Asesoría Legal
Lic. Julio Cesar Zamudio — Director Corporativo Mercadotecnia De México
Hoy no escribo como abogado, ni como empresario, ni como alguien que ha salido adelante en esta vida solo, hoy escribo como hijo, un hijo que fue perfecto y como un hijo que tal vez tampoco fue entendido.
Me sentí mal porque mi padre no pudo estar en mi vida, pero, tampoco he estado del todo para mi hijo…..César, mi madre no me apoyó, pero, tampoco he sido constante con ella, doy, pero también reclamo y lo reconozco, amo, pero me alejo, creo estoy repitiendo conductas que me dolieron, mi madre tampoco pudo ver mis logros, he dicho muchas veces que ni siquiera iría a su entierro de mi madre cuando parta, ahí están sus hijos a los que siempre ha querido tener todo el tiempo juntos, a los que logró manipularle la vida a cada uno de ellos y lo sigue haciendo con sus hijos de ellos y hasta con sus bisnietos, a mí no, a mí no logró manipularme, pero, tengo miedo de ser como mi madre, perfeccionista y manipulador como es ella, con un carácter demasiado fuerte y que hasta hoy a pesar de su edad su carácter es muchísimo más fuerte, a ella ni a nadie le permito meterse en mi vida privada y ni siquiera a opinar absolutamente nada porque cuando mi madre lo ha querido hacer simplemente pongo freno y la callo, de sus 6 hijos (yo no sé cómo mi madre tuvo tantos hijos) yo soy exactamente el sexto, y soy el que más pegado a mi madre estaba cuando tenía de 4 a 8 años de edad, inclusive me llevaba a su oficina, conviví mucho con mi madre y tengo buenos recuerdos pues era muy hiperactivo y rebelde, a mi madre la veo cada 10 años o pasa más tiempo para que yo la vuelva a ver, a lo mejor ni la vuelvo a ver y ni siquiera iré a su entierro, aunque, reconozco que me va a doler mucho porque a final de cuentas es mi madre y de pequeño fui el que más a su lado estuve, a lo mejor le lloro en silencio porque a final de cuentas la amo en el fondo tan solo por el hecho de ser mi madre, cuando llego a su casa es como si llegara un hijo de vecino porque ni siquiera se alegra ni nada, solo me dice: “hola, buenas tardes”, es todo, sus palabras siempre huecas, tengo hermanos con los cuales no tengo buena comunicación a los que yo he ayudado económicamente y ellos no son nada recíprocos, no le interesa la vida de uno, solo la de ellos, pero, he decidido no ayudarlos más, en mis tiempos estudiantiles fui presidente de una federación y en la Universidad igual, en una ocasión tomamos autobuses y los quemamos por una injusticia de los transportistas que atropellaron a una señora de la tercera edad y no querían pagar nada, era madre de un compañero de la escuela, yo era el presidente estudiantil y mi madre al ver el problema simplemente me dijo: “si te llevan a la cárcel nadie te va a ayudar, ¿Quién te va a ayudar?, a tus hermanos los ayudará su padre y yo, ¿pero a ti?, nunca tuve apoyo de nada de parte de mi familia, por lo tanto, ¿Por qué tendría yo que apoyarlos en estos momentos?, eso se acabó.
Madre, no fui un buen hijo, fui rebelde, distante y terco, crecí con mis propias ideas, con mis propios impulsos, con una manera de ver la vida que muchas veces chocó con la tuya, no siempre estuve cuando debía estar, no siempre dije lo que debía decir, siempre me sentí solo, hubo momentos muy duros en mi vida, momentos en los que necesitaba una mano, una palabra, un respaldo, y no estuvieron, no solo de ti, sino de toda la familia, una familia que no tengo, aprendí a salir adelante solo, siempre con la ayuda de Dios, pues, al único que he mencionado como mi único padre es a Dios, y a mi madre, la virgen de Guadalupe, nadie más, aprendí a levantarme sin la ayuda de nadie, a construir sin respaldo, a convertirme en lo que soy sin el impulso de nadie, tengo empresa y pronto la voy a cerrar porque, no aguanto más la presión de muchísimas cosas que pasan alrededor de mi vida, soy abogado, empresario, he ayudado a muchas personas en el camino, he dado dinero, apoyo, oportunidades, incluso a quienes alguna vez me dieron la espalda, pero, curiosamente ante tus ojos sigo siendo alguien sin importancia, y eso, duele más de lo que te imaginas, no te guardo rencor, a pesar de todo, nunca te lo guardé, ni cuando me rechazaron, ni cuando sentí que no contaba, ni siquiera cuando, por pedir la devolución de un dinero que ayudé a dar a uno de mis hermanos, recibí malas palabras tuyas y hasta la muerte me deseaste, no te guardo rencor, guardo memoria, hoy te ayudo cuando puedo, no como debería tal vez, no de forma constante, pero lo sigo haciendo, no por obligación, sino porque a pesar de todo eres mi madre, tengo 5 hermanos y con ninguno tengo relación cercana, tal vez la vida nos separó, tal vez nunca hubo unión real, o tal vez cada quien aprendió a vivir a su manera, pero, también soy padre, tengo un hijo que se llama Cesar, al que no veo desde hace unos años, el dinero no lo es todo, aportar no es estar presente, y cada vez que pienso en él, veo un reflejo de mí mismo, critiqué a mi padre por no estar, por no estar presente en mi vida, y hoy, me encuentro cuestionado por mis propias decisiones, ¿de qué sirve construir tanto afuera si uno está vacío por dentro?.
Madre, no sé si volver a verte, la última vez fue cuando estabas enferma hace unos meses, tal vez pasen años otra vez, o tal vez la vida decida que esa fue la última visita a tu casa, no lo sé, pero, lo que, si se es que, no te odio, no te guardo rencor, no te deseo mal, tampoco puedo fingir que todo estuvo bien, soy lo que soy porque aprendí a luchar solo, aun y con todo, sigo siendo tu hijo, este texto no es un reproche, simplemente quiero decirte que te amo inmensamente por ser mi madre y gracias te doy por la vida que me diste, hoy tengo empresas pero, estoy rodeado de personas a quienes les pago pero, todo eso se va a acabar porque voy a cerrar todo completamente, no tengo personas de confianza en quien sostener lo que tengo actualmente y hasta la vida de uno peligra por tener negocios o empresas por tanta inseguridad, gracias por darme la vida porque sin eso, nada de lo que soy hoy existiría, gracias por lo mucho o poco que me tocó vivir a tu lado, me voy sin rencor, no fui el hijo que quizá esperabas, pero tú tampoco fuiste la madre que muchas veces necesité, hoy cierro este capítulo con respeto, con distancia, pero también con verdad, no sé si volveré a verte, tal vez no esté cuando partas, pero si sé que en mi manera, te reconozco, tengo un corazón muy duro y lo sabes, descansa cuando llegue tu momento, yo seguiré mi camino, y aunque el mundo no lo entienda y aunque la historia no sea perfecta, gracias por todo mamá, perdóname por no ser un buen hijo ni el hijo que esperabas. GRACIAS.










