La comunidades indígenas y el Buen Vivir: De objeto de estudio a comunidades epistémicas

La comunidades indígenas y el Buen Vivir: De objeto de estudio a comunidades epistémicas

Por la Conciencia

Dr. Roger Heli Díaz Guillén

Después de abordar el tema ético de vida de los pueblos mayas originarios en Chiapas denominado Buen Vivir Lekil Kuxlejal; en su contenido de percepción cosmogónica y como reglas de convivencia comunitaria y vida armónica con la tierra y la naturaleza; resulta importante y oportuno dimensionar este principio ético en el marco de los usos y valoración en las políticas públicas, lucha social y academia.

En este tema el Dr. Ambrosio Velasco propone como sustantivo la participación de académicos y académicas que “trabajen con los pueblos originarios para desarrollar un conocimiento que sea el resultado de un verdadero diálogo intercultural. Las y los investigadores deben aproximarse a los pueblos originarios, pero no como objeto de estudio, sino reconociéndolos como una comunidad epistémica con la que es necesario dialogar en condiciones de igualdad”; como colectivo que es dueño de saberes y pensamientos que explican realidades y vidas.

Esta invitación a la academia es destacada en artículo “Pueblos indígenas y naturaleza: la alternativa del buen vivir” de Gloria Alicia Caudillo Félix, que sostiene que en las alianzas que en la historia ha realizado el movimiento indígena internacional, es importante observar que “a partir de esa interacción, se gesta lo que José Bengoa denomina el «etnoecologismo o ecoetnicidad», en el que los dirigentes indígenas recrean su propia cosmovisión, mientras que los ecologistas recuperan elementos de la concepción indígena de la naturaleza y resignifican el discurso ambientalista”.

“En este orden de ideas resulta estratégico la vinculación de los movimientos indígenas con investigadores y clase política porque han elevado el nivel de atención e importancia al tema indígena y el medio ambiente”, ´porqué “el Buen Vivir es un enfoque crítico que pone en cuestión, incluso, el proyecto de la modernidad occidental y sus extensiones expresadas en las nociones de progreso y desarrollo. Esta perspectiva prioriza la eufonía con la naturaleza y el bienestar colectivo sobre la acumulación del capital, que a menudo se realiza a costa de la degradación ambiental y el sostenimiento de las desigualdades estructurales”.

Lo anterior justifica plantear que el abordaje denominativo como «etnoecologismo o ecoetnicidad» en las ciencias sociales no limita el contenido originario del “Buen Vivir indígena”, ya que la idea de la interacción intercultural que debe mediar la investigación y la academia con los ideales y vida misma de los pueblos y comunidades, se centra en el respeto a otras formas de pensamiento en una aparente contradicción del concepto y percepción del desarrollo comunitario en políticas públicas con la percepción de vivir bien en un “buen Vivir”; que transita lo indígena como ente cognoscente y cognoscitivo a explicar mundos y modos de vida basados en la vida armónica en lo comunitario, con la naturaleza y bien común en un silencio de paz armónica.

Con esta visión, el “Buen Vivir” adquiere contenido en el derecho constitucional como es el caso en el 2008 la Constitución del Ecuador en visión de “una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza”…expresada en la sección de “Derechos del Buen Vivir” y comprende las garantías en el acceso al agua, los alimentos, la vida en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, la comunicación libre, recreación y esparcimiento, beneficios del progreso científico, educación para el desarrollo holístico, hábitat seguro y saludable, salud, trabajo, seguridad social, la posibilidad construir y mantener la identidad cultural y disponer del espacio público.

Es decir, el Buen Vivir se trasforma en contenido de política pública e indicador de derechos humanos, al igual que lo derechos enunciados en el reconocimiento de los pueblos y comunidades indígenas como sujetos de derecho público en México en septiembre del 2024 y Chiapas 2025; siendo sustantivo  asumir la visión originaria del “Buen Vivir” Lekil Kuxlejal para encontrar los puntos de equilibrio con la visión desarrollista de las políticas públicas; visiones  académicas, ambientalistas, defensores de derechos humanos que centran su actividad en la búsqueda de la vida armónica de las comunidades y pueblos indígenas; donde se debe reconocer y partir del valor de la otredad, su visión y misión en la dimensión que concede y percibe a la vida misma la propia comunidad.

Las políticas públicas y la academia deben partir que el Lekil Kuxlejal Buen Vivir es pensamiento colectivo de equilibrio de vida concebido como un todo holístico delimitado en un mundo territorial, natural, cultural y biocultural que incide en lo actitudinal, emocional, intelectual y espiritual del ser humano en sociedad y promueve el equilibrio de nuestras dimensiones. El Lekil Kuxlejal Buen Vivir es forma de vida armónica y respeto de palabra y pensamiento entre las personas; así como con la tierra, el agua y la naturaleza en su biodiversidad. Es una concepción del mundo y la vida donde todos nos correspondemos y necesitamos.

Es pensamiento milenario y resiliente que promueve ambientes de paz, orden, crecimiento humano y comunitario. Es una forma de pensamiento armónico y de paz delimitado en principios éticos de vida que humanizan el actuar, el pensar, el hacer y el transformar; fortaleciendo a la educación intercultural crítica traducida en sujetos humanistas, con valores y principios de actuación con visión de bien común, desarrollo, crecimiento, paz y vida armónica.

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