Bernd Müller
Estados Unidos y sus aliados planean reforzar militarmente a Ucrania siguiendo el ejemplo de Israel. Pero, ¿hasta qué punto es realista este plan y qué retos se plantean?
Estados Unidos y sus aliados europeos quieren apoyar a Ucrania durante años. Así se le planteó al gobierno de Kiev en la cumbre de la OTAN celebrada en Vilna. De esta manera se le muestra al Kremlin que el apoyo occidental a Ucrania no flaqueará.
18 estados se comprometieron a apoyar a Kiev a largo plazo. Además de Estados Unidos y Gran Bretaña, también se cuentan Holanda, Suecia y otros Estados europeos. Sin embargo, desde la cumbre de la OTAN siguen abiertos muchos interrogantes, según el Wall Street Journal (WSJ).
Fundamentalmente, se pretende un modelo basado en el del Estado de Israel. Ucrania debe armarse hasta tal punto que Rusia se abstenga de volver a atacar en el futuro. Sin embargo, se trata de un plan para después de un acuerdo de paz. Hasta entonces, se espera poder señalar a Rusia que no tiene sentido esperar a que haya un nuevo presidente en Estados Unidos.
Entre los funcionarios europeos, según el WSJ, crece la preocupación de que la guerra pueda durar hasta el año que viene, cuando se elija un nuevo presidente en EEUU. Si un candidato republicano entra en la Casa Blanca, la ayuda a Ucrania podría recortarse o suspenderse por completo.
Los principales candidatos republicanos dejaron claro recientemente que la ayuda estadounidense debería cortarse. Donald Trump anunció – sin ambages pero tampoco sin farol – que pondría fin a la guerra en un día. Otros republicanos declararon la semana pasada que no se podía mantener el nivel actual de apoyo a Ucrania.
Con este telón de fondo, los funcionarios occidentales buscan formas de vincular a los futuros gobiernos en la ayuda a Ucrania. Para los europeos, la lección de la presidencia de Trump enseña que cualquier Estado puede anular tratados internacionales tomados previamente.
En tal caso, los gobiernos de Europa se enfrentarían a las desagradables realidades políticas:
Si Washington da marcha atrás significativamente en su apoyo a Ucrania, es probable que Europa no esté en la situación de llenar el vacío, ni financiera ni militarmente. Aunque la mayoría de los gobiernos europeos siguen comprometidos en apoyar a Ucrania, el continente está sometido a fuertes presiones financieras y solo unos pocos países están en disposición de poder mantener el ritmo de las capacidades estadounidenses en cuanto a industrias de defensa. (Wall Street Journal)
Entre el 25 de febrero y el 31 de mayo de 2023, el apoyo a Ucrania ascendió a unos 165.000 millones de euros, según informó en julio el Instituto Kiel para la Economía Mundial. La mayor parte fue ayuda militar, y la mayor parte procedió de Estados Unidos.
Hasta ahora, no solo no está claro el futuro de la ayuda militar, sino tampoco cómo podría ser. Aún no hay acuerdo sobre el grado de detalle de las garantías. Aclarar estas cuestiones podría prolongarse durante meses. Lo único que está claro hasta ahora es que los Estados que prestan ayuda deben concluir acuerdos bilaterales con Ucrania.
Si prometen algo más que fechas de entrega de armas es algo que permanece abierto. Sin embargo, es poco probable que tales acuerdos impidan a gobiernos posteriores a los actuales deshacerlos en caso de un cambio de opinión.










