El Proyecto Educativo de la 4T en Chiapas: Una Asignatura Pendiente

El Proyecto Educativo de la 4T en Chiapas: Una Asignatura Pendiente

Dr. José Antonio Ramírez Díaz.

Si bien es cierto que las orientaciones para la educación en México  están marcadas por los lineamientos impuestos por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) bajo la propuesta de Sociedades del Conocimiento, también es cierto que estas políticas no pueden ser aplicadas de manera homogénea, sin considerar que existen enormes diferencias entre las naciones altamente desarrolladas y las que no alcanzan esos niveles. La idea de Sociedad del Conocimiento no es la misma para los países ricos que para los Estados no tan ricos o, simplemente, pobres.

Tres son los elementos centrales en la idea de Sociedad del Conocimiento que subyacen a la globalización en el mundo: La ciencia, la tecnología y la educación. De lo que se trata es de aplicar los conocimientos científicos y técnicos para eficientar los procesos económicos y la educación para operar esas innovaciones generadas por los nuevos conocimientos y su aplicación a través de tecnologías.

Por ello, educar para la vida tiene mucho sentido en estos procesos. Educar para la vida, como lo propone UNESCO, no significa lo mismo para las sociedades occidentales que para aquellos países con desarrollo notablemente heterogéneo, tanto con respecto a las potencias económicas como al interior de los territorios nacionales. Mientras en las primeras, la velocidad de los cambios es acelerada y con ello la obsolescencia del conocimiento movida por la lógica globalizadora, en los países con un desarrollo social relativo, coexisten estos procesos con lógicas diversas; lógicas locales, sociedades tradicionales, en las cuales los cambios son lentos y el conocimiento occidentalizado no se reproduce con la misma velocidad, debido a que las culturas locales tienen sus propios itinerarios históricos, que no necesariamente coinciden o deben coincidir del todo con los procesos de globalización.

No considerar que vivimos en un país heterogéneo ha propiciado que las políticas de gobierno, específicamente en lo que se refiere a la educación, no sean pertinentes en todos los casos. Planes y programas de estudio emanados de las autoridades educativas centrales, bajo criterios políticos, aplicados de manera homogénea sin considerar las diferencias locales, culturales y étnicas, ha propiciado un freno para el desarrollo educativo, económico y político de las distintas regiones.

Un caso paradigmático de estas diferencias es Chiapas. Un estado con un desarrollo económico limitado; considerado uno de lo más pobres y atrasados del país.  Con 5´543, 828 habitantes, de los cuales 1’886,104 es indígena, poco más de un tercio de la población (INEGI:2020), pertenecientes a 12 etnias.

El mosaico cultural chiapaneco es amplio rico y diverso; no debe pensarse a partir de criterios globalizantes, sino desde las propias condiciones locales en donde coexisten sociedades articuladas al proceso globalizador con sociedades rurales y, en muchos casos, con sociedades tradicionales. Aproximarse a lo que representa Chiapas con un criterio vertical, con la suposición que los diferentes ámbitos y regiones del estado se conforman de acuerdo con la lógica de las Sociedades del Conocimiento del norte, no es solo un error de planeación sino de conocimiento que induce al ocultamiento de una realidad correspondiente a las características de la Sociedad de Conocimiento del sur.

Norte y sur representan un conjunto de confrontaciones entre lo global y lo local. Realidades diferentes requieren producir conocimientos que articulen lo pertinente de los procesos globalizadores con la historia de las comunidades. Esto significa que los procesos de educación no deben pensarse desde el norte desarrollado, sino desde las propias condiciones locales. Para lograrlo es necesaria la investigación científica en educación para conocer las realidades y necesidades de las comunidades desde el aula, como unidad sintética del conjunto de relaciones académicas, sociales y culturales.

En el devenir histórico de la sociedad, la educación ha sido considerada como la herramienta socializadora de aquellos conocimientos, valores, habilidades, destrezas, aptitudes y actitudes, que deben poseer los individuos para coexistir y adaptarse al modelo de desarrollo establecido. Así, la escuela como institución, ha sido la instancia encargada de diseminar los conceptos y características que identifican a un determinado tipo de ciudadano. En el México actual, la educación ha sido considerada como la piedra angular para lograr la transformación social a partir de la formación de personas con sentido humanista, crítico y comunitario.

Después de seis años de iniciado el proceso transformador, se ha avanzado de manera significativa. Se habla de este periodo como el primer piso de la transformación; sin embargo, el impulso solo se ha dado desde el Poder Ejecutivo Federal y no se ha logrado replicar en los estados.

El proyecto de la Cuarta Trasformación no debe confundirse con una bandera electoral que deje de lado lo sustantivo. Es preciso reconocer que constituye una propuesta orientadora y ordenadora de los procesos de cambio e implica dar continuidad a  tres ejes fundamentales:

  • Cambio de Régimen Político. Dotar de una nueva racionalidad a las formas de organización del gobierno y de sus instituciones.
  • Reforma económica. Impulsar el desarrollo del mercado interno como estrategia para el desarrollo económico y social.
  • Reforma educativa y cultural. Transformar los procesos educativos en todos sus niveles como fundamento de un país justo y democrático.

El supuesto primer piso de transformaciones no existe en Chiapas. Esta ausencia de cambios y avances, como concreciones históricas, representa la oportunidad para proponer un proyecto de gobierno con potencial transformador. La debilidad, en la coyuntura chiapaneca actual, puede convertirse en la fortaleza y trascendencia del nuevo gobierno.

En términos de las realidades chiapanecas, múltiples y heterogéneas y más allá de los discursos, el primer piso de un proceso de transformaciones de la realidad educativa, representa el gran desafío para el gobierno estatal, La primera transformación en el marco de la Cuarta Transformación: la oportunidad de ejecutar un proyecto de gobierno con potencial transformador, que se convierta, en la fortaleza y trascendencia de la nueva ERA en Chiapas. Por ello, la política educativa debe ser acción pensada y llevada a la práctica para la construcción de un futuro con paz social.

La apuesta por el Proyecto de Desarrollo de la Frontera Sur, determina la reorientación y transformación de los procesos educativos en Chiapas, para cimentar la paz social y asociarlos a las necesidades de los perfiles que requiere la relocalización (nearshoring), de segmentos productivos artículados al tren interoceánico y su relación con los nuevos procesos y nuevas necesidades de educación y desarrollo cultural.

Bajo este contexto, las propuestas estratégicas para transformar los procesos educativos en Chiapas, deberán girar en torno a cuatro ejes fundamentales:

  1. Regionalizar los procesos de educación en todos sus niveles. Considerando las Reformas y orientaciones educativas federales, Codiseñar curricularmente los programas de estudio de acuerdo con las historias y contextos locales. Diseñar contenidos que permeen dentro y fuera de la escuela, la cosmovisión (forma de ver el mundo), y la convivencia (forma de tratar a los demás), de los individuos, con el objeto de establecer condiciones para la paz social, a través de la cultura y estructura de la sociedad.
  • Actualizar, profesionalizar y capacitar a los docentes de Educación Básica y Media Superior, para su mejor desempeño en el contexto donde desarrollan su práctica docente. Como estrategia para la transformación educativa, deben promoverse maestrías y doctorados para la formación de formadores (docentes de las escuelas normales).
  • Incorporación de la tecnología a las aulas. La tecnología, tiene el poder de transformar la educación y abrir nuevas oportunidades de aprendizaje. La integración de la tecnología en las aulas, permitirá cerrar la brecha de acceso y el uso potencial de las herramientas digitales necesarias para que los estudiantes chiapanecos desarrollen conocimientos, habilidades y destrezas necesarias, para enfrentar los retos que demanda una sociedad en constante cambio.
  • Reorganizar y Actualizar las Estructuras Orgánicas de las instancias académico-administrativas de la Secretaría de Educación en el Estado, para avanzar en las transformaciones de la educación en Chiapas.

El reto está vigente, corresponderá al nuevo gobierno estatal, la puesta en marcha de un proyecto educativo que, responda a las exigencias y necesidades de una sociedad que reclama equidad, justicia y desarrollo, para cimentar un futuro con paz social.

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