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Cuidado con que la inflación alcance o supere 10%

Eduardo Ruiz-Healy

En 1973 la inflación en nuestro país fue de 21.37%. Un año antes fue de 5.56%.

Después de 15 años de mantenerse en menos de 10%, las políticas económicas que a partir de 1971 aplicó el gobierno de Luis Echeverría detonaron un aumento de precios. Entre estas políticas: la estatización de la economía, el aumento del gasto público y de la deuda externa, y el mantener un tipo de cambio fijo y un peso sobrevaluado.

Tuvieron que pasar 20 años para que, en 1993, la inflación por fin fuera nuevamente de un solo digito: 8.01%. En 1987, llegó a 159.17%, la más alta desde que empezó a medirse este dato por el INEGI, en 1969, y desde 1868, de acuerdo con cálculos realizados por diversos especialistas.

Desafortunadamente, la baja tasa inflacionaria solo duró un par de años ya que, en 1995, luego de ser 7.05% en 1994, se disparó a 51.97% después del famoso “error de diciembre de 94” que cometió Ernesto Zedillo.

La inflación de doble dígito se registró en 1996 (27.7%), 1997 (15.72%), 1998 (18.61%) y 1999 (12.32%).

Por fin, en 2000, nuevamente fue menor de 10.0% al disminuir a 8.96%.

Y, desde entonces, cada año se ha mantenido en un solo digito.

Hasta ahora, pese a que en junio llegó a 7.99%, ningún pronóstico para 2022 la ubica en 10.0% o más.

En junio, los economistas del sector privado que participaron en la encuesta del Banco de México estimaron que será de 7.45%, mientras que los participantes en la encuesta de Citibanamex calcularon que será de 7.6%.

Entre los diversos pronósticos destacan los de OCDE (6.9%), Bank of America (7.0%), BBVA (7.1%), Moody’s (7.3%), S&P (7.4%), Reuters (7.62%), Trading Economics (7.83%), Oxford Economics (8.0%), Banorte (8.1%), Invex (8.3%), Finamex (8.4%), y Scotiabank (8.9%),  

Las tasas arriba anotadas se refieren al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que permite conocer cómo y hacia dónde van los precios, pero que para los consumidores dista de reflejar la realidad que viven día tras día, cuando padecen la disminución del poder adquisitivo de sus ingresos debido al acelerado aumento de los precios de los productos que más consumen, especialmente los de sus alimentos.

En junio, por ejemplo, el aumento de los precios de los alimentos procesados, bebidas y tabaco fue de 11.84%, el de frutas y verduras de 14.39% y el de productos pecuarios (carnes, pescado, pollo, huevo, leche y productos lácteos) de 15.51%.

Hasta ahora no han servido de mucho los aumentos de la tasa de interés interbancaria decretados por el Banco de México para detener la inflación ni las medidas para paliar sus efectos adoptadas por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

En enero, el INPC anualizado fue de 7.07% y, salvo una muy pequeña disminución en abril, fue aumentando hasta llegar a 7.99% en junio. El 11 de agosto entrante, o antes si lo considera necesario, la junta de gobierno del banco central deberá incrementar la tasa en más de los 75 puntos base con que la aumentó el 23 de junio pasado.

Cuidado con que la inflación anualizada llegue o supere el 10.0% durante los meses venideros porque la historia demuestra que es muy alto el costo que una sociedad debe pagar para reducirla a niveles de un solo dígito.

ruizhealytimes.com

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