Dr. Gilberto de los Santos Cruz
- 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud
Cada 12 de agosto, el mundo conmemora el Día Internacional de la Juventud, una fecha que representa una oportunidad para reflexionar sobre el papel de las nuevas generaciones en la construcción de nuestras sociedades. Más que hablar de los jóvenes como el futuro, debemos reconocer que son protagonistas del presente.
La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció esta fecha en 1999 para llamar la atención sobre los desafíos que enfrenta la juventud y promover su participación en la vida social, económica, cultural y política.
Actualmente, existen alrededor de 1,200 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años en el mundo, aproximadamente el 16% de la población mundial. Para Naciones Unidas, la imaginación, los ideales y la energía de los jóvenes son fundamentales para construir sociedades más incluyentes y sostenibles.
Una generación que quiere participar
Los jóvenes de hoy enfrentan grandes desafíos: acceso a una educación de calidad, empleo digno, inclusión, igualdad de oportunidades, cambio climático, transformación tecnológica, seguridad y participación ciudadana.
Pero también han encontrado nuevas formas de participar. Ya no esperan necesariamente incorporarse a las estructuras tradicionales para expresar sus ideas. Las redes sociales, las organizaciones estudiantiles, los colectivos ciudadanos y las plataformas digitales se han convertido en espacios donde pueden debatir, organizarse y defender causas.
En distintas partes del mundo, los jóvenes participan en movimientos relacionados con el medio ambiente, los derechos humanos, la educación, la igualdad, la democracia y la innovación tecnológica.
Por ello, uno de los grandes retos de las instituciones es escuchar a los jóvenes y abrirles espacios reales de participación. No basta con invitarlos a un foro o a una actividad; es necesario incorporar sus propuestas a las decisiones que afectan su presente y su futuro.
México: una juventud con enormes posibilidades
En México, la juventud representa una fuerza social, económica y política de gran importancia. De acuerdo con el INEGI, durante el primer trimestre de 2025 había 30.4 millones de personas de entre 15 y 29 años, de las cuales 15.9 millones formaban parte de la población económicamente activa.
Estos números muestran tanto un desafío como una enorme oportunidad para nuestro país.
Los jóvenes mexicanos están presentes en las aulas, universidades, centros de trabajo, empresas, organizaciones sociales, espacios culturales y deportivos, así como en la ciencia y la tecnología.
También han comenzado a tener una presencia cada vez más visible en la vida política.
Durante años se habló de una supuesta apatía juvenil hacia la política. Sin embargo, la realidad muestra que las nuevas generaciones cuestionan, debaten, proponen y exigen resultados. Su participación no se limita a pertenecer a un partido político o buscar un cargo público. También se manifiesta mediante organizaciones estudiantiles, movimientos sociales, proyectos comunitarios, activismo digital y acciones ciudadanas.
El desafío consiste en que esta participación sea informada, responsable, plural y constructiva.
La democracia necesita jóvenes que conozcan sus derechos, pero también sus responsabilidades; que sepan defender sus ideas respetando las opiniones diferentes y que comprendan que participar no significa únicamente votar, sino involucrarse en la solución de los problemas de su comunidad.
Chiapas: juventud, diversidad y esperanza
En Chiapas, hablar de juventud adquiere una dimensión especial.
Nuestro estado posee una enorme diversidad cultural, lingüística y territorial. Hay jóvenes que viven en las ciudades y otros en comunidades rurales e indígenas; estudiantes universitarios, jóvenes que trabajan en el campo, emprendedores, artistas, deportistas, investigadores y jóvenes que diariamente buscan mejores oportunidades.
Datos del INEGI han mostrado la importancia demográfica de este sector. En 2015, la población de 15 a 29 años representaba aproximadamente 26.9% de la población de Chiapas, una de las proporciones más importantes del país.
Esto significa que la juventud chiapaneca constituye una fuerza determinante para el desarrollo de la entidad.
En materia política también existen avances. El Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas ha impulsado espacios de diálogo y acciones para fortalecer la representación y participación política de las juventudes.
Esta participación resulta fundamental para renovar la vida pública. La incorporación de jóvenes puede aportar nuevas ideas, diferentes formas de comunicación y una visión distinta sobre problemas que afectan directamente a las nuevas generaciones.
Pero la participación juvenil no debe limitarse a la política electoral.
También debemos reconocer a los jóvenes que transforman sus comunidades desde las escuelas, universidades, centros de investigación, espacios culturales, deportivos, organizaciones sociales y proyectos de emprendimiento.
Un estudiante que desarrolla una solución tecnológica para su comunidad está aportando al bienestar colectivo. Una joven que rescata una lengua originaria está defendiendo la identidad cultural. Un grupo de jóvenes que impulsa actividades deportivas contribuye a reconstruir el tejido social. Un universitario que investiga los problemas de su región está generando conocimiento para transformar su entorno.
Todos ellos están participando en la construcción de Chiapas.
La educación es el punto de partida
Si queremos una juventud preparada para transformar Chiapas y México, debemos apostar decididamente por la educación.
Las escuelas y universidades no deben ser únicamente espacios para transmitir conocimientos. Deben ser lugares donde los jóvenes aprendan a pensar, cuestionar, dialogar, proponer y participar.
Necesitamos jóvenes capaces de utilizar las nuevas tecnologías, pero también conscientes de sus raíces; preparados profesionalmente, pero sensibles ante las necesidades de sus comunidades; competitivos, pero solidarios.
La educación debe proporcionarles las herramientas para enfrentar un mundo que cambia rápidamente.
En esta tarea existe una responsabilidad compartida entre gobiernos, instituciones educativas, familias, organizaciones sociales y los propios jóvenes.
El futuro comienza hoy
La pregunta más importante en este Día Internacional de la Juventud no debería ser qué pueden hacer los jóvenes en el futuro, sino qué oportunidades estamos dispuestos a brindarles hoy.
El futuro de Chiapas y de México estará también en las manos de quienes actualmente están sentados en las aulas, trabajan en un negocio, participan en una organización, entrenan en un campo deportivo, investigan en un laboratorio o colaboran en sus comunidades.
Ellos serán los próximos médicos, maestros, ingenieros, investigadores, empresarios, artistas, servidores públicos y líderes sociales.
Pero para llegar hasta ahí necesitan oportunidades: educación de calidad, empleo digno, acceso a la tecnología, cultura, deporte, seguridad y espacios reales para participar.
Sobre todo, necesitan sentir que su voz cuenta.
Naciones Unidas ha señalado que la participación significativa de la juventud implica incorporarla como aliada en igualdad de condiciones en el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas.
Ese debe ser uno de nuestros grandes objetivos: dejar de mirar a los jóvenes solamente como beneficiarios de las políticas públicas y comenzar a reconocerlos como constructores de soluciones.
Este 12 de agosto, más que felicitar a la juventud, debemos escucharla, conocer sus propuestas, abrirle espacios y confiar en sus capacidades.
Porque una sociedad que escucha a sus jóvenes está sembrando futuro.
Y un estado que apuesta por su juventud está apostando por sí mismo.
Chiapas tiene una juventud diversa, talentosa y con enorme capacidad de transformación. El desafío es convertir esa energía en oportunidades, conocimiento, participación y bienestar.
Este Día Internacional de la Juventud, celebremos a nuestros jóvenes, pero sobre todo, hagamos que su voz tenga un lugar permanente en la construcción del Chiapas que queremos para las próximas generaciones.










