Letras Desnudas
Mario Caballero
Por invitación de mi amigo Carlos Hiram Culebro Sosa, psicólogo cuya labor profesional en el campo de las adicciones fue reconocida en mayo pasado con la Medalla al Mérito Ciudadano “Joaquín Miguel Gutiérrez”, acudí a un evento de Alcohólicos Anónimos.
Se trató del 88 aniversario de esta agrupación que ha ayudado a millones de personas alrededor del mundo en su recuperación por la adicción al alcohol, adicción que dicho sea de paso acabó con la vida de seis mil 521 mexicanos en el último año, de las cuales 5 mil 966 eran hombres y 555 mujeres, según un informe del Inegi.
Con estas cifras, me pregunto ¿por qué aquellos que se oponen a la legalización de las drogas no proponen también la prohibición de la droga que más mata en México, es decir, el alcohol?
ALGUNAS CIFRAS
Si existe un problema terrible de salud pública en nuestro país es el alcoholismo. Los datos, como ya vimos, son terribles, pero bien vale la pena revisarlos más detenidamente. La información que a continuación menciono los extraje de dicho evento, de un estudio del Movimiento 24 Horas de Alcohólicos Anónimos (AA) y del Instituto Nacional de Salud Pública.
Uno. Los mexicanos que beben en exceso, es decir, más de cinco copas por ocasión, mínimo una vez por semana, suman 35 millones, de los que seis millones ya se encuentran en la etapa crónica de la adicción.
Dos. El consumo de alcohol causa más de 200 enfermedades, traumatismos y otros trastornos de la salud. Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud tales como trastornos mentales, de la conducta y enfermedades no trasmisibles como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Tres. Una proporción importante de la carga atribuible al consumo del alcohol consiste en traumatismos intencionales o no intencionales, en particular los debidos a accidentes de tránsito, violencia y suicidios.
Cuatro. La prevalencia de consumo excesivo de alcohol en adultos mayores de 19 años es del 40.4%.
Cinco. Este consumo es mayor en población de 20 a 29 años (51.8%), en los hombres (56.5), en personas con mayor escolaridad (52.9) y solteras (47.4%).
Seis. El 36 por ciento de los delitos y 57 por ciento de los suicidios están estrechamente relacionados con las bebidas embriagantes.
Siete. En la población adolescente el consumo por género se ha emparejado, ya que el 69.4 por ciento de las menores de secundaria y bachillerato suelen beber, mientras esa misma cifra en los hombres es de 68.2 por ciento.
Ocho. El 15 por ciento de los casos de menores que son maltratados, el padre o madre golpeadores son bebedores excesivos.
Nueve. En México, 20 millones de personas tienen un consumo problemático con el alcohol.
Diez. Un reporte de 2013 indica que cada año se suman a las filas de AA 1.7 millones de mexicanos que beben en exceso.
¿DÓNDE ENTRA AA?
A pesar de esta apabullante realidad, nadie, en sus cinco sentidos, demanda que se prohíba la producción, venta y consumo de bebidas alcohólicas. Y aquí es donde entra AA como una organización que, sin ningún interés lucrativo de por medio, busca apoyar a las personas adictas a esta droga legal.
El nacimiento de Alcohólicos Anónimos (AA) se remonta al 10 de junio de 1935, en Akron, Estados Unidos, como resultado de una reunión entre Bill W, un corredor de bolsa de Nueva York, y el Dr. Bob, un cirujano de Akron, quienes eran alcohólicos desahuciados. Desde entonces esta organización ha dispersado sus acciones por todo el mundo y se siente orgullosa de la enorme labor que ha hecho.
Este fue el motivo por el que en Tuxtla Gutiérrez los grupos pertenecientes al Área Chiapas Centro festejaron el 88 aniversario del nacimiento de AA con un desayuno al que invitaron a diversos profesionales de la salud, representantes de instituciones educativas y algunos medios de comunicación y periodistas, quienes les ayudan en la difusión de los servicios que brindan para auxiliar a quienes sufren por la enfermedad del alcoholismo.
Los grupos de doble A en México suman alrededor de 14 mil, con más de 110 mil miembros, donde aparte de su principal preocupación tratan de difundir el mensaje de que los daños que provocan las bebidas alcohólicas trascienden al individuo, la familia y la sociedad. Lo que no es un asunto menor.
Discuto la idea que tiene mucha gente sobre estos grupos, ya que no es un lavadero de cerebros y tampoco tratan de cambiar una adicción por otra, tal como no pocos lo consideran.
Si bien en los inicios de AA los fundadores se apoyaron con un médico pretendiendo superar su enfermedad y después con un sacerdote, lo cierto es que la explicación de todo el fundamento de doble A es que al reunirse Bill W y el Dr. Bob y hablar de los estragos que les habían ocasionado las bebidas con alcohol, les dio la fortaleza para no consumirlas.
Por tanto, los 88 años de servicio se traducen en casi nueve décadas de salvar vidas gracias al programa de recuperación basado en los famosos “12 pasos”.
Sin embargo, AA no ha estado exenta de tropiezos. En su participación, Carlos Hiram recordó que en los primeros años de funcionamiento de la agrupación el acaudalado Nelson Rockefeller, quien había constatado los buenos resultados, ofreció instalar una oficina de AA en cada una de sus empresas y editar toda la literatura que le solicitaran a cambio de que sus mensajes para rescatar a los alcohólicos lo desarrollaran entre sus trabajadores. Después de deliberar la propuesta del magnate, los fundadores decidieron rechazarla y continuar sosteniendo sus actividades con sus propias contribuciones, como lo hacen hasta la fecha.
También comentó que en todo el país la mayoría de los miembros de esa organización son varones entre 41 y 60 años, que los grupos tienen de 11 a 20 alcohólicos anónimos y que el 65 por ciento de los mismos tienen más de 16 años de haberse fundado.
¿POR QUÉ?
Dicho esto, insisto en la pregunta: ¿por qué no prohíben la producción, venta y consumo de bebidas con alcohol? La verdad, porque es una estupidez. El consumo y la adicción del alcohol no se resuelven prohibiéndolo como lo atestiguamos en el caso de Estados Unidos en las épocas de la prohibición. La solución está en políticas de salud y educación públicas.
Tristemente, al gobierno no le ha importado solucionar este problema o le ha importado muy poco. Para empezar, el Estado no cumple con la responsabilidad de castigar a los que venden este producto a los menores de edad y los padres de familia no están haciendo su labor de educar a sus hijos para que no consuman alcohol en una etapa donde todavía se está desarrollando su cerebro.
Por todo ello, felicito a esta agrupación. Que haya cumplido 88 años de existencia se dice fácil, pero que los haya cumplido habla de que en verdad funciona, que ayuda a la gente a salir de la enfermedad y que le hace un gran bien a la humanidad.
¿A cuántas personas habrá ayudado Alcohólicos Anónimos a superar la adicción al alcohol? No lo sabemos, pero en más de 80 años de servicio seguro que se pueden contar por millones de hombres y mujeres.
Twitter: @_MarioCaballero










