Claudia, los resultados y los prejuicios

Letras Desnudas

Mario Caballero

En 2018, mucho se dijo que el PRI había preparado el camino para que Andrés Manuel López Obrador y su partido llegaran a la Presidencia de la República. Inclusive, su arribo al poder se anunciaba como una ola que barrería con toda posibilidad del resto de los contendientes.

Al final, los analistas, politólogos y todas las casas encuestadoras habidas y por haber se equivocaron. No fue una ola, sino un tsunami que arrasó y destruyó el mapa político nacional tal como lo conocíamos. No sólo eso, sino también dejó tembleque a la oposición. Desorientada. Sin liderazgos convincentes. Sin la capacidad de influir en el debate público y con escasas (por no decir nulas) posibilidades de recuperar el poder.

Este 2024 todos nos volvimos a equivocar en el pronóstico. Meses antes del arranque oficial de las campañas políticas todas las encuestas posicionaban a Claudia Sheinbaum como la puntera de la carrera presidencial, muy por encima de su rival Xóchitl Gálvez, de la alianza Fuerza y Corazón por México.

Todo este tiempo nunca dejó de ser tema de discusión la ventaja de dos dígitos de la morenista sobre la candidata opositora. Sheinbaum, sin duda alguna, se impuso durante todo el proceso. De hecho, hubo algunos sondeos que le daban hasta cincuenta puntos de diferencia a su favor, pero eso ya era una exageración.

Bueno, el caso es que el domingo, tras una larga espera del anuncio oficial de los resultados de la elección por parte del INE, Claudia Sheinbaum se alzó con la victoria con una diferencia de más de 30 puntos sobre Gálvez.

De acuerdo con los primeros datos del conteo rápido, obtuvo alrededor de 59.5% de los votos. Mientras que la abanderada del PAN-PRI-PRD sólo alcanzó el 27.6 por ciento.

A la sazón, el triunfo de Sheinbaum no se trató de un asunto menor. Quienes dijeron que ganaría, pero no con la misma contundencia del presidente López Obrador, colocándole incluso una diferencia máxima de 10 puntos, tuvieron que recoger sus palabras.

Claudia no ganó, arrasó con una avalancha de votos que al final del cómputo de los mismos acabará encumbrándola no sólo como la primera mujer en alcanzar la Presidencia de México, sino en ser la presidenta mayor votada en la historia democrática de nuestro país. Ni en los mejores tiempos de la aplanadora priista se vio algo similar.

TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

Ciertamente, Claudia Sheinbaum será una presidenta muy poderosa. Sobre todo, porque en los tres primeros años de su administración contará con la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y en la de Senadores que le permitirá realizar cualquier cambio legislativo y constitucional sin la necesidad de tener que negociar con la oposición.

Tener un mandatario así de poderoso siempre es bueno, ya que eso le dará la capacidad para darle gobernabilidad a un país tan complejo como México.

Sin embargo, creo que se equivocan quienes aseguran que a pesar del tanto poder que tendrá, el gobierno de Sheinbaum será ineficaz para cumplir con la construcción del segundo piso de la Cuarta Transformación. Especialmente, pronostican que fracasará en resolver el tema de la inseguridad, que es el asunto que más preocupa a los mexicanos.

¿Por qué lo creo así?

Primero, Claudia Sheinbaum ha demostrado carácter para enfrentar grandes retos. Gobernar la Ciudad de México no es una responsabilidad que cualquiera quisiera asumir y mucho menos pueda dar buenos resultados.

Ella, sin embargo, a pesar de la disciplina que manifestó respecto a las directrices del Gobierno federal, siempre le imprimió un sello propio a las políticas públicas que puso en marcha en su estado.

A través de la política de combate a la corrupción logró un ahorro de 100 mil millones de pesos, que fueron invertidos en obra pública. La Auditoría Superior de la Federación, por otra parte, le otorgó a la Ciudad de México la mejor calificación tras la supervisión de todos los recursos públicos, dando como resultado cero observaciones por parte de la dependencia.

En cuatro años y medio, su gestión obtuvo 12 premios nacionales e internacionales.

Asimismo, realizó inversiones importantes en el tema de la movilidad, impulsó la innovación digital con la instalación de 25 mil 500 puntos gratuitos de internet en las 16 alcaldías de la capital del país, incluyendo escuelas primarias y secundarias públicas, unidades habitacionales y estaciones de Metrobús.

En el rubro del medioambiente, como parte del programa Ciudad Solar, impulsó la construcción de una planta solar en la Central de Abasto, que es la más grande del mundo instalada dentro de una ciudad, y que al concluirse representará una reducción de 12 mil 404 toneladas anuales de dióxido de carbono.

Referente a la protección de los derechos de las mujeres, entregó apoyos económicos, así como atención psicoemocional, jurídica y social especializada a mujeres en riesgo de violencia feminicida, logrando la reducción de riesgo en 48.4% de los mil 957 casos identificados.

Respecto al rubro de desarrollo económico, la Ciudad de México es la entidad que ha generado el mayor número de puestos de trabajo, superando 107 mil, comparando julio de 2022 con julio de 2021, según datos del Inegi. Por mencionar algo.

SEGURIDAD

Y es precisamente en materia de seguridad donde Sheinbaum tiene mucho que presumir.

Como jefa de gobierno, Claudia logró con un modelo diferente al de AMLO hacer de la capital mexicana una urbe más segura.

Al invertir en tecnología, mejoró los procedimientos policiacos. A la par, destinó importantes recursos para perfeccionar la Fiscalía local. Esto es, fiscales y policías actuando de manera coordinada con el fin de perseguir los delitos y abatir la impunidad. Incluso, con el liderazgo del Ejecutivo, se involucró al Poder Judicial capitalino para presentar un frente común contra la delincuencia.

Claro, la Ciudad de México no es un edén, pero es más segura que antes. Y lo dicen los números. Vea usted.

Con la implementación de la Estrategia de Seguridad y Construcción de la Paz, durante su administración se redujo en 58 por ciento los delitos de alto impacto y hubo una baja de 44 puntos en la percepción ciudadana de inseguridad.

En su quinto informe de gobierno resaltó que el homicidio doloso disminuyó en 51 por ciento; robo de vehículo sin violencia, 54%; robo de vehículo con violencia, 69 por ciento; robo a conductor/pasajero de vehículo, 76%; robo a vehículo con violencia, 71.4%; las lesiones dolosas por disparo de arma de fuego, 68 por ciento; robo a transeúnte en vía pública, 48 por ciento.

De acuerdo con el Inegi, entre 2019 y 2023, la capital pasó del lugar 26 con menos percepción de seguridad al número 13, es decir, hubo un incremento considerable en los ciudadanos que hoy en día se sienten más seguros en el lugar donde viven.

TIENE CLARO

De la lectura, podemos ver que la presidenta electa de México tiene claro lo que hay que hacer para devolverle la seguridad al país. Lo hizo en la Ciudad de México. Fortalecer toda la cadena de seguridad pública: policías, fiscales, jueces y cárceles. Todos con mandos civiles.

Así, los que hoy vociferan que no podrá con el cargo y que su gobierno será una calca al del presidente López Obrador hay que decirles que más tarde que temprano podrán volver a tragarse sus palabras.

Al tiempo.

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