sheinbaum, Morena cumple 13 años, durante los cuales López Obrador creció y apuntaló el movimiento hasta convertirlo en uno tan poderoso y tan diverso que en el corto plazo el único gran riesgo que enfrenta es el de la implosión: la pelea o división de sus liderazgos. Para tratar de evitar un escenario como este, el presidente dejó en manos de sus más cercanos las riendas del partido y del movimiento. Sus más cercanos y confiables son Andy y Bobby. 

Aunque López Obrador ha negado las versiones sobre que en su testamento político está escrito que su hijo Andrés Manuel López Beltrán competiría por la Presidencia en el 2030, su unción como secretario de Organización de Morena y el discurso que emitió este domingo para justificar su “incursión” en el movimiento en el que “siempre ha estado” son un signo inequívoco de que tiene aspiraciones políticas y está resuelto a operar con todo el poder y el dinero del partido para apuntalar no solo a denominada 4T, sino su propia imagen.  

El 10 de septiembre pasado, un día después de que su padre reconoció que Andy estaba postulado para obtener un cargo en Morena, publiqué un texto llamado “Andy, el heredero, y la nueva generación”, en el que se detalló cómo el hijo mediano del primer matrimonio de López Obrador ha operado todo el sexenio mediante algunos de sus incondicionales, de manera que tiene perfiles en prácticamente todos los estados y dependencias del gobierno federal. Lo mismo Bobby, cuyos amigos y excompañeros del Colegio Logos inundaron el gabinete presidencial. Con varios de ellos se comunicaba mediante un grupo de WhatsApp llamado “Los 4teros”. 

La “nueva generación” a la que apeló Andy en su discurso del domingo –y que fue secundada por la presidenta electa, Claudia Sheinbaum–, es precisamente la que se ha conformado con miras al 2030, y en la que sobresalen perfiles de edades similares (37 y 38 años), quienes lograron posiciones de poder en el sexenio de López Obrador. 

Una es la mancuerna de Andy en Morena: la secretaria de Gobernación y futura presidenta del partido, Luisa María Alcalde, quien es un año menor que López Beltrán: Luisa tiene 37 y Andy 38. Uno de los mejores amigos Andy, de su misma edad y con intereses –y negocios– comunes en el sector restaurantero, es el excoordinador de la Ayudantía de Presidencia, Daniel Asaf, quien se convirtió en diputado federal. 

Otro amigo inseparable es Carlos Torres Rosas (37 años), actual secretario técnico del Gabinete y coordinador de los superdelegados y de Programas del Bienestar, cargo que repetirá en el gobierno de Sheinbaum. Asimismo, Alejandro Calderón Alipi (37 años), quien fue director del IMSS Bienestar y ahora fue enviado a su natal Tabasco para convertirse en secretario de Salud. 

Destaca también Juan Pablo de Botton (37 años), actual subsecretario de Egresos de Hacienda y próximo secretario de Finanzas de la CDMX, y Antonio Martínez Dagnino (37 años), jefe del SAT, quien se mantendrá en su cargo en la siguiente administración. 

Algunos otros perfiles que igualmente detentaron un cargo relevante en el gabinete de AMLO o en algún estado del país, como Paulina Moreno García (38 años), exdirectora general adjunta de Administración y Finanzas de Nafin y actual secretaria de Finanzas del Estado de México, son parte del club. 

Así, los dos hijos de AMLO inmiscuidos en política tienen influencia e intereses en los dos estados más importantes en términos de votos y presupuesto: el Estado de México y la CDMX; en su natal Tabasco y en la mayoría de los puestos clave del gobierno federal. Sin mencionar que estando al frente de la Secretaría de Organización, Andy controlará los recursos de éste, tendrá vínculos y comunicación con los comités municipales, se hará cargo de coordinar las tareas de afiliación, impulsará candidatos y se coordinará con los gobernadores morenistas. Nada mal para “empezar” su carrera política. 

@MarioMal

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