B’Tselem: «Israel está llevando a cabo un genocidio en Gaza»

B'Tselem: «Israel está llevando a cabo un genocidio en Gaza»

Shai Parnes

Un informe detallado y contundente reconstruye las acciones políticas y militares de Israel por doquier contra el pueblo palestino y llega a una conclusión: Israel está cometiendo genocidio. Sus autores pertenecen a una de las ONG israelíes más conocidas y respetadas, B’Tselem. Lo hemos comentado con Shai Parnes, director de comunicación de la organización.

Me gustaría empezar por el título, Nuestro genocidio. ¿Por qué lo han elegido?

B’Tselem está formada por defensores de los derechos humanos, entre los que se cuentan palestinos que viven en Israel, Cisjordania, Jerusalén y Gaza. Es su genocidio. También hay judíos israelíes en el equipo. Como grupo de defensores de los derechos humanos y personas que vivimos entre el río y el mar, este es nuestro genocidio. Evidentemente, afecta mucho más a los palestinos de Gaza y al pueblo palestino en todas partes. Pero dejará una cicatriz, perjudicará a todos los que vivan aquí durante las próximas décadas y sufriremos las consecuencias durante el resto de nuestras vidas. No sólo eso: se trata de algo que afecta a toda la humanidad. Al fin y al cabo, ¿no es ese el significado de genocidio? Es un ataque a toda la humanidad.

Ustedes analizan no sólo la situación dentro de Gaza, sino también la de Cisjordania y el interior de Israel. ¿Por qué han elegido este enfoque?

Israel está cometiendo genocidio en Gaza, pero lo que vemos que está sucediendo en Cisjordania lo está llevando a cabo el mismo ejército y los mismos políticos. Son ellos quienes ocupan Cisjordania y utilizan las mismas medidas, aunque a menor escala. El traslado forzoso de 40 000 personas de los campos de refugiados, las declaraciones políticas que amenazan a esos campos con el mismo destino que Yabaliya… Este Gobierno cumple sus promesas: al comienzo de la ofensiva sobre Gaza, dijo que la destruiría y la destruyó, dijo que la mataría de hambre y lo ha cumplido, dijo que trataría a toda Gaza como culpable y así lo hizo. Estamos muy preocupados: el mismo enfoque podría aplicarse plenamente también en Cisjordania. Y luego está lo que viene sucediendo dentro de Israel, como en el Negev: es un indicador del hecho de que el Gobierno israelí considera que las vidas palestinas carecen de valor.

Ustedes han analizado todos los aspectos de la vida cultural, política y económica de una sociedad: desde la vivienda hasta la sanidad, desde la educación hasta el patrimonio cultural, desde la destrucción del contrato social hasta la libertad de expresión. Genocidio no sólo significa matar.

Así es: genocidio no significa matar a todos los miembros de un grupo, sino destruirlo como tal. Y eso es lo que está ocurriendo en Gaza. Aunque ahora todo el mundo sabe que 60.000 muertos es una estimación conservadora, Israel está trabajando para destrozar la sociedad palestina en Gaza, de forma sistemática y por diversos medios. Lo está haciendo mediante matanzas masivas, hambrunas, mediante la destrucción de ciudades enteras que ya no existen y la demolición de infraestructuras civiles, de carreteras y del sistema sanitario. El genocidio no afecta sólo al presente, sino también al futuro. Cuando Israel destruye todo el sistema educativo, está destruyendo el futuro de Gaza, está destruyendo las vidas de los niños para siempre. Esta es la definición de genocidio: destruir un grupo como tal. Todos en Gaza constituyen un objetivo, no porque hayan hecho nada, sino porque son palestinos.

También se incluye un capítulo dedicado a lo que ustedes denominaron en un informe anterior «red de centros de tortura» para los presos palestinos. ¿El genocidio también tiene lugar en las prisiones?

Es otro componente de este régimen que trata a los palestinos con total deshumanización y desprecio por sus vidas y sus derechos. En esas prisiones, los palestinos viven en condiciones inhumanas, son torturados y encarcelados sin procedimiento legal alguno durante meses y meses. Es otra indicación de cómo Israel viene atacando a los palestinos simplemente por ser palestinos.

En el informe, escriben ustedes que el ataque de Hamás del 7 de octubre fue el catalizador del genocidio, que debe entenderse en el contexto de la discriminación estructural, la ocupación y el apartheid que comenzaron en 1948. Este es el elemento más político del informe.

La historia se desenvuelve en el seno de un contexto; nada viene causado por una fuerza que llegue del cielo. Tras 77 años de ocupación, deshumanización, separación y opresión de los palestinos, el ataque criminal de Hamás sirvió de catalizador. Los israelíes se vieron invadidos por sentimientos de ansiedad y miedo. Y esto ocurrió bajo el gobierno israelí más derechista, radical y mesiánico, que movilizó estos sentimientos y vio este acontecimiento como una oportunidad milagrosa. Los planes para expulsar a los palestinos son muy anteriores al 7 de octubre; sencillamente, se aprovechó la oportunidad.

Al mismo tiempo que su informe, también se ha publicado el informe de Médicos por los Derechos Humanos, que llega a la misma conclusión, partiendo del análisis de la destrucción del sistema sanitario. ¿Existe un debate en el seno de la sociedad civil israelí sobre esta cuestión?

No hay debate, más bien algunas conversaciones. Los que dentro de la sociedad israelí se oponen a lo que Israel está haciendo en Gaza son minoría; la mayoría se muestra indiferente o algo peor. No hay manifestaciones masivas, no hay un movimiento real. Creo que la mayoría de los israelíes quieren que termine la guerra, pero otra parte quiere que continúe, y esa es la parte representada por el gobierno; ellos son su fuerza motriz ideológica.

¿Les preocupan las posibles represalias de las autoridades tras la publicación de este informe, dado el aumento exponencial de la censura y la represión de las voces críticas en Israel?

Vivimos aquí; tenemos diferentes funciones y diferentes responsabilidades. La mayor parte de nuestro equipo es palestino y, obviamente, estamos preocupados porque el régimen se está volviendo cada vez más autoritario. Tenemos que ser cautelosos, es cierto, pero por el momento no podemos hacer otra cosa. Lo más importante es movilizar al mayor número posible de personas —en Israel y en todo el mundo, ciudadanos y líderes mundiales— para que empiecen a tomar medidas para detener el genocidio. Hasta ahora, la comunidad internacional no sólo no ha protegido las vidas y los derechos de los palestinos, sino que ha violado sus propios deberes al ayudar a Israel. Las palabras son inútiles. Lo que falta no son ideas ni medios, sino coraje político para actuar.

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