Letras Desnudas
Mario Caballero
La corrupción de Carlos Morales que morena debe aquilatar
Ayer comentaba que Morena no puede faltar al compromiso de combatir la corrupción. Resulta que éste es uno de los aspectos centrales y la esencia de su éxito electoral.
Ahora que está en el poder no puede olvidar esa promesa. Tres años después de lograr la histórica hazaña lo peor que puede hacer es traicionar la confianza de sus votantes postulando políticos corruptos. Estaría repitiendo los mismos errores que cometieron el peñismo y el PRI más pútrido que hayamos visto en la historia moderna de México.
Supongo que no caerá nada bien a los tuxtlecos, a los simpatizantes y, menos aún, a sus propios militantes que los mandamases de Morena hagan candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez a Carlos Morales Vázquez. Los tuxtlecos lo percibirán como una ofensa; los simpatizantes como una traición a los principios e ideales partidistas y los morenistas como un desplante de desprecio hacia ellos.
Porque, en primera instancia, Carlos Morales ha sido por mucho el peor alcalde que la capital de Chiapas haya tenido en muchas décadas. Se ha burlado de las leyes, le ha dado la espalda a la sociedad y ha tolerado toda clase de abusos de parte de sus funcionarios. Segundo, es un político corrupto que jamás estuvo a la altura de las exigencias de la ciudad y de las expectativas generadas por la Cuarta Transformación.
Dado el caso de que llegue a obtener la candidatura, los auténticos morenistas se sentirían menospreciados porque prefirieron a Morales Vázquez a pesar de ser una persona ajena al partido y no a uno de ellos que sí trabajó en la fundación del instituto, en el fortalecimiento de las bases y en que los chiapanecos vieran a Morena como un partido distinto a los tradicionales.
Así que, si va en serio la promesa de barrer las escaleras de arriba para abajo, Morena tiene que comenzar no siendo cómplice de los corruptos.
UN CASO MUY ESPECIAL
Carlos Morales ha mentido y ha abusado de su poder. Estamos frente a la perfecta expresión de un gobernante mediocre que buscó ser presidente municipal nada más para satisfacer su egolatría y hambre de riqueza.
Son muchos los casos de corrupción en los que ha estado envuelto en los últimos años, pero un caso muy especial es el que tiene que ver con la empresa Veolia Residuos Tuxtla, S.A. de C.V.
Este consorcio de origen francés fue contratado en el año 2006 para encargarse de la recolección de basura en la ciudad. El convenio de prestación de servicios se estipuló por 116 millones de dólares y con una duración de hasta 20 años.
Desde entonces cada presidente municipal en turno jugó sus cartas y entabló una relación de complicidad con éste, en la que ambos recibían beneficios muy lucrativos. Por supuesto, con cargo al erario. Pero nada parecido a lo que ha logrado Morales Vázquez hasta minutos antes de dejar abandonada la presidencia municipal.
Desde el primer año de servicio, Veolia (antes Proactiva) fue señalada de incumplir las normas técnicas de operación, ocasionar contaminación en áreas naturales y faltar a los compromisos pactados mediante el contrato. Los hoy exalcaldes utilizaron esos motivos para sentarse a negociar. Según se cuenta, pactaban una tajada a cambio de permitir que la compañía siguiera laborando sin el menor problema.
Por ejemplo, en 2010, el Congreso del Estado de Chiapas ordenó investigar las causas del cambio en la coloración de las aguas del manantial del predio San Martín Mujular, que pasó del cristalino al rojo oscuro. Y los resultados revelaron que había residuos de arsénico, aluminio, antimonio, cromo, plomo, zinc y otros metales pesados que llegaron al afluente mediante el flujo de lixiviados del relleno sanitario propiedad de Veolia.
En ese entonces el presidente municipal era Yassir Vázquez Hernández, quien en lugar de exigir que esa empresa reparara los daños y se hiciera cargo de las consecuencias que la contaminación había provocado en la salud de las personas que consumieron el agua contaminada, presuntamente negoció un pago por varios millones de pesos con los ejecutivos del consorcio para hacerse de la vista gorda.
Pero Carlos Morales superó a Yassir.
Lo primero que hizo fue modificar el contrato inicial. Anunció que el nuevo contrato con Veolia contemplaba mayores beneficios para la comunidad tuxtleca, como el barrido de calles, la reactivación de las bandas de separación de residuos sólidos, el aumento y renovación de los camiones recolectores, la renegociación de la deuda, el proyecto de contenerización, el cumplimiento de las normas en el manejo del relleno sanitario, entre otros. Pero, al final de cuentas, el Contrato Modificatorio resultó ser una tapadera de corrupción.
Hasta donde se sabe las bandas de separación de residuos sólidos no funcionan, no se cumple con el barrido de las calles, hay colonias donde se acumulan durante días toneladas de basura ante la insuficiencia de camiones recolectores e inspecciones recientes informan que en todo el camino al relleno sanitario hay montones de basura regados por todas partes y Veolia no permite que camiones particulares entren a depositar los desechos.
No es todo. Más allá de que Veolia no ha cumplido con varias cláusulas de este nuevo convenio, Carlos Morales le ha pagado los estudios por los que esta empresa se comprometió a realizar sin ningún costo para el municipio y le ha pagado hasta 16 millones de pesos en un solo mes cuando sólo debió pagar diez y cuando su antecesor pagaba 7.5 millones.
¿Dónde están los beneficios para los tuxtlecos? Lo único que se ve es la complicidad de Morales que le ha dado carretadas de dinero a la firma francesa.
Pero donde ha sido más clara la corrupción es en el proyecto de contenerización de la ciudad.
Veamos. En abril de 2020, Morales ordenó la compra de 3 mil 834 contenedores de basura por un monto superior a los 28 millones de pesos. Pero esa compra, que hizo a Veolia, fue por adjudicación directa. Lo que implica una violación al reglamento de adquisiciones del estado de Chiapas y un claro beneficio económico para esa empresa.
Lo mismo sucede con la segunda compra directa a Veolia, esta vez por mil 100 contenedores a un costo de 10 millones 957 mil 458 pesos.
A todo esto, se presume que mencionada compañía le pagó un diezmo a Morales por la cantidad de 15 millones de pesos.
Para el colmo, en la sesión de cabildo del 2 de marzo reciente, Morales y algunos regidores aprobaron modificar el Anexo 15 del contrato, cuya modificación sólo beneficia a Veolia, pues con la autorización del alcalde esta empresa no tendrá que renovar la flotilla de camiones recolectores y tampoco se obliga a tener los suficientes para brindar el servicio al cien por ciento a la comunidad.
NO PUEDE DESDEÑAR
Morena no puede darse el lujo de desdeñar las revelaciones de corrupción de Carlos Morales Vázquez. Mucho menos postularlo para que logre reelegirse y continúe un trienio más de abusos de poder y saqueo. A menos, claro está, que la lucha contra la corrupción sea pura demagogia y en realidad no tenga la intención de resolver esta lacra.
El viernes trataré de describir el desorden del gobierno de Morales Vázquez y el rechazo social hacia su reelección.









