Las inteligencias artificiales y el colonialismo de la imagen: El Caso De Studio Ghibli

Las inteligencias artificiales y el colonialismo de la imagen: El Caso De Studio Ghibli

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

Las redes sociodigitales fueron saturadas la semana pasada por millones de imágenes recreadas con el estilo del Studio Ghibli, gracias al uso de la versión gratuita de ChatGPT. La euforia desbordada de millones de personas ansiosas por mostrarse como un personaje de ese estudio de animación es síntoma de una sociedad alienada por el uso de inteligencias artificiales.

Las personas con accesibilidad a la red y un dispositivo móvil adecuado, solamente tenían que acceder a ChatGPT, elegir una foto de sus archivos, precisar la imagen distintiva, rodearla de los elementos visuales de ese estilo, ajustar los detalles y compartirlas en sus redes. Hay que resaltar Studio Ghibli no tiene un generador de imágenes que reproduzca su estilo, esto se logra dando instrucciones precisas a la inteligencia artificial en cuestión.

Este entramado tecnológico tiene estructuras para que las personas, sin importar edad, género, nivel educativo o condición social, tengan nuevas experiencias simbólicas; a tal grado llegó esta tendencia que deportistas, actores y hasta políticos hicieron acto de presencia en las redes sociodigitales con este tipo de imágenes, con el afán de ganarse la simpatía de sus seguidores.

El filósofo francés Guy Debord advirtió desde mediados del siglo pasado que “allí donde el mundo real se transforma en simples imágenes, las simples imágenes se convierten en seres reales, motivaciones eficientes de un comportamiento hipnótico”. En su reconocida obra La sociedad del espectáculo, remarcó que éste es la pesadilla de una sociedad moderna encadenada voluntariamente que prácticamente vive dormida.

El ansia de millones de personas por recrearse bajo este estilo, provocó que los servidores de ChatGPT colapsaran; esto generó controversias no solamente acerca del carácter ético de este acto que transgrede derechos de autor; también pone en evidencia que las inteligencias artificiales están desplazando a los ilustradores o los animadores. Uno de los cocreadores de Studio Ghibli, el cineasta Hayao Miyazaki, expresó su molestia sobre la ética en el uso de inteligencias artificiales entrenadas en obras creativas que son protegidas por derechos de autor; este aspecto no fue tomado en consideración por quienes las usaron de esa forma.

El carácter ontológico fue absorbido por el acelerado desarrollo de las tecnologías; en su existencialismo, Heiddeger habló de seres arrojados al mundo, ahora lo estamos haciendo de seres arrojados al cibermundo donde no son dueños de sí mismos. Las tendencias determinan su ser, su estar y sus modos de manifestarse de manera alienada; no somos una sociedad digital, somos una sociedad digitalizada que está a expensas del devenir de las modas, las tendencias, de los mercados, del flujo del capital, entre otros aspectos que influyen en la colonización digital del pensamiento y en la administración del tiempo libre.

Fueron millones los entusiastas que reprodujeron voluntariamente tendencias distintivas del libre mercado que sirven para alimentar los algoritmos que ordenan digitalmente la vida cotidiana. Ser y estar en una sociedad regida por capitalismo de la vigilancia y la autovigilancia, deben motivarnos a analizar si queremos vivir en un mundo en el que quienes nos dominan acumulan riqueza vendiendo nuestros comportamientos; esos actos ya tienen consecuencias en la autonomía humana y pronto atentarán contra los principios democráticos.

Es impresionante y lamentable a la vez constatar que la información que las personas dan de sí mismas, sirve para otros fines. La advertencia del Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (CAESCO) es clara: “si bien estas herramientas crean imágenes impresionantes, también pueden recopilar datos biométricos sensibles”. El organismo señaló que eso puede servir para identificar rasgos únicos faciales, detectar emociones en las expresiones o crear perfiles que sirvan para el rastreo en línea.

El concepto de sociedad disciplinada del que habló Michel Foucault, donde el poder se ejercía a través de la disciplina y el control, se ha transformado en el de la sociedad del autocontrol donde ésta se vigila y limita a sí misma. Los algoritmos como fuentes de tendencias provocan que la sociedad reproduzca la circulación de productos inmateriales como el caso de las imágenes que saturaron la internet. Poco a poco las inteligencias artificiales se apropian de nuestro día a día y se enlazan a nuestra intimidad -o lo que queda de ella- para dar cuenta de que también la subjetividad puede digitalizarse y convertirse en un producto capitalista.

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