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El Metaverso y la gestión pública

Carlos Matute Gonzáles

El viernes 04 de noviembre, la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Cuerpo Académico Administración Pública y Derecho Financiero, el Instituto Mexicano de Estudios Estratégicos en Seguridad y Defensa Nacionales (IMEESDN), la Universidad de las Américas de Puebla, el Centro de Estudios de Seguridad, Inteligencia y Gobernanza del Instituto Tecnológico Autónomo de México, EurekAI y la editorial Tirant Lo Blanch llevaron a cabo el Congreso Internacional ”La Administración Pública en la configuración del Metaverso” en el que se explicó esta realidad virtual inmersiva en el mundo físico y sus vinculaciones con el derecho, el mercado, la cultura y la acción gubernamental.

El General Paz del Campo, Director del IMEESDN, en la inauguración destacó la importancia de este acto académico “ante la necesidad de hacer frente a los retos que surgen por la naturaleza misma del metaverso, que es una expresión de la era de la disrupción tecnológica que identifica Óscar Oszlak”. En el congreso participaron académicos de las Repúblicas de Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos y México, quienes compartieron sus mejores prácticas e intercambiaron sus experiencias desde sus respectivas áreas de investigación y lugares de origen.

El Metaverso es, en esencia, un mundo virtual en tercera dimensión, una infraestructura canalizada a través de una red inteligente que mediante un sistema de inteligencia artificial (IA) que genera datos en tiempo real a cada usuario conectado que impacta en el mundo físico.

Las instituciones convocantes al Congreso Internacional mencionado parte del hecho que el metaverso es una tecnología emergente que plantea muchos cuestionamientos y retos en un mundo con numerosas y profundas brechas sociales, entre las que la digital, adquiere una gran relevancia.

El metaverso pretende ser un ecosistema abierto y accesible para las personas en un marco de igualdad, pero esta búsqueda se dificulta en sociedades altamente desiguales como sucede en Latinoamérica, que debe, primero, lograr la cobertura total de internet y, segundo, garantizar el acceso al mismo con mecanismos financieros viables. Jorge Cerdio destacó que existen varios metaversos que, seguramente, se interconectarán en el futuro, pero las condiciones jurídicas y tecnológicas de estos, que afectan potenciadades y derechos, no se debaten abiertamente, sino que se construyen bajo la tutela de las empresas transnacionales bajo la lógica del mayor rendimiento al capital invertido.

Bajo estas condiciones es necesario cuestionarse ¿Cómo evitar que el metaverso se convierta en otro factor más de desigualdad? ¿cómo extender la tecnología para mejorar el bienestar individual y colectivo? y ¿cuál es la función de la gestión pública en este proceso de apertura real de los espacios virtuales a la población marginada ancestralmente?

Hay que señalar puntos de convergencia en los desarrollos relacionados con programas expertos, machine learning, big data, inteligencia artificial, entre otros, vinculados con el metaverso que requiere un estudio con una visión holística, que involucre la acción estatal.

En este sentido, la gestión pública de un gobierno abierto y el metaverso comparten la inclinación a crear formatos, componentes, protocolos y medios tecnológicos sin obstáculos económicos, políticos y sociales para las personas. La gratuidad y asimetría de la información -lo ideal en el debate público democrático y el libre mercado como medios naturales de nivelación social- son fundamentales para ambos conceptos que en la era exponencial serán simbióticos. La gestión pública y el metaverso en pocos años no podrán ser concebidos en forma separada.

La auténtica descentralización política y administrativa se potencializa, se logra incluso, solo con el uso de plataformas con procesos “inteligentes” que se vayan conformando a través de los algoritmos a las circunstancias y condiciones de sus usuarios. Hay que intensificar, por ejemplo, la tecnología del blockchain y el token no fungible para la transferencia de derechos de propiedad.

La “realidad” del metaverso está definida por una multiplicidad de actores y dinámicas en constante cambio. El fin de la denominada Guerra Fría y la aceleración de los desarrollos científicos y tecnológicos, a partir de la década de los noventas, han tenido un profundo impacto en nuestras formas de interrelacionarnos y la pandemia fue un momento en que esto se hizo evidente. La nueva normalidad transcurrirá necesariamente por los metaversos, que eventualmente serán interoperables.

El mundo virtual ha trascendido tiempo y espacio, conectando las relaciones y transacciones diarias de las personas y organizaciones, por lo que se requiere coordinación continua y efectiva de organizaciones públicas y privadas, globalizadas y nacionales para permitir que sea accesible a todas las personas.

Los retos del metaverso son múltiples, pero el principal es crear el nuevo paradigma mental y cultural en los gestores de lo público para que impulsen la accesibilidad igualitaria al metaverso y la que las cuantiosas inversiones sean recuperables sin que ello genere otro tipo de brecha informática. Esto último está relacionado con los derechos humanos y la potencialidad del desarrollo de las personas en la era exponencial.

Investigador del Instituto Mexicano de Estudios.

Estratégicos de Seguridad y Defensa Nacionales.

cmatutegonzalez@gmail.com

www.carlosmatute.com.mx

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