Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
En esta columna de análisis “Por la Conciencia” del Diario de Chiapas mucho hemos escrito sobre los pueblos y comunidades indígenas en el marco de su historia lucha social y política; derecho agrario; derecho indígena; derecho ambiental y; derecho cultural; considerando en esta entrega abordar y compartir datos importantes para delimitar a los catorce pueblos indígenas con presencia en el territorio estatal, de los cuales doce reconoce la constitución en Chiapas, no considerando a los pueblos Teko y Akateco cuya presencia es reconocida por el INEGI, INPI e INALI; destacando municipios donde estos pueblos indígena tienen presencia y territorios; observando a partir de datos del censo de población y vivienda 2020 la existencia de pueblos y lenguas indígenas “focos rojos” y “focos amarillos” en peligro de extinción.
En esta idea y como marco de referencia partimos del reconocimiento que México es el país con mayor población indígena en América Latina con 23.2 millones de hablantes y el mayor territorio nacional en que se contienen el mayor número de pueblos indígenas originarios, sesenta y ocho pueblos y lenguas indígenas; seguido en población por Guatemala con 6.5 millones; continuando con Bolivia con 5.6 millones; Estados Unidos con 4.3 millones; Perú con 4 millones, Chile con 2.2 millones; Colombia con 1.9 millones; Canadá 1.7 millones; Ecuador con 1.1 millones; Argentina con 1 millón y; Brasil y Venezuela con 0.9 millones de indígenas cada uno; representando este dato la importancia que para México representan las poblaciones indígenas, prueba de ello es la reforma de septiembre del 2024 del artículo segundo Constitucional del que derivará la nueva Ley general de Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas.
En el territorio de Chiapas se identifican a CATORCE pueblos indígenas: tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales, zoques, lacandones, akatecos, chuj, mam, kakchiquel, jakalteco, mocho, tekos, kanjobales, cuyos territorios y tierras se localizan en 47 municipios cuya población indígena es superior al 40% del total municipal y; se identifican a 17 municipios con población arriba de tres mil hablantes de lengua indígena, que suman un total de sesenta y cuatro municipios con población indígena significativa, observándose cuatro lenguas que son minorías como población que se localizan en municipios con lenguas indígenas de mayor población, ejemplo el pueblo maya lacandón que está su territorio en el municipio de Ocosingo, donde mayoritariamente se habla tzeltal; los kanjobales, chuj y akatecos en municipios de Las margaritas, La Independencia y La Trinitaria donde mayoritariamente se habla tojolabal.
Nueve de catorce lenguas y pueblos indígenas se localizan en sesenta y cuatro municipios del Estado, siendo los cinco pueblos indígenas restantes: mam, kakchiquel, jakalteco, mocho y tekos, cuya población está diseminada en veinte ,municipios: Bejucal de Ocampo, Cacahuatán, Escuintla, Frontera Comalapa, Frontera Hidalgo, Amatenango de la Frontera, La Grandeza, Huehuetán, Mazapa de Madero, Mazatán, Metapa, Motozintla, Tila, El Porvenir, Villa Comaltitlan, Siltepec, Suchiate, Tapachula, Tuxtla Chico y Bellavista; con los que suman en total de ochenta y cuatro municipios con presencia de población indígena en Chiapas.
De este universo se destaca la existencia de CINCO pueblos indígenas “focos rojos” en “peligro de extinción” de hablantes de la lengua indígena como el pueblo TEKO que registra oficialmente SETENTA Y OCHO HABLANTES; seguido del pueblo MOCHO con CIENTO CUARENTA Y UNO HABLANTES; el pueblo KAKCHIQUEL con CIENTO SESENTA Y NUEVE HABLANTES; el pueblo JAKALTECO con CUATROCIENTOS OCHENTA Y UNO HABLANTES y pueblo LACANDON con MIL CIENTO CUARENTA Y SEIS HABLANTES. Los pueblos indígenas focos rojos se localizan en los municipios (6) de Amatenango de la Frontera, Frontera Comalapa, Mazapa de Madero, Motozintla, Tuzantán y Ocosingo.
También se identifican en Chiapas a CUATRO pueblos indígenas “focos amarillos” por tener una población entre dos mil y once mil hablantes como el pueblo AKATECO que registra a DOS MIL OCHOCIENTOS NOVENTA Y CUATRO HABLANTES y el pueblo CHUJ que presenta en censo un total de TRES MIL QUINIENTOS DIECISÉIS HABLANTES; a los que se suman los pueblos KANJOBAL con DIEZ MIL OCHOCIENTOS CINCUENTA Y UNO HABLANTES y el pueblo MAM con una población de ONCE MIL TRECIENTOS SESENTA Y NUEVE HABLANTES.
Corresponden los pueblos y lenguas identificados como focos amarillos a los municipios (19) Bejucal de Ocampo, Cacahuatán, Escuintla, Frontera Hidalgo, La Grandeza, Huehuetán, Mazatán, Metapa, Tila, El Porvenir, Villa Comaltitlán, Siltepec, Suchiate, Tapachula, Tuxtla Chico y Bellavista, Las margaritas, La Independencia y La Trinitaria.
Este marco de referencia refleja un riesgo eminente de perdida de un componente sustantivo del patrimonio pluricultural de Chiapas y México; que invita a trabajar en una estrategia de rescate y sostenibilidad de lenguas indígenas y hablantes que hoy se encuentran en peligro de extinción en una “crónica de muerte anunciada”, priorizando el trabajo con CINCO pueblos indígenas: Teko, Mocho, Kakchiquel, Jakalteco y Lacandón; siendo estratégico en la atención el retomar y valorar la importancia de los programas de estudios de escuelas de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria de las comunidades que hablen estas lenguas en el marco a lo dispuesto en la Nueva Escuela Mexicana.
La perspectiva de intervención deberá considerar la reproducción de la letra y/o vocabulario indígena vinculado a la identidad y pertenencia comunitaria; rescatando los saberes y expresiones culturales donde la lengua se expresa en ideas, expresiones y contenidos culturales; apoyado de un programa de comunicación, escritura, diálogos. La idea es priorizar la atención del rescate, valoración y transmisión de las lenguas indígenas en la perspectiva humanística intercultural que busca recuperar la educación alternativa comunitaria basado en el respeto a las lenguas y pensamiento indígena.
Concluimos reflexionando en la importancia de dejar atrás la imposición en la educación de una lengua universal nacional sobre las minorías, como es el caso del español que se habla en todas las escuelas de Chiapas; siendo hoy esta perspectiva no un tema de beligerancia o ideología política, sino una acción necesaria si creemos y estamos convencidos que se puede hacer mucho por conservar y sostener nuestras lenguas indígenas, que le dan la heterogeneidad social cultural al Estado que lo hace único y multicultural.










