Letras Desnudas
Mario Caballero
El pasado 15 de mayo, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) iniciaron un paro indefinido de labores como medida de presión contra la reforma educativa y la Ley del ISSSTE y en exigencia de aumentos salariales, pero eso ya lo sabemos.
Lo que no sabemos, y creo que todos quisiéramos conocer, es por qué las autoridades locales y federales han permitido que esta agrupación de golpeadores, que no de maestros, pisotee los derechos de los ciudadanos, que son los principalmente afectados por esta nueva ola de protestas del magisterio.
En las redes sociales mucha gente se ha pronunciado a favor de la intervención de las fuerzas del orden para disolver los plantones de la CNTE, especialmente el que tiene en las instalaciones de Pemex desde hace varios días y que ha provocado la falta de combustible en las gasolineras, afectando a miles de automovilistas y a la economía de muchísimas familias que no se pueden trasladar a las escuelas ni al trabajo.
Por otro lado, los docentes han dicho que en el caso de que el gobierno los desaloje con el uso de la fuerza estaría cometiendo un crimen en su contra, porque –según ellos- “protestar es un derecho y reprimir es un delito”.
De lo primero no hay duda. La libre manifestación es un derecho humano consagrado en las constituciones de los países democráticos como México. Por tanto, los maestros de la CNTE están en todo su derecho de llevar a cabo protestas si no están de acuerdo con la reforma educativa y con la Ley del ISSSTE.
La pregunta es si eso les da derecho de bloquear carreteras, secuestrar gasolineras, tomar la caseta de peaje de Chiapa de Corzo, vandalizar edificios públicos y las instalaciones de los partidos políticos, así como impedir la distribución de gasolina en los distintos centros de carga de Tuxtla Gutiérrez y del área metropolitana, tal como lo han venido haciendo en estos días.
¡QUÉ DIFERENCIA!
El tema no es fácil de resolver. Empero, existen antecedentes exitosos de democracias más añejas a la nuestra que en gran medida lograron equilibrar los derechos de los manifestantes con los de los ciudadanos.
En Reino Unido, por ejemplo, que es la democracia más vieja del planeta, los grupos disidentes están obligados a avisarle a la policía seis días antes y por escrito la fecha y la hora de la marcha. También a darle pormenores de la ruta, nombres y direcciones de los organizadores o líderes.
Las autoridades, sin embargo, pueden establecer algunas condiciones, como cambiar la ruta de la marcha, modificar el lugar donde se va a realizar, restringir la duración y hasta limitar la cantidad de los asistentes. Y si ésta consistiera en no más que unos cuantos minutos, de todos modos se debe informar.
Con todo y estas regulaciones, nadie puede dudar del carácter democrático del régimen británico. Y la razón de ser de estas regulaciones es para evitar que se afecten derechos de terceros. En la lógica de la CNTE, esto sería un delito.
En Estados Unidos, otra vieja democracia, los ciudadanos tienen derecho a protestar en espacios públicos. Sin embargo, la gran mayoría de los condados regulan este derecho.
En Nueva York se necesita un permiso de las autoridades para usar equipo de sonido o marchar por las calles. La ley prohíbe bloquear la entrada de un edificio así como el paso peatonal, por lo que es necesario dejar libre por lo menos la mitad de la banqueta. Además, está estrictamente prohibido que los manifestantes lleven cualquier material que pueda utilizarse con fines violentos, al punto que no se puede llevar pancartas montadas en palos de madera o metal.
Nada más de imaginar cómo son las manifestaciones sociales en esos países, me da envidia. Ojalá en la legislatura que está por elegirse a alguien se le ocurra lanzar una iniciativa de ley para regular en México el derecho a la manifestación, pensando también en los derechos de los posibles ciudadanos afectados. Tal vez así dejemos de vernos ante el mundo como un país de salvajes, con “maestros” que abandonan las aulas de clases para vandalizar edificios del gobierno, bloquear carreteras, robar las cuotas de peaje, provocar caos por falta de combustible y todo por satisfacer caprichos de unos cuantos.
LA INDUSTRIA DE LAS MARCHAS
Pero volviendo a las protestas de la mafiosa y sediciosa CNTE, es increíble que detrás de esta nueva ola de movilizaciones crean que los chiapanecos somos tontos y además desmemoriados.
Eso de la eliminación de la reforma educativa es un pretexto para sacar a los maestros a las calles y enfrentarse al gobierno. Pues la Coordinadora ha hecho del grito callejero y las marchas una industria muy lucrativa.
Durante la administración de Peña Nieto realizó infinidad de marchas y plantones en contra de la reforma, ¿y qué logró? ¿Se eliminaron acaso las leyes aprobadas en ese periodo en materia educativa? ¿Hubo algún beneficio para los educadores que se quemaron de sol, que durmieron a la intemperie, que pasaron frío y lluvia en los campamentos improvisados que instalaron con lonas y cajas de cartón? No.
Los únicos beneficiados fueron los líderes, léase el veracruzano Adelfo Alejandro Gómez y el oaxaqueño Pedro Gómez Bámaca, así como su runfla de aplaudidores, quienes se hicieron de lujosas propiedades, ranchos, camionetas de último modelo, plazas laborales en el gobierno y cuentas bancarias millonarias.
Nada más en las protestas de 2015, 2016 y 2017, la CNTE obtuvo a través de negociaciones con los gobiernos estatal y federal una bolsa de 130 millones 800 mil pesos.
OPORTUNISMO
Y eso que hizo en el sexenio pasado, lo quiere hacer ahora. Vil oportunismo. Juzgue usted.
La CNTE dice que con estas acciones se opone a los abusos del poder, pero a los que está afectando es a los ciudadanos y no a las autoridades. Pues lo que busca en realidad es enfrentar a la población con el gobierno.
También dice que apela a favor de la democracia, pero amagó y obstaculizó el paso de la llamada Marea Rosa, que surgió por el descontento de las iniciativas del gobierno federal que atentan contra la democracia, los equilibrios del poder y la permanencia de los órganos autónomos.
Asegura que su lucha es contra el sistema opresor y autoritario, pero sus maniobras de protesta atentan contra los derechos de la ciudadanía, la libertad y el orden público. Y en un acto de reverenda incongruencia, atacó a los partidos de oposición. Es decir, pelea contra el sistema, pero arremete contra los enemigos del mismo sistema.
Por otra parte, argumenta que su movimiento es en defensa de los derechos laborales de los docentes, pero en los hechos obliga a los maestros a marchar, realizar plantones y a cometer delitos en contra de su voluntad. Los amenaza.
La incongruencia de la CNTE llega incluso a lo chabacano. Con el plantón de Pemex, tratando de desabastecer las gasolineras, lo que está logrando es impedir que la gente se pueda mover el próximo domingo para salir a votar. Cacarea tanto el huevo de estar contra el gobierno, pero con esto está facilitando el triunfo de los candidatos del gobierno.
LES ENCANTA
Ya es hora que los maestros de la CNTE dejen de insultar la inteligencia de los chiapanecos. A las cosas hay que llamarlas por su nombre: más que docentes son una bola de farsantes a los que les encanta el poder y el dinero.











Un comentario
NO TIENE LA CULPA EL INDIO, SINO EL QUE LO HACE COMPADRE…