Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Un tema y eje rector cultural que identifica al nuevo gobierno que encabezará Eduardo Ramírez Aguilar es la CHIAPANEQUIDAD que previo a la toma de posesión se habla mucho y ya viene generando movilización social y política mediante reuniones municipales, exposiciones gastronómicas, convocatorias a concurso de tejido, canto, poesía, entre otros. Es un concepto y/o eslogan impulsado bajo el liderazgo de un equipo y/o movimiento de la sociedad civil autodenominado “Cultura para descolonizarse” que promueve la Chiapanequidad y las expresión culturales a partir de cómo nos percibimos como chiapanecos, invitando a una reflexión sobre nuestra identidad; destacando en este proyecto el soporte científico social del antropólogo Andrés Fábregas Puig y su aportación literaria que denominó “Chiapanequidad: Trayectoria de un concepto”, que sustenta los alcances e interpretaciones que sobre el concepto se ha dicho e invita a dimensionarlo.
El 25 de julio del año en curso, en campaña, Eduardo Ramírez Aguilar escribió un artículo publicado en prensa sobre la Chiapanequidad, argumentando que constituye la “identidad construida a base de varias identidades y una cultura compuesta de culturas particulares”, invitando a los Chiapanecos a que como pueblo nos veamos “así mismos como legatarios de civilizaciones prehispánicas y asumir que somos “el único pueblo que por decisión propia y como resultado de una consulta popular decidió federarse a México hace 200 años”. La directriz es que Chiapas este en los ojos del mundo en lo que somos, tenemos y proyectamos, asumiendo con orgullo nuestra diversidad cultural, biodiversidad, identidades y nuestra historia.
Sobre la CHIAPANEQUIDAD muchos chiapanecos nos preguntamos que trata o refiere dicho concepto, sus alcances, si está normado, regulado, vinculado o derivado de proyecto, programa o política pública; motivando el interés de abordar este tema sumado a las diversas voces que exhortan a descolonizar el pensamiento; abrir nuestro pensamiento y conciencia reconociendo nuestras múltiples identidades, multiculturalidad y grandeza de nuestro pueblos indígenas y pueblos históricos y culturales; cuya mensaje y estrategia para la intervención ciudadana debe fortalecerse a partir de los reconocimientos en marcos jurídicos federal y estatal que atiendan la personalidad jurídica de los pueblos y comunidades indígenas y afro mexicanas; pueblos culturales y pueblos históricos como Chiapa de Corzo, San Cristóbal, Comitán, Palenque y otros; así como la revaloración de la ordenanza y gobernanza comunitaria cultural en que ha recaído la sostenibilidad de las expresiones culturales que rescatamos, conocemos y practicamos hoy en día.
Un eje rector de la CHIAPANEQUIDAD está en el planteamiento del Gobernador electo Eduardo Ramírez Aguilar transcrito en el párrafo anterior que rompe con el mito y/o percepción del centralismo patrimonial cultural de la entidad federativa que constitucionalmente reconoce que todas las expresiones culturales, arquitectónicas y bioculturales constituyen el patrimonio de un ente público llamado Estado de Chiapas, asumiéndose en la perspectiva de la Chiapanequidad revalorar las diversas formas comunitarias de convivencia de pueblos y comunidades basado en el reconocimiento de la multi identidad y multi culturalidad de Chiapas del que deriva el reconocimiento a la libre determinación y patrimonios culturales como derecho de propiedad colectiva de los pueblos y comunidades.
En este marco observamos que la Chiapanequidad a partir de su estrategia de promover la expresión basado en el rescate de nuestra identidad como chiapanecos se le presenta como amenaza la libertad de expresión de ciudadanos y ciudadanas sin claridad de los alcances de la iniciativa de gobierno y sociedad civil que ha motivado molestia de ciudadanos del pueblo mágico Chiapa de Corzo expresado en redes sociales al observar que circulan videos que explican que es un parachico, su indumentaria, como se viste y como baila, que resulta ofensivo para el pueblo dueño de este patrimonio cultural que es patrimonio inmaterial del mundo, en principio porque refleja que no es Chiapacorseño, no usa la indumentaria adecuada, se viste mal; baila pésimo y no trasmite mensaje alguno; al que se suma video de una persona del sexo femenino que ofrece clases de bordado de Chiapa de Corzo que sirve para elaborar el traje y/o vestido de Chiapaneca que no corresponde a artesana o tejedora del pueblo dueño de esta expresión cultural del bordado.
En este mismo orden de ideas se observa a políticos y youtuberos que exponen en artículos de prensa, videos y entrevistas como debemos entender a la Chiapanequidad, escribiendo un político chiapaneco en artículo de mayo del 2024 que “la Chiapanequidad (es) como el sentimiento y conocimiento del sincretismo que nos constituye del choque y fusión sociocultural entre pueblos originarios e hispánico”, además de afirmar que “es la historia y cultura del mestizaje”; siendo este discurso un ejemplo de entendimiento erróneo del concepto que ocupa, al asumir que la descolonización del pensamiento permitirá identificar la grandeza de la identidad cultural para comprender las expresiones culturales del presente.
Se destaca lo anterior para resaltar que estos actos que aparentemente tienen como objetivo promover los patrimonios culturales basado en la libertad de la cultura y la expresión, deben observarse en el marco de los derechos de pertenencia, identidad y patrimonio cultural de los pueblos dueños de las expresiones que tocan, usan y expresan en temas ciudadanos y políticos, dejando de observar la importancia de analizar y encontrar puntos de equilibrio regulados jurídicamente donde la libertad de expresión en el arte y la cultura no atente derechos originarios y patrimoniales de pueblos históricos, pueblos culturales, pueblos y comunidades indígenas y afro mexicanas, dueños de la mayor parte del patrimonio cultural inmaterial, material y natural de sus territorios.










