El punto de vista de la izquierda ucraniana sobre las perspectivas de negociaciones de paz

Denys Bondar Zakhar Popovych

Últimamente, en Occidente se escucha cada vez más a menudo el sentimiento sobre las perspectivas de un final pacífico de la guerra impuesta al pueblo ucraniano. Pero, ¿son posibles tales negociaciones y quién se beneficiará de ellas? ¿Y quiere Putin realmente la paz? Los militantes ucranianos Denys Bondar y Zajar Popovych ofrecen su opinión sobre estas cuestiones.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, ha declarado recientemente que las negociaciones sobre el fin de la guerra debían ser necesariamente públicas. Como respuesta, el secretario de prensa de Putin no acertó más que a farfullar que ni siquiera podía imaginar tal cosa porque, en su opinión, negociar públicamente es algo imposible. He aquí un contundente reconocimiento de que, tal como las ve el gobierno ruso, las negociaciones sólo pueden tener lugar como una continuación de la acumulación de mentiras en múltiples capas, que parece ser la base de la estrategia de comunicación pública del régimen de Putin.

Un excelente ejemplo de esta actividad fue la producción a lo largo de varios años de múltiples versiones conspiranoicas tan inverosímiles como impresionantes sobre el asesinato de 298 personas al estrellarse el vuelo MH17 en Ucrania el 17 de julio de 2014. Basándose en los resultados del proceso abierto, el tribunal holandés concluyó que el crimen se cometió con el sistema antiaéreo Buk, introducido ilegalmente por los rusos en Ucrania. Pero, por supuesto, los funcionarios rusos ya han rechazado esta conclusión judicial. Los propagandistas rusos se preparan para confundir la cuestión y ofrecer una oportunidad de autojustificación a quienes deseen seguir engañados.

¿Qué ofrece realmente el régimen de Putin?

La guerra ha abierto los ojos de los ucranianos de manera muy convincente a la realidad el Estado ruso actual y ha liquidado cualquier confianza en él. Todas las guerras, por supuesto, terminan en negociaciones. Ucrania siempre ha subrayado claramente que no tiene intención de llegar hasta Moscú y exigir una rendición total e incondicional. Además, la retirada voluntaria de las tropas rusas preservará la vida de los militares y la población civil ucranianos. ¿Es posible que esto sea precisamente lo que Putin quiere discutir? Entonces, ¿por qué no hacerlo público?

Lo más probable es que las autoridades rusas estén intentando de nuevo idear otra combinación de mentiras y manipulaciones para ganar tiempo y calmar a la población apolítica de su país, agitada por la movilización parcial. Es cierto, sin embargo, que se podría especular con que ciertos compromisos podrían favorecer a Ucrania en determinadas circunstancias. Pero cualquier compromiso sólo es posible si hay razones para creer que el acuerdo se cumplirá. No hay confianza en las élites dirigentes de la Federación Rusa. Esta misma gente ya ha firmado pactos como este, incluido el Memorándum de Budapest de 1994. Es más, durante el año pasado hicieron promesas que se incumplieron rápidamente: en febrero, Putin prometió que no habría invasión de Ucrania. En septiembre, afirmó que no habría movilizaciones en la Federación Rusa. Recientemente, Putin prometió que «Rusia estará en Kherson para siempre». Sólo en el último caso, las mentiras de Putin pueden justificarse por circunstancias independientes de su voluntad en forma de fuerzas armadas ucranianas.

¿Qué quieren los ucranianos?

Actualmente, los ucranianos confían en su Estado. Se pueden consultar los resultados de una encuesta del grupo sociológico «Rating», según la cual, durante la guerra abierta, la proporción de personas que creen que el país va en la dirección correcta aumentó hasta el 70-80% desde el 10-20% habitual en la última década. Este resultado solo había superado el 30% durante el Euromaidán y durante un breve periodo tras la elección de Zelensky, cuando sus esfuerzos por lograr un final estable de la guerra en Donbás parecían tener éxito. Actualmente, existe un consenso en la sociedad ucraniana de que para lograr la paz es necesario expulsar al ejército ruso del país (destruyendo su ejército si es posible), «desmilitarizar» la Federación Rusa, al menos hasta el punto de que ya no pueda bombardear ciudades ucranianas pacíficas y chantajear con privarnos de electricidad, agua y calefacción. Esto es lo que los ucranianos ven como un movimiento en la dirección correcta. Todo lo demás se percibe como una desviación del rumbo.

Al mismo tiempo, según el Instituto de Sociología de Kiev, el porcentaje de personas que creen que Ucrania puede aceptar algunas concesiones territoriales para lograr la paz ha disminuido del 10% al 7% en los últimos cinco meses. Según los últimos datos disponibles, el 87% de la población no quiere hacer ninguna concesión territorial a la Federación Rusa. El punto crucial es que la abrumadora mayoría de los encuestados de todas las regiones de Ucrania, incluidas el oeste, el este y el sur, rechaza la posibilidad de hacer concesiones territoriales para lograr la paz. Además, los representantes de todos los principales grupos étnicos y lingüísticos se inclinan de forma similar. Incluso entre los ciudadanos ucranianos que se identifican como «rusos de habla rusa», el 57% se opone a las concesiones territoriales al régimen de Putin. El comienzo de los ataques generalizados con misiles contra centrales eléctricas y los apagones asociados no hacen más que contribuir a reforzar la opinión entre los ucranianos de que sigue siendo inútil negociar con los rusos. Aunque las encuestas sociológicas durante la guerra pueden ser inexactas, demuestran adecuadamente las principales tendencias de los cambios en la opinión pública.

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