La salud y la educación en la escuela

Dr. Gilberto de los Santos Cruz

La salud y la educación en la escuela

La salud y la educación son condiciones necesarias para que los niños, niñas y jóvenes se desarrollen plenamente y tengan una buena calidad de vida. Los jóvenes aprenden mejor si están sanos y está comprobado que, a mayor nivel educativo, las posibilidades de que una persona cuide su salud y evite conductas de riesgo incrementan. La salud y la educación siempre han de ir de la mano. Actualmente, la infancia y la juventud en México enfrentan desafíos en materia tanto educativa como de salud cuyas dimensiones e implicaciones exigen de mayor coordinación y mejores respuestas por parte de las instituciones responsables de atenderlos. Por ejemplo, el sobrepeso y la obesidad afectan a siete de cada diez adultos, así como a uno de cada tres niños y adolescentes. Esta situación aumenta la probabilidad de padecer diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Muchos jóvenes también enfrentan riesgos como el embarazo adolescente, las infecciones de transmisión sexual, las adicciones y la depresión, los cuales impactan en su capacidad de aprendizaje y rendimiento escolar y obstaculizan su pleno desarrollo.

 El sector salud y el educativo difícilmente pueden hacer frente a estas problemáticas, complejas y multifactoriales, de manera aislada. México cuenta con más de un millón de profesionales de la salud para atender a más de 123 millones de habitantes en 22 mil unidades Presentación médicas y, por su parte, a través del Sistema Educativo Nacional, cuenta con más de 250 mil escuelas y cerca de 2 millones de docentes y más de 36 millones de estudiantes. La sinergia entre ambos sectores resulta crucial para promover estilos de vida saludables, prevenir y atender de manera oportuna ciertos riesgos y enfermedades de la población infantil y adolescente. Salud en tu Escuela, es una estrategia conjunta que busca que los estudiantes de educación básica y media superior adquieran hábitos saludables, mantengan un cuerpo sano y eviten conductas de riesgo. Salud en tu Escuela se desarrolla en el marco del nuevo Modelo Educativo para la educación obligatoria, el cual constituye la base de la transformación educativa de nuestro país. La premisa del Modelo es que todos los esfuerzos del sistema educativo se centren en lograr que los niños, niñas y jóvenes obtengan las herramientas necesarias para que cada mexicana y mexicano, y por ende nuestra nación, alcancen su máximo potencial. En este sentido, la incorporación de la atención al cuerpo y a la salud y, las habilidades socioemocionales y proyecto de vida, como dos de los once ámbitos del perfil de los estudiantes, y la colaboración entre ambos sectores desde escuela como espacio de intervención, es indispensable para alcanzar este objetivo.

Con Salud en tu Escuela Secundaria la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud unen esfuerzos para que nuestras niñas, niños y jóvenes, lo más valioso que tiene el País, estén sanos y listos para enfrentar los desafíos de esta Cuarta Transformación.

La salud y la educación son condiciones necesarias para el pleno desarrollo humano y se encuentran estrechamente relacionadas entre sí. Por un lado, el aprovechamiento escolar está relacionado con la salud física y mental de los estudiantes; por el otro, las personas con mayor educación tienden a gozar de un mejor estado de salud y reportan conductas más saludables. De acuerdo con distintos estudios, esta relación se ha fortalecido en los últimos 25 años. Por lo anterior, resulta necesario diseñar estrategias que promuevan la educación y la salud de manera conjunta para que su interacción refuerce e incremente sus efectos positivos en la vida de las personas. Asimismo, es importante que estas acciones partan de un principio de equidad para que contribuyan a reducir las desigualdades de acceso y calidad en los servicios de salud y educación y, en consecuencia, las diferencias en el goce de una vida sana, creativa y productiva. A través de la investigación ha sido posible identificar factores que inciden en la salud de las niñas, niños y adolescentes y que, a su vez, repercuten en su aprendizaje, como es el caso de la alimentación. La hipótesis dominante consiste en que la educación contribuye al desarrollo de habilidades cognitivas que influyen en la forma de pensar y de tomar decisiones; a su vez, éstas intervienen en la capacidad para obtener y comprender información médica y actuar con base en ella. Este conjunto de habilidades cognitivas y sociales para fomentar y mantener una vida saludable se conoce como educación o alfabetismo de la salud. Por ello, es necesario estrechar los vínculos entre las políticas educativas y de salud para contar con una población capaz de desarrollar plenamente sus capacidades y potencialidades en beneficio de su proyecto de vida y de la sociedad en general. En este contexto, México requiere redoblar esfuerzos y mejorar la coordinación institucional entre el sector salud y el educativo para enfrentar los grandes desafíos que afectan el pleno desarrollo de la población infantil y adolescente, como lo son: el sobrepeso y la obesidad, el embarazo adolescente y las infecciones de trasmisión sexual, las adicciones y los trastornos mentales.

Es importante destacar que la atención a niños, niñas y adolescentes es prioritaria y estratégica por distintas razones. En primer lugar, porque la incidencia de estos padecimientos entre esta población es ya motivo de preocupación. Por ejemplo, uno de cada tres niños y uno de cada cuatro adolescentes padecen sobrepeso u obesidad; anualmente se registran más de 400 mil nacimientos de madres adolescentes y el consumo de drogas en escolares ha ido en aumento en los últimos años y en edades cada vez más tempranas. En segundo, porque la infancia y la adolescencia son las etapas formativas más importantes para un individuo. A pesar de que se puede aprender a lo largo de toda la vida, durante estos periodos las personas desarrollan habilidades cognitivas y socioemocionales que les permitirán tomar decisiones responsables y enfrentar retos a lo largo de la vida. Finalmente, dado que los cuidados recibidos durante las primeras etapas de la vida tienen un impacto en etapas posteriores, la dificultad y el costo de corregir los efectos negativos de los padecimientos experimentados en edades tempranas aumentan con el paso del tiempo. Por lo tanto, las políticas de promoción de la salud, prevención de enfermedades y conductas de riesgo, y de atención médica desde la infancia resultan estratégicas.

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