José Luis León Robles
Muy buenos días distinguidos lectores, el día de hoy me enfocaré en un tema un poco desconocido, pero de gran importancia sobre todo en nuestro país, derivado del enfoque preventivo que ha venido tanto el gobierno federal como del gobierno estatal en enfermedades crónico degenerativas, así como enfermedades por la mala alimentación, y en otros casos por el mal derivado del cáncer agresivo que es otra de las causas relevantes en las estadísticas de mortalidad en nuestro país. Según la American Cancer Society, los cuidados paliativos son un enfoque especial en el cuidado de las personas que tienen enfermedades graves, como cáncer. Los cuidados paliativos se concentran en mejorar la calidad de la vida ayudando a pacientes y cuidadores a tratar los síntomas de enfermedades graves y los efectos secundarios de los tratamientos. Están diseñados para que el equipo de atención médica ayude a las personas que padecen una enfermedad grave a vivir tan bien como sea posible por tanto tiempo como puedan. Los cuidados paliativos son apropiados para personas de todas las edades y en todas las etapas de cualquier enfermedad grave. Los cuidados paliativos se deberían usar siempre que una persona presente síntomas que deban controlarse. Por otra parte, según el portal del Gobierno de México hace referencia a una serie de enfermedades progresivas e incurables que pueden llevar a fases terminales, y, por ende, a un alto riesgo de mortalidad como son Insuficiencia renal, hepática, enfermedad pulmonar, síndrome de inmunodeficiencia adquirida, demencia, cáncer de pulmón o colón rectal. No se nos debe olvidar la historia de los cuidados paliativos en México que va de la mano de las clínicas del dolor. En ese sentido, hay que destacar que la primera clínica del dolor en México se fundó en 1972 en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán por los médicos Ramón M. De Lille y Fuentes y Vicente García Olivera. Para el año 1981, se crea la clínica multidisciplinaria del dolor del Instituto Nacional de Cancerología por el doctor Ricardo Plancarte Sánchez. En el año de 1985, tras el terremoto que afectó severamente a la Ciudad de México, se hizo evidente la necesidad de poder contar con recursos que aseguraran la atención de los enfermos hacia el final de la vida. Para el año de 1988, gracias al apoyo de la Organización Mundial de la Salud y con la asistencia de la Organización Panamericana de la Salud, se recibió en México el primer embarque de morfina, aparentemente con la participación del psiquiatra Juan I. Romero Romo. En ese año, se administró la primera dosis de morfina en dicho instituto a una enferma con cáncer de mama en fase avanzada. Un logro relevante en el 2014 fue que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) incluyera formalmente la asignatura de Dolor para médicos en formación (cuarto año de pregrado), esta asignatura cuenta con un módulo sobre cuidados paliativos. Actualmente, se encuentra en proceso la inclusión de una asignatura única de cuidados paliativos en el programa de estudios para médicos de pregrado; esta asignatura por el momento sólo es de carácter opcional. Por lo tanto, puedo concluir que los cuidados paliativos tienen por objeto mejorar la calidad de vida de los pacientes (adultos y niños) cuando afrontan una enfermedad potencialmente mortal; previenen y alivian el sufrimiento a través de la identificación temprana, la evaluación y el tratamiento correcto del dolor y otros problemas, sean éstos de orden físico, psicosocial o espiritual. Si el todo poderoso nos lo permite, nos estaremos leyendo la próxima semana en esta su columna.










