La formación de maestros en Chiapas

Dr. José Antonio Ramírez Díaz

En México, el normalismo nace unido al desarrollo del sistema educativo. Con la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en 1921, la formación del profesor de la educación básica, presenta dos etapas fundamentales:

1.- En 1921, con la formación del maestro rural, misionero, comprometido con una concepción humanista y social de la profesión docente.

2.- A partir de 1984, cuando se le otorga a los estudios normalistas el nivel de licenciatura, cambiando drásticamente la orientación en su formación y en su función.

Con el establecimiento del nivel de licenciatura para los estudios realizados en escuelas normales, elevando a éstas, por Decreto Oficial, como Instituciones de Educación Superior (IES), éstos centros educativos, se vieron ante un cambio organizacional en el que se deberían realizar tareas sustantivas propias de las IES (Investigación, Extensión y Difusión), tareas para las cuales, no se tenia experiencia, ni recursos humanos, materiales, ni la infraestructura institucional para realizarlos.

Bajo este contexto, las escuelas normales enfrentan hasta hoy en día, una serie de visicitudes organizacionales, académicas y administrativas. La puesta en marcha de Reformas e instrumentación de nuevos Planes de Estudios de 1984 a la fecha, sin diseñar programas específicos de capacitación, actualización y profesionalización a los docentes de estos centros educativos, evidenció la desvinculación entre las necesidades de la práctica docente y la teoría enseñada.

El problema tiene su orígen en la formación inicial que ofrecen las escuelas normales, ésta, no se corresponde con los objetivos curriculares de cada nivel educativo y opera el propio, con serias deficiencias.

Las Reformas Educativas, en la educación básica y en las escuelas normales, se desarrollan en tiempos distintos.

En Chiapas, los docentes de las escuelas normales, han seguido enseñando lo que saben, sin necesariamente, atender la lógica y el sentido académico de las reformas y orientaciones curriculares. Los directivos, están subordinados a prácticas de control administrativo y a relaciones determinadas por lo jerárquico. El desarrollo de los procesos académicos al interior de éstos centros educativos, se encuentra en un segundo plano. Lo anterior, se refleja en una débil vinculación entre la formación del nuevo maestro y las necesidades de conocimiento y competencias que surgen del trabajo docente en la educación básica.

Los planes y programas de estudio proponen bibliografías que, en un buen porcentaje, se refieren a contextos y realidades de otros países. La mayor parte, fueron editados en España o Argentina. Poco tienen que ver con las condiciones y características de la educación en Chiapas. Desde luego, son referentes necesarios y enriquecedores. El punto aquí, es destacar la limitada o nula inclusión de bibliografía que dé cuenta de realidades regionales. Incluso, textos y autores mexicanos, se refieren a condiciones y contextos de otros estados del país. Básicamente, no se produce suficiente conocimiento que dé cuenta de los procesos de la educación básica pública en Chiapas.

Las escuelas normales tienen ahora un marco legal que permite la diversificación de las modalidades de profesionalización de los formadores mediante opciones escolarizadas, no escolarizadas, mixtas, duales, virtuales o en línea. La Ley General de Educación Superior, Art. 33, fracción VI, impulsa la creación y fortalecimiento de programas de posgrado y actualización permanente, así como programas de formación y desarrollo profesional para el personal académico de las instituciones de formación docente.

Actualizar y profesionalizar a los docentes y directivos de este nivel educativo, es una prioridad.

El subsistema de educación normal chiapaneco, está constituído por 19 escuelas normales (15 estatales y 04 federales, por su orígen presupuestal), que atienden a un total de 4,313 estudiantes (2,639 mujeres y 1,674 hombres), con 472 docentes.

NivelAlumnosDocentesEscuelas
TotalMujeresHombres
Normal4 3132 6391 67447219

Fuente: Estadística básica Formato 911, Subsecretaría de Planeación Educativa SEE, Inicio de ciclo escolar 2023-2024

La Dirección de Educación Superior

Es la instancia administrativa del sistema educativo estatal, que brinda atención a las escuelas normales, donde, la existencia de una burocracia no profesionalizada en el campo de la educación, extensa, excesivamente estructurada y jerarquizada, significa una fuente de inconformidades por la lentitud y obsolescencia en las acciones que realiza. La sedimentación de prácticas administrativas, evidencían, que, es una organización con compartimentos desestructurados, que propician prácticas de incomunicación con alumnos, maestros y padres de familia. Este distanciamiento, deja a la escuela, muy lejos o hasta ajena de sus actividades.

Se percibe un clima institucional de conflicto y contradicciones, de falta de cooperación y coordinación entre los Departamentos que la integran. La interacción laboral, se da en pequeños grupos; el ambiente de trabajo, está fraccionado, burocratizado, es poco flexible y sólo alcanza a dar atención a lo urgente. Las necesidades de las escuelas normales y los apoyos para su funcionamiento, parecen estar muy distantes de las preocupaciones de la administración educativa.

La ausencia de liderazgo, orientación y acompañamiento, a las escuelas normales, se expresa, en la falta de vinculación entre las instancias que atienden el desarrollo de la formación inicial docente y la educación básica; en la ausencia de un programa de capacitación, actualización y profesionalización docente y en la desarticulación de las acciones institucionales.

En los últimos años, el accionar de la Dirección de Educación Superior, de la Secretaría de Educación Estatal (SEE), ha reflejado, un uso discrecional y político del corpus normativo que rige a este nivel educativo; teniendo como consecuencia, el relajamiento de la Norma, la violación y atropello de Derechos, el uso abusivo del poder y la emergencia de la corrupción.

La educación normal en Chiapas, ha estado ausente de las propuestas orientadoras y ordenadoras de las transformaciones inmersas en el Proyecto educativo de la 4T. La formación en las escuelas normales de la entidad, debe aportar al nuevo docente, conocimientos sólidos sobre la educación básica y la capacidad para modificarla cualitativamente.

No es posible pensar en una educación de excelencia, sin mejorar la formación inicial de sus docentes.

En esta coyuntura de transformaciones del sistema educativo nacional en lo legislativo, administrativo, pedagógico y social, se requiere reorientar algunos programas académicos y fortalecer las licenciaturas en la formación de docentes, para que respondan a las necesidades y exigencias de los contextos donde el nuevo maestro realizará su práctica docente.

Para abordar estos desafíos, se requieren acciones extraordinarias que permitan ampliar el financiamiento, mejorar la infraestructura, el equipamiento, la conectividad, actualizar los programas y desarrollar las capacidades de investigación-docencia, incorporando el desarrollo tecnológico y la innovación en la enseñanza y el aprendizaje.

Una primera acción debe centrarse en el codiseño curricular de los programas de estudio. Actualmente, con orientaciones de la Autoridad educativa federal, está labor se está realizando, pero, una vez más, se está cometiendo el error de siempre, diseñar contenidos homogéneos para todo el estado, sin la participación de docentes y directivos de educación básica. Esto es, se ha conformado un equipo estatal (01 o 02 docentes por escuela normal), que se dan a la tarea del diseño de contenidos para las diferentes licenciaturas en la formación de nuevos maestros para la educación básica de la geografía estatal, sin tomar en cuenta, las distintas cosmovisiones de las diferentes regiones que la integran; sin duda, los contenidos no pueden ser los mismos para la Zona Centro, que, para la Costa, Sierra, Altos, etc. ¿Qué sucederá? NADA. La educación normal en Chiapas, una vez más, estará descontextualizada y no responderá a las necesidades de aprendizaje en la educación básica.

Se deben integrar equipos regionales de colectivos docentes de las escuelas normales, con los de las escuelas de educación básica, para generar las propuestas de contenidos regionales contextualizados.

Realizar foros participativos presenciales y a distancia, con profesores de educación básica, para conocer los contextos escolares que se gestan, teniendo a las comunidades como centro de aprendizajes.

No se debe perder de vista, que el codiseño curricular, es un proceso de diseño colaborativo, procurando la más amplia participación e involucramiento de los docentes formadores y los docentes en servicio de cada nivel educativo, para la toma de decisiones en la integración de los contenidos de los nuevos planes de estudio.

Por otra parte, revisar las condiciones del servicio en cada escuela normal y atender el déficit de profesores de tiempo completo, es una tarea impostergable.

Bajo estas condiciones, es necesario fortalecer las capacidades académicas para los desafíos sociales y estilos de aprendizaje emergentes que devienen del cambio paradigmático en la educación básica, así como consolidar el trabajo colegiado a través de la integración de un mayor número de Cuerpos Académicos que incidan y transformen el entorno educativo, tanto de manera endógena como exógena, a través, de líneas de generación del conocimiento para el avance de los programas de formación inicial docente y de la comunidad educativa en su conjunto.

Tres acciones fundamentales para cimentar la transformación de las Escuelas Formadoras de Docentes en Chiapas:

  1. Considerando las Reformas y orientaciones educativas federales, con la participación de directivos y docentes de educación básica, codiseñar curricularmente los programas de estudio de acuerdo con las historias y contextos locales.
  2. Actualizar y Profesionalizar a los formadores de formadores.
  3. Reestructurar Organizacionalmente a las Escuelas Normales.

El desafío para el gobierno de la nueva ERA: Formar maestros con la capacidad de aplicar el conocimiento sobre los procesos de la Educación Básica en Chiapas, desde la lógica de la investigación científica, para resolver problemas educativos generados en el aula, como espacio tiempo de un conjunto indeterminado de interacciones pedagógicas, didácticas, culturales y sociales.

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