ISSSTE: cueva de saqueadores

Letras desnudas

 

Mario caballero

 

ISSSTE: cueva de saqueadores

 

Estos días los trabajadores de la delegación del ISSSTE en Chiapas volvieron a sacar a la luz pública el tema de la corrupción que se vive en el organismo. Hartos de los abusos, han pedido el despido del encargado de la Subdelegación Médica, Carlos Alberto Domínguez Maldonado, al que señalan de ser el cabecilla de un grupo de funcionarios corruptos que está enriqueciéndose desde los cargos que ejercen.

Al parecer, nada ha cambiado en la dependencia. Por el contrario, la corrupción se ha exacerbado tras la salida de Rafael Ceballos Cancino, quien renunció después de una serie de protestas en su contra en las que fue acusado de vender plazas, malversar los recursos, acosar al personal médico y administrativo, entre otros delitos.

Por lo que se sabe, Carlos Alberto Domínguez es una fichita. Es un doctor que ha ganado mucho dinero no curando a los enfermos, sino aprovechándose de los recursos que la federación destina para la atención médica de los trabajadores del Estado.

Los motivos por los que lo despidieron de la Subdirección del Hospital Belisario Domínguez Palencia y después de la Dirección de la Clínica de Medicina Familiar del ISSSTE en Tuxtla Gutiérrez, fueron nepotismo, abuso de poder y desvío de recursos. Incluso, en el colmo del despotismo, en varias ocasiones agredió físicamente a los trabajadores y a los derechohabientes.

Ahora, como subdelegado Médico, puesto que ocupa desde hace dos años como encargado, se le responsabiliza, entre otras cosas, de infligir hostigamientos en contra de los trabajadores y hacer despidos injustificados.

Por ejemplo, a muchos de los que contaban con puestos de guardia o de confianza, los ha corrido de forma humillante y sin darles ninguna explicación. De esta forma, se ha deshecho de un sinnúmero de enfermeras, médicos y de personal administrativo que tenía más de diez años laborando para la institución.

Otra de las acusaciones se refiere al nepotismo. Resulta que Domínguez Maldonado ha venido ocupando los puestos vacantes con sus familiares y amigos. Se dice que tiene a más de veinte familiares directos que cobran en la nómina de la Clínica de Medicina Familiar de Tuxtla, y muchos de ellos ni siquiera se presentan a trabajar. Otros, como según contaron los trabajadores en la protesta reciente, tan sólo llegan a la oficina a tomarse fotos.

La gravedad de este asunto es que se están utilizando los recursos de la dependencia para pagar sueldos de aviadores, mientras en los hospitales y clínicas del ISSSTE en la entidad faltan médicos y enfermeras para la atención apropiada de los pacientes.

También algo que representa un claro abuso de poder de parte de Carlos Domínguez es que a la vez de que está repartiendo entre su parentela las plazas que la Dirección General ha autorizado, afecta al personal que tiene años en la bolsa de trabajo.

 

Es el caso de Karen Rubí Pérez Jiménez, quien es química del hospital del ISSSTE en la ciudad de Tapachula y el último año estuvo laborando en una clínica Covid instalada en esa localidad. Ella cuenta que de la noche a la mañana la despidieron de su puesto a pesar de que estaba en la bolsa de trabajo desde hace más de cuatro años y la persona que quedó en su lugar ni siquiera estaba en la misma. Así porque sí, la dejaron fuera.

No es todo. Por corrupción, el subdelegado Médico ha puesto en riesgo la vida de los pacientes, especialmente los que tienen padecimientos renales. Se dice que por sus pantalones ha enviado a decenas de este tipo de enfermos al Centro Chiapaneco del Riñón, empresa que es propiedad de uno de sus amigos y que él mismo contrató por adjudicación directa y de la que según recibe una buena tajada.

Pero aparte de que haya violado la ley por realizar una contratación directa, los familiares y pacientes que llegan a este centro médico no dan buenas referencias de él. Dicen que no brinda un buen servicio, que el trabajo es negligente y la atención nula. Lo peor de todo es que muchos de los que ahí han sido tratados han perdido la vida.

Don Clemente Campo Pérez narra lo que vivió durante las semanas que estuvo en mencionado lugar y que por poco muere debido a una infección que contrajo por la reutilización de instrumentos médicos.

“Es una clínica mal atendida, para cinco pacientes daban una enfermera que no se daba abasto y el doctor nunca llegaba. Ahí se infectaron muchos compañeros, entre ellos yo, que me puso en estado de coma. Eso sucedió en el mes de noviembre, y me tuvieron que trasladar nuevamente al ISSSTE donde con mucho trabajo me lograron recuperar”, contó.

La contratación del Centro Chiapaneco del Riñón se dio a través de la complicidad de Carlos Domínguez y su suplente, el ingeniero Miguel Ángel Vázquez Castañeda, quien también es señalado de ejercer acosos al personal, manipular la nómina, hacer negocios con el presupuesto de la institución e incumplir con la demanda de insumos, medicamentos y equipo de cada centro médico en el estado. Él mantuvo en la nómina hasta el semestre pasado al responsable médico y encargado de hacer los tratos con la dependencia, el doctor Armando Aguilar.

Estos dos personajes que han otorgado las plazas laborales de forma discrecional, son también los responsables de haber colocado a gente incompetente y abusiva para estar al frente de los pacientes. Como sucede en los nosocomios de Tapachula y San Cristóbal de las Casas, donde ellos consintieron la contratación de los doctores Sergio Gutiérrez y Eleud Suárez, a los que los propios trabajadores califican de déspotas, negligentes, inexpertos y que acosan sexualmente a las jóvenes que realizan su servicio social.

Un señalamiento más en contra de Domínguez Maldonado es la falta de transparencia en el manejo de los recursos. Pues aparte de contratar a las empresas de sus amigos, no hay medicamentos en los hospitales, ni equipo, ni material médico. Un problema que se agravó tras su arribo en el cargo.

Igualmente, hay falta de insumos y reactivos de laboratorio. Cuentan los pacientes que a pesar de que están pagando por el servicio, tienen que sacar de sus bolsillos para hacerse los análisis y estudios clínicos en los laboratorios privados.

 

Por otro lado, entretanto existen documentos que prueban que el subdelegado Médico está desviando los recursos de la dependencia, no hay mantenimiento en los hospitales. Ni en las áreas de consulta ni en los quirófanos. Los techos se están cayendo y en muchas clínicas no funciona el aire acondicionado.

Tal es el caso de la Clínica Hospital de Tapachula, que desde su fundación en 1976 no ha recibido ningún tipo de mantenimiento. Situación que está poniendo en riesgo al propio personal y a los derechohabientes.

“Nos reunimos cuatro sindicatos, porque estamos cansados, ya elaboramos un oficio que le enviaremos al presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, a la encargada de la Función Pública y al director general del ISSSTE a nivel nacional. Lo que queremos, de inmediato, es que destituyan a Carlos Domínguez por hechos de corrupción”, dijo María López Pérez, secretaria general de la Sección 18 del Sindicato Nacional del ISSSTE.

En fin, aquí otro caso de corrupción en tiempos de la 4T, que prometió erradicarla, así como se barren las escaleras, de arriba hacia abajo.

 

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FOTO: Dr. Carlos Alberto Domínguez Maldonado

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