¿Por qué Morena hizo diputadas a una influencer y a una chapulina?

Eduardo Ruiz-Healy

El sábado pasado, Morena suspendió los derechos partidistas de las diputadas locales poblanas Nayeli Salvatori, de 40 años, y Elvia Graciela Palomares, de 38, por burlarse de los adultos mayores.

La polémica comenzó el 21 de julio durante el podcast Descasadas. Salvatori dijo que los hombres mayores «huelen a cajón de la memoria» y Palomares remató entre risas: «es que ya se están pudriendo». El video se volvió viral y provocó indignación, sobre todo porque Morena ha construido buena parte de su fuerza electoral entre los adultos mayores.

Salvatori primero no quiso disculparse. Días después, cuando el costo político ya era evidente, publicó un video en el que reconoció que los adultos mayores «con toda razón se sintieron agraviados» y anunció que se alejaría temporalmente de las redes sociales. Palomares optó por un comunicado con membrete del Congreso de Puebla atribuyendo la polémica a sus adversarios.

A pesar de que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena suspendió los derechos partidistas de ambas, ninguna perderá su diputación ni su sueldo porque que ambas llegaron al Congreso por el voto ciudadano y su partido carece de facultades para retirarlas del cargo.

Hasta ahí llega la responsabilidad de las legisladoras. Después empieza la del partido.

Durante años Salvatori construyó una imagen pública en Televisa, TV Azteca, EXA y las redes sociales. Su principal activo era una audiencia capaz de convertirse en votos. Palomares siguió otra ruta. Militó en el PRI, el PVEM, PANAL, MC y finalmente Morena. Ese recorrido le dejó relaciones políticas, operadores y experiencia electoral. Lo que muchos consideraban una ausencia de convicciones, Morena lo vio como una ventaja: una candidata con enorme presencia digital y otra con estructura política.

Las contradicciones no terminan ahí. En su declaración patrimonial de 2025, Salvatori reportó ingresos por 5.6 millones de pesos, de los cuales 4.8 millones provinieron de su actividad como creadora de contenido y de sus empresas, no de su sueldo como legisladora. Pablo Salazar, coordinador de delegados de Morena en Puebla, afirmó que el patrimonio conjunto de Salvatori y Palomares supera los diez millones de pesos y para muchos resulta difícil conciliar es ese patrimonio con el discurso de austeridad que el partido sigue enarbolando.

También llama la atención el entorno familiar de Salvatori. Su hermana Hilda trabaja en el ISSSTEP, institución que atiende, entre otros, a miles de adultos mayores, con un ingreso anual cercano a 997 mil pesos. Su hermano José Jaime labora en el IMSS y percibe alrededor de 865 mil pesos al año.

En este lamentable y reprobable caso, el problema de fondo no está en un podcast ni en un par de frases desafortunadas. Está en los criterios con los que Morena selecciona a sus candidatos. Cuando un partido privilegia la fama, los seguidores o la rentabilidad electoral por encima de la congruencia con los principios que dice defender, tarde o temprano termina enfrentando episodios como éste. Dos diputadas de Morena riéndose, frente a una cámara, de uno de los sectores que más ha contribuido a convertirlo en la principal fuerza política del país. Esa contradicción no la resuelve ninguna disculpa.

Twitter: @ruizhealy

ruizhealytimes.com

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *