En la ONU resonó: por el bien de todos, primero los pobres

Enrique Jiménez De la Mora

 

Pluma de Gallo

 

En la ONU resonó: por el bien de todos, primero los pobres

El 9 de noviembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador presidió el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta instancia se encarga de reunir a diversos Estados para investigar y acordar soluciones sobre temas relacionados con el quebrantamiento de la paz, agresión o fricción entre países. El discurso que pronunció el representante de México durante la sesión, sin duda fue histórico por la profundidad del diagnóstico, por las respetuosas pero contundentes críticas a la ONU y también por las propuestas claras.

Me parece que esto no debe pasar desapercibido, mucho menos en el contexto de la pandemia, pues la desigualdad se ha agudizado: el número de personas en situación de pobreza ha incrementado y los países con menos recursos no pueden acceder a vacunas. En ese sentido, procuraré resaltar los aspectos más relevantes que mencionó el presidente no sin antes invitar al lector a ver el discurso en caso de no haber tenido la oportunidad.

De manera intuitiva y casi inconsciente, cuando pensamos en el binomio ONU-Seguridad lo que pasa por nuestra cabeza es a los representantes de las grandes potencias votando si se debe -o no intervenir militarmente algún país. A pesar de esa triste imagen, los primeros segundos del discurso del Presidente bien decían:

No vengo a hablar de seguridad como sinónimo de poderío militar, ni como argumento para el empleo de la fuerza contra nadie. En cambio, mi planteamiento se basa en lo que postuló […] Roosevelt cuando se creó la ONU: el derecho a la vida libre de temores y miserias […] sigue siendo el más sólido fundamento de la seguridad para todas las sociedades y estados.

Pensar la seguridad como una apuesta de bienestar a largo plazo y no como en el uso de las armas en el corto plazo, es uno de los pilares esenciales en el discurso del presidente. El otro fundamento discursivo es el del origen de la falta de seguridad: la corrupción.

El principal obstáculo para el ejercicio de ese derecho es la corrupción en todas sus expresiones […] la política, la moral, la económica, la legal, la fiscal, la financiera.

El presidente entiende que en todas las dimensiones de la vida se ha promovido la desigualdad, el influyentísimo, el enaltecimiento de la opulencia (a costa de los otros), el engrandecimiento del individualismo y la falta de empatía y lazos de solidaridad entre la familia y la población en general. Esto ha tenido como consecuencia una lucha encarnecida entre todas y todos por tener más y más, aunque eso implique que otras personas tengan menos.

privatizando lo que es de todos, en lo que no debe tener dueño, adulterando las leyes para legalizar lo inmoral, desvirtuando valores sociales para hacer que lo abominable parezca negocio aceptable

Ese mensaje me recuerda a lo que mencionó Zoé Robledo en el capítulo de Pan y Circo (les invito a leer mi columna al respecto) acerca de que hubo una “privatización silenciosa del IMSS”. El director de este instituto muy acertadamente se refería a que, al no brindar suficiente estructura al IMSS durante el periodo neoliberal, la atención médica inmediata comenzó a brindarse por pequeños consultorios particulares y farmacias. La salud, un derecho humano básico se estaba volviendo un privilegio por el cual había que pagar.

A pesar del triunfo cultural del individualismo y el egoísmo, Andrés Manuel sostiene que toda la humanidad tiene un potencial solidario más fuerte que cualquier ambición personal.

Por más egoísta que quiera suponerse al hombre, hay elementos en su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros. De tal modo que la felicidad de estos le es necesaria, aunque de ello nada obtenga, a no ser el placer de presenciarla. En otras palabras, sólo siendo buenos podemos ser dichosos.

Con la vista esperanzada en la potencial generosidad de todas las personas, México propuso el Plan de Fraternidad y Bienestar, que consiste en la creación de un fondo de tres fuentes: contribución voluntaria anual del 4% de las fortunas de las mil personas más ricas del planeta, lo mismo para las corporaciones más importantes, y también la cooperación del 0.2% del PIB de los países integrantes del G20.

Así, México presenta en el Consejo de Seguridad del órgano de gobierno más importante del mundo (la ONU), un plan distributivo mundial basado en una premisa simple pero indispensable si queremos un mundo con más bienestar, justicia e igualdad: por el bien de todos, primero los pobres.

 

¡Jala Pluma Gallo Giro!

 Enrique Jiménez De la Mora.

Licenciado en Ciencias Políticas con Especialidad

 en Administración Pública y Políticas Públicas.

Titular de la Jefatura de Servicios de Salud en el

 Trabajo Prestaciones Económicas y Sociales.

I.M.S.S. O.O.A.D. Chiapas.

 

@quiquejm

 

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