Ana Laura Romero Basurto
«En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos.»
Marco Tulio Cicerón
En 2012 conocí a un hombre extraordinario. ¿Por qué utilizo la palabra “extraordinario”? Porque, normalmente, realizamos actividades y mostramos actitudes ordinarias en la vida cotidiana. Sin embargo, existen personas que se esfuerzan, segundo a segundo de su vida, por no ser solo parte de la historia, sino por escribir su propia historia. Uno de ellos es Eduardo Ramírez Aguilar, hoy Gobernador de mi amado Chiapas.
Hijo de dos personas con principios sólidos e inquebrantables, fue educado en un hogar lleno de valores familiares que marcaron su vida desde pequeño. Años después llegó a su vida una gran mujer, Sofi, y tres hijas que complementarían al hijo, padre, hermano, amigo, académico, escritor, político y ser humano que es hoy. Un hombre con voluntad férrea y un amor inagotable por la tierra que lo vio nacer: Chiapas.
A lo largo de su carrera política, conoció cada rincón y cada esencia de su amado Chiapas.
Enfrentó circunstancias profundamente adversas, forjando un carácter inquebrantable y decidido a ser el dueño absoluto de su destino y el caudillo de sus batallas.
Consciente de los profundos problemas sociales y políticos que han marcado, a lo largo del tiempo, las brechas de desigualdad entre la población —y, hoy día, de lo que nos duele y preocupa: la inseguridad—, ha decidido poner el pecho al frente, sin soslayar las contrariedades. Las enfrenta con valentía y, sobre todo, con conocimiento técnico,
humanista y político. Hoy, en Chiapas, se empieza a respirar un aire de esperanza. La sociedad ve en él a un líder, a un hombre cercano a las personas, a uno de ellos y ellas, a uno de nosotros: el hombre del pueblo.
Los problemas en Chiapas no se solucionarán en un día ni en un par de meses, claro que no. Pero, como en todo proyecto exitoso, se debe contar con un plan claro y preciso. Y así lo ha plasmado en su libro de autoría, Chiapas Transformador 2024, Plan Chiapa Libre, una obra en la que escribe sobre el trayecto histórico, exalta los momentos más emblemáticos y destaca la dignidad de los chiapanecos. Esa dignidad y grandeza que el resto del país y el mundo entero deben darse la oportunidad de conocer.
En los ocho capítulos del libro aborda, con profundo conocimiento, temas como economía, agricultura, educación, seguridad, migración, turismo, medio ambiente, pueblos originarios y el pluralismo cultural de nuestra entidad. Se refiere a una sociedad en la que conviven diferentes razas, lenguas y culturas. Reconoce que tenemos asignaturas pendientes, sí, pero también amplias y esperanzadoras posibilidades de éxito.
En el gran tema de seguridad que aqueja al pueblo de Chiapas, Eduardo Ramírez ha decidido suscribir lo que, hace miles de años, escribió el considerado mejor abogado de todos los tiempos, el extraordinario Marco Tulio Cicerón: que esta, nuestra amada patria, reconozca el quilate de su hijo, EK BALAM










