Cultura por la vida y/o cultura de la vida en la vida pública de México.

Cultura por la vida y/o cultura de la vida en la vida pública de México

Roger Heli Díaz Guillén.

Después de todo un mundo de pensamiento filosófico por la vida, de la vida y de la muerte, en los años noventa del siglo pasado se empezó a hablar de la cultura de la vida al interior de la iglesia católica que como concepto de esperanza y fe fue popularizado por el papa Juan Pablo II, destacando y promoviendo la moral como actitud y conducta necesaria que respete la vida como un bien de carácter inviolable enfatizando la vida humana; transitando el mundo por el siglo XX que al parecer es el siglo de las mayores transformaciones de los pueblos y países del mundo, con guerras que cambiaron los destinos del mundo, revoluciones políticas e industriales; independencias de pueblos sobre formas de gobierno en decadencia; aportaciones tecnológicas en comunicación; marcos jurídicos basados en los derechos humanos; donde lo importante se fue perdiendo por lo superfluo e inmediato atentando a la identidad, moral y el civismo, imponiéndose el morbo sobre la razón y la inteligencia; donde lo tecnológico y artificial se apoderó de la conciencia y la inteligencia creando generaciones sin identidad que piensa primero sobre su existencia antes de entender a qué responde su existencia.

La vida humana como energía, materia, razón y conciencia es motor de su propia cultura material e inmaterial donde el mundo moral busca la convergencia de lo bueno del corazón humano expresado en su vida diaria; pero el mundo material del desarrollo que se ha impuesto en el mundo esta obligado hoy a encontrar y construir una CULTURA POR LA VIDA que revierta la individualidad de la existencia humana, asumiendo que el ser humano es biológico y se expresa en su base social con conductas que emergen de la vida diaria, donde la vida armónica de lo colectivo garantiza el desarrollo de lo individual como la biología nos enseñó que los ecosistemas y la interacción de sus componentes son necesarios para la existencia de sus propios seres vivos.

Hablar de cultura por la vida es una necesidad social ante un mundo donde existen generaciones de cuarenta y más años que nacimos en el siglo de la transformación mayor de la vida humana, que somos observadores y corresponsables de la transformación de la conducta humana y la evolución de las razones de vivir de la humanidad; donde la familia como institución y piedra angular de nuestras sociedades ha venido transformándose; donde las calles, parques y libre transito lo hemos venido perdiendo; donde vemos que las esperanzas fueron sustituidas por la inmediatez y las esperanzas de trabajar para vivir mejor se han perdido por continuar viviendo para trabajar con menos oportunidades cada día.

Cultura por la vida rompe con la perspectiva individualista del desarrollo que ha gestado la ideología hegemónica internacional y estado expresada en la educación contemporánea; estando México en un momento importante de transición desde el 2022 donde la formación ciudadana se basa en modelos educativos comunitarios que consideran la identidad, pertenencia, territorio, cultura y naturaleza como sus ejes rectores; siendo oportuno incorporar a las currículas educativas de primarias y media superior el conocer e identificar elementos y componentes que sustentan la vida iniciando por el territorio comunitario y sus componentes como la tierra, ríos, lagos, selvas, bosques, flora y fauna, cuya existencia, función y sostenibilidad debe revalorarse para construir conductas humanas que se asuman como parte y componente de los diversos ecosistemas, construyendo el hacer y el dejar de hacer por la vida, por la existencia humana, derechos de la tierra, la naturaleza y su sostenimiento.

Trabajar en una cultura por la vida inicia por identificar sus componentes expresada en los diversos seres vivos animal, humano y vegetal destacando rol, función y actividad e impacto por la vida del ser y seres del o los ecosistemas que se diseminan en un territorio nacional, estatal, municipal o comunitario; trabajando en su categorización para ubicarnos que nuestro ecosistema humano que garantiza nuestra existencia es la madre tierra, su naturaleza biodiversa y el agua, cuyo cuidado hoy es tema de interés y vida pública ante la evidente destrucción de nuestras selvas en el siglo XX; incremento de la contaminación ambiental; cambio climático y calentamiento global; siendo irónico destacar que el destino alcanzó la conciencia humana empezando el siglo XXI estableciendo condiciones para fortalecer la información y comunicación incluyente que promueva que el pensamiento ordinario ciudadano toque la puerta de la conciencia y; esta acepte asumirse como pensamiento crítico con apoyo de la razón, derecho y bien común.

Cultura por la vida es pensamiento subjetivo que se expresa en conducta ciudadana y social construida con información objetiva y se observa en el respeto de lo que rodea al ciudadano. Es un componente de la nueva ciudadanía que logre rescatar su identidad como especie, raza y ciudadanía que inició en un mundo natural de donde construyó su biocultura y delineó su destino llamado desarrollo, transformando su forma de vida y espacios pensando ser el dueño absoluto de todo lo que lo rodea con la bendición de Dios, tecnología y la ciencia.

Es una forma de vida que hoy exige intervención social a partir de la información objetiva, basta y oportuna; educación y formación política, siendo necesario trabajar por la manifestación de “expresiones culturales por la vida” de la nueva ciudanía que cree y trabaja por la transformación de México y Chiapas en tiempos donde el humanismo en la vida pública, política y democrática es el componente que toca la voluntad y la conciencia imponiendo el bien común no a partir del interés humano, político y social, sino a partir de la tierra como el jardín que sustenta la vida humana, animal y vegetal y su fuente de vida que es el agua.

Cultura por la vida es visión integral sostenible. Es conciencia critica y humanística. Es convergencia de intereses ciudadanos y gobiernos. Es una visión que define misiones y razones de vivir, convivir, aportar e intervenir por recuperar y sostener las fuentes de vida de la tierra en sus diversos territorios. Abril 22 celebraremos a la tierra y será momento para las “expresiones culturales por la vida”.

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