Estrictamente Personal

Raymundo Riva Palacio

La revelación de Andrés López Beltrán que Estados Unidos le canceló su visa, esconde detrás de su delirante carta al presidente Donald Trump razones que no alcanzamos a ver del todo. Andy no supo apenas que era una persona non grata en ese país. Se enteró hace unos cinco meses de una manera vergonzosa: le negaron el ingreso en la aduana de Houston, a donde iba visitar a su hermano José Ramón. La información llegó a Palacio Nacional, pero decidieron no hacerla pública para evitar un diferendo con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, que desde la transición había pedido protección para sus hijos.

El gobierno de Estados Unidos tampoco filtró que había tomado esa decisión, contrario a lo que hizo sobre tres gobernadores de Morena, ni López Beltrán intentó un control de daños inmediato como lo hizo la cuarta gobernadora de la 4T sancionada, Marina del Pilar Ávila, de Baja California, que reveló que le habían revocado su visa casi inmediatamente después de haber sido notificada. A López Beltrán no le llegó ninguna notificación, pero en los hechos se lo hicieron saber. Lo mantuvo en secreto hasta el jueves, cuando, para sorpresa de muchos, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum, lo hizo público.

No se sabe en qué momento se enteró el expresidente de lo sucedido, pero a finales de mayo Andy renunció a la Secretaría de Organización de Morena y se fue a Tabasco para buscar una diputación. El objetivo anunciado fue prematuro y no salió a recorrer el estado. Fue guardado y protegido, ante la preocupación en el entorno de López Obrador que pudiera darse una extracción contra Andy, como la que se hizo con el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Hasta hace unos días, preámbulo de su carta apareció haciendo pre-campaña en Tabasco.

¿Qué cambió? Lo más importante es que por primera vez, el expresidente López Obrador empezó a mostrar temor de lo que pudiera hacer Estados Unidos en su contra. Aquella posición que si trataban de capturarlo iba a haber un levantamiento social ya no entró en sus ponderaciones, que fueron superadas por la preocupación, de acuerdo con personas con acceso a su entorno. Dudaba que fueran a actuar en su contra, pero le preocupó tanto lo de Andy que, agregaron las mismas personas, se llegó a considerar enviarlo a un país donde no fuera fácil que pudieran detenerlo. 

¿Qué provocó la carta? No hay información sobre las motivaciones de los López. Hay contexto: la escalada retórica de todos los funcionarios en Washington que ven temas de seguridad y terrorismo relacionados con México, en particular lo que dijo el jefe de la DEA, Terry Cole, hace una semana y media, donde afirmó que irán por políticos de la 4T vinculados con el crimen organizado. El mismo jueves en que se difundió la carta, por la mañana, el secretario de Guerra, Pete Hesgeth, adelantó en Panamá que iban a atacar por tierra a los cárteles mexicanos -y a otras organizaciones similares- que trafican con fentanilo a Estados Unidos.

El tráfico de fentanilo tuvo su apogeo durante el sexenio de López Obrador, introducido de manera ilegal principalmente por los chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa, y con quien el obradorismo mostró más laxitud, tolerancia y vínculos, en comparación con cualquier otra organización criminal, pese a la expansión en el sur del país del Cártel Jalisco Nueva Generación, al amparo de gobernadores de Morena. 

Aunque el Departamento de Estado nunca menciona las razones por las que se revocan visas, López Beltrán señaló que no contaba “con ninguna prueba contra mi persona, acerca de algún acto inmoral o delictivo”, lo cual trajo una reacción inusitada, por lo rápida y el tono, desde Washington. El secretario de Estado adjunto, Christopher Landau, que fue embajador en México y salió mal con López Obrador, se mofó.  Preparen sus palomitas, escribió en X, porque a los mexicanos les iba “a encantar la siguiente parte”.

Pero la reacción más dura a la familia López, la hizo el Departamento de Estado, que en una declaración a la agencia Reuters, un vocero insistió que no comentan sobre casos específicos debido a la confidencialidad, pero que “cada decisión sobre una visa es una decisión de seguridad nacional”. Las restricciones por estas razones tienen que ver con el Acta de Inmigración y Naturalización y con los decretos de Trump, que permiten al gobierno negar la entrada a ese país o revocar visas “a personas vinculadas al terrorismo, espionaje, o por actos que amenacen la política exterior, la estabilidad regional y la soberanía de Estados Unidos”. 

López Beltrán reaccionó a esta consideración, y la divulgación de que le revocaron la visa, buscó una reacción interna de arropamiento de la 4T. No se sabe qué tanto estuvo López Obrador detrás de la carta y la decisión de hacerlo público, pero Andy ha mostrado que no tiene la capacidad política para jugadas estratégicas. 

La carta provocó el mismo efecto que la de Ismael El Mayo Zambada, en agosto de 2024, acusando de traidor y cómplice al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya: que todos los militantes de Morena, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum, y los gobernadores del partido en el poder, respaldaran al hijo del fundador de un movimiento que está crujiendo, Andrés Manuel López Obrador. Esto no es nuevo: blindar a todo aquel morenista del que se sospecha de actos criminales o corrupción, es la marca indeleble de la 4T.

La estrategia funcionó en una primera instancia, provocando la cohesión dentro de Morena -donde hay gobernadores y legisladores señalados por Washington de presuntos lazos con los cárteles-, pero también mostró que hay un país roto, que son las condiciones de política interna que históricamente Estados Unidos ha aprovechado para intervenir. En los últimos 50 años lo hizo así en Chile y Nicaragua, provocando la caída de los regímenes de izquierda y de derecha, y recientemente, por la vía electoral, en varios países de América Latina. La paradoja de lo que está viviendo Morena y la 4T, es que las condiciones para que Estados Unidos vaya a la caza de sus políticos criminales, fueron facilitadas por la polarización con la que han consolidado el régimen, no porque, como afirman para lavar sus culpas, haya vendepatrias. Los cimientos de lo que viven, qué ironía, los pusieron en el primero y segundo piso de la transformación.

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