Historias de NegoCEOs
Mario Maldonado
La detención o rendición de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos pone al gobierno de Andrés Manuel López Obrador en una encrucijada, no solo por lo que el histórico líder del narcotráfico pueda declarar sobre México y el presunto pacto del Cartel de Sinaloa con las administraciones federales, sino por la mala relación del Presidente con la DEA, que en su momento lo investigó y con la que ha tenido varios exabruptos que podrían tener consecuencias explosivas para los últimos dos meses de su gobierno… y después.
Más allá de si “El Mayo” fue engañado y entregado a las autoridades estadounidenses, junto a “El Güero Moreno”, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, o si pactó su rendición para obtener beneficios, la posesión del cofundador del Cártel de Sinaloa y su posible acuerdo con Estados Unidos podría ser contraproducente para López Obrador, quien ha recibido muchas críticas por su “pasividad” para atacar a los cárteles de la droga, y no necesariamente para el gobierno entrante de Claudia Sheinbaum, el cual tendría más motivos para dar un golpe de timón en la estrategia de seguridad y combate a los criminales.
A finales de enero pasado se reveló que, según una investigación realizada entre 2010 y 2011 por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York y la agencia antidrogas DEA, hasta entonces secreta, se obtuvieron pruebas sólidas de que el Cartel de Sinaloa habría aportado entre 2 y 4 millones de dólares a la campaña de López Obrador cuando fue candidato a la Presidencia en 2006.
Muy a su estilo, López Obrador respondió con virulencia. “¿Qué tiene que hacer la DEA investigando al presidente de México?”, cuestionó. Era apenas una de las múltiples escaramuzas.
El 23 de abril, AMLO acusó a Estados Unidos de “no respetar la soberanía” del país tras la publicación del informe anual sobre derechos humanos del Departamento de Estado, el cual denunció la violencia y la impunidad en México.
“Ellos no están acostumbrados a respetar las soberanías de los pueblos”, manifestó. El reporte de Washington expuso que México deja sin investigar ni enjuiciar la mayoría de casos criminales como homicidios, torturas, secuestros, trata de personas y extorsiones, por lo que los niveles de violencia y explotación en el país se mantuvieron altos.
Asimismo, el presidente de México respondió a los reclamos de la directora de la DEA, Anne Milgram, sobre los retrasos en la entrega de visas para las operaciones de 13 agentes. “Creo que exageró, con todo respeto”, dijo.
Las tensiones volvieron a manifestarse tras una comparecencia de Milgram en la Cámara de Representantes, en la que se quejó de que la cooperación del Gobierno de López Obrador en la guerra contra el narcotráfico, la cual, dijo, ha sido “inconstante”.
En otros informes, la DEA acusó al gobierno mexicano de permitir que tanto el Cartel de Sinaloa como el Cartel Jalisco Nueva Generación hayan extendido su presencia en los 50 estados de EU.
“No es novedad, es un refrito”, reviró López Obrador. “No han atendido las causas de la crisis por el consumo de fentanilo”, dijo. “Se les hace muy fácil echarle la culpa a México”, añadió.
El contexto de las malas relaciones entre la DEA y López Obrador auguran posibles sorpresas tras detención o rendición de “El Mayo” Zambada. De igual manera vuelve a poner en el centro de la discusión la capacidad del Estado mexicano para combatir a los carteles de la droga, en medio de las declaraciones de Donald Trump sobre que México se ha quedado “petrificado” frente los criminales. “Podrían quitar al Presidente en dos minutos. Los cárteles son los que administran México”, dijo el candidato presidencial.
Tremenda bomba para el gobierno de López Obrador.
@MarioMal










