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Urge un programa nacional de conservación y aprovechamiento del agua

Eduardo Ruiz-Healy

El presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió ayer, durante su conferencia de prensa, a la falta de agua que la sequía ha causado en Nuevo León y, entre otras cosas, dijo: “Por ejemplo: las cerveceras y las refresqueras que, en el caso de Nuevo León, en estos días ya tomen la decisión de no consumir agua para cerveza, para refrescos y se destine toda el agua para uso doméstico, que nos ayuden en eso, es una petición”.

Y es que la sequía afecta a una gran cantidad de municipios del país, como lo escribí en este espacio el jueves pasado, en donde advertí que la falta causará “que se produzcan menos alimentos y se afecten muchos procesos industriales que usan agua, lo que se traducirá en más aumentos de precios”.

Hasta el 30 de junio, de acuerdo con el Monitor de Sequía de la Conagua, 27 de los 51 municipios de Nuevo León estaban anormalmente secos, 14 padecían sequía moderada y nueve sequía severa. Solo uno no sufría falta de agua. La situación que prevalecía entonces era menos grave que la que hubo hasta el 15 de mayo, cuando ocho municipios se encontraban en sequía extrema o excepcional, pero eso no significa que haya agua en abundancia en la mayor parte del estado.

Si bien la sugerencia del presidente suena bien, el adoptarla repercutirá sobre los precios de los refrescos y cervezas en los estados que son abastecidos por las fábricas que diversas empresas tienen en Nuevo León y cuyos productos deberán entonces ser transportados desde otros estados. ¿Cuánto costará entonces una botella de 600 ml de refresco que hoy se vende en 17 pesos en Monterrey? ¿Y una lata de 355 ml de cerveza que le cuesta 10.50 pesos al consumidor?

No sé si Andrés Manuel y sus asesores se hayan hecho estas y otras preguntas, entre ellas: ¿cuánto dinero perderán las cerveceras y refresqueras de Nuevo León si dejan de producir sus productos?; ¿pueden reconvertir sus líneas de producción para embotellar agua y en cuanto tiempo y a qué costo?; ¿deberán reducir su planta laboral?

La mayoría de las personas ignoramos u olvidamos que la industria manufacturera consume agua a raudales. Por ejemplo, para producir medio kilo de papel se necesitan unos 11 300 litros y la fabricación de un coche requiere de casi 250 000 litros.

Hasta producir el agua embotellada y los refrescos requiere de mucha agua. Para elaborar un litro de agua embotellada se requieren 1.39 litros, para un litro de refresco 2.02 litros y para un litro de cerveza cuatro litros. Fabricar una botella de plástico desechable de agua o refresco implica utilizar 5.3 litros y una botella de vidrio para cerveza unos 1.8 litros.

El calentamiento global que los gobernantes del mundo han preferido ignorar, los de México incluidos, está causando estragos y sugerencias como la que hizo ayer AMLO tal vez sirvan de algo para sortear la emergencia actual, pero no contribuyen en nada para resolver el problema.

Lo que urge es un programa nacional de conservación y aprovechamiento del agua antes de que se agrave la situación que de por sí es crítica. En nuestro país hay expertos en la materia, entre ellos el actual director general de la CONAGUA, Germán Martínez Santoyo. Tal vez es hora de dejarlos actuar sin cortapisas, limitaciones presupuestales e intereses político-electorales.

ruizhealytimes.com

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