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¿Destruir o construir?

Letras Desnudas

Mario Caballero

Qué es más fácil, ¿destruir o construir? Lo primero no sólo es más fácil de realizar, sino hasta se antoja divertido.

Construir un muro, por ejemplo, no sólo implica trabajo físico, también requiere esfuerzo, inversión de recursos, trabajo, organización, un plan de acción. Destruir una pared, en cambio, basta con un par de personas y unos buenos mazos. Para estos tiempos de definiciones: “¿construir o destruir? Esa es la cuestión”, diría el príncipe de Dinamarca.

En 1979, nació la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) como una forma de reclamo entre las bases magisteriales que no eran tomadas en cuenta en las decisiones del sindicato nacional: querían voz y voto.

Sin embargo, la CNTE nació sin ideología. Por eso todos estos años ha venido acogiendo proclamas, símbolos, discursos y el carácter que identifica a las fuerzas políticas de izquierda, pero también de grupos guerrilleros de Latinoamérica. “Hasta la victoria siempre”, la frase mítica del asesino Ernesto Che Guevara, es una de ellas y está impresa en todos sus documentos.

Por lo mismo, se convirtió en un grupo de choque para enfrentarse a los gobiernos. Sobre todo, en Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Veracruz y Chiapas, entidades donde la Coordinadora tiene mayor presencia y donde también en años pasados ha ganado gran poder político y económico para sus líderes.

En esta nueva etapa gubernamental en la que se han generado cambios importantes en la vida pública, qué ha hecho esa agrupación, ¿construir o destruir?

GARROTES Y DINERO

Vuelvo a preguntar: qué es más fácil, ¿tomar un garrote y romper todo lo que se te ponga enfrente o tomar el lápiz y escribir una idea que ayude a cambiar al mundo?

Por falta de principios e ideología, a los líderes de la CNTE se les hizo más fácil chantajear y coaccionar al gobierno en lugar de hacer planteamientos. Dicho de otra forma, expresar sus supuestas inconformidades, pero no dentro de la legalidad y promoviendo el gran debate educativo.

Por ejemplo, tergiversaron la reforma educativa de Peña Nieto, misma que nació con la aparente intención de elevar la calidad de la educación en México, pero sólo se trató de decomisar la rectoría de la educación que el magisterio ejercía en los hechos. Lo más lamentable fue que la CNTE la tomó de pretexto para levantar un movimiento que durante casi todo el sexenio pasado provocó caos social, protestas, plantones y marchas con las que los dirigentes negociaron todo tipo de prebendas con el gobierno. Nada hubo para el grueso de los maestros.

En lugar de proponer un plan alternativo a la nueva legislación, mejoras o ya de plano enmiendas, se dedicaron a combatir a las autoridades con las herramientas más primitivas: la piedra y el garrote.

No hay forma de desmentir que su intención nunca fue proteger al maestro de la “reforma punitiva”, sino enriquecerse. Una investigación publicada por el periódico Excélsior reveló que la administración anterior realizó una serie de trasferencias bancarias a favor de los cabecillas de la CNTE.

En octubre de 2015, un mes después de que fuera levantado el plantón de más de cuatro meses en el zócalo de Tuxtla Gutiérrez, se depositaron 133 millones 800 mil pesos a una cuenta del Banco Santander a nombre de la Sección 7 de la CNTE. De manera adicional, hubo otras dos transferencias. La primera por 9 millones 288 mil y la segunda por 2 millones

de pesos, recursos que salieron de la Subsecretaría de Educación Federalizada (SEF) para la supuesta compra de material bibliográfico.

En octubre de 2016, la SEF dispuso de 20 millones de pesos más que sacó del Banco Mercantil del Norte para entregárselos a la dirigencia de la Coordinadora. ¿Se enteraron de eso los maestros? Seguramente no.

Esa negociación se dio en la más completa clandestinidad y ni Adelfo Gómez, Alberto Mirón y el actual líder, Pedro Gómez Bámaca, dieron parte de los millones de pesos que recibieron del gobierno mientras los profesores pasaban calor, hambre, sed y se quemaban de sol en las marchas y platones.

En 2019, el presidente López Obrador canceló la reforma educativa de Peña Nieto, pero conservó para el gobierno el control de la política educativa y las plazas, como debe ser. No obstante, la CNTE se declaró en alerta máxima. Y todos estos años ha dejado en claro que va por todo. La verdad no busca defender los derechos laborales de los educadores, sino nada más recuperar sus antiguos privilegios. Y para ello no propone nada, más que imponer sus caprichos.

UNA NUEVA ETAPA

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no fue ajeno a las apetencias del poder y también fue omiso ante la representación de los intereses de los educadores. Imposible negar que tiene tras sí un pasado ominoso y lleno de confabulaciones, en el que muchos de sus dirigentes en los distintos estados de la República se llenaron las manos con el dinero que les dio cada gobernante en turno. Empero, desde finales de 2018 ha dado un giro en su quehacer como organización magisterial. Se ha reivindicado y se está alzando no contra la reforma educativa, sino contra todo aquello que lo desprestigió y le quitó credibilidad ante la sociedad y sus agremiados.

En lugar de utilizar su inmenso poder para oponerse al presidente de la República, tal como en el pasado, ha venido construyendo los cimientos de una nueva realidad para el Sindicato. Ahora en el SNTE se habla de democracia, profesionalización y fortalecimiento. Consciente de que el elemento vital es el maestro, a través de una planeación estratégica ha trazado foros, cursos, consultas y talleres que tienen como fin potencializar las capacidades intelectuales y culturales de los educadores. Sin duda, un logro histórico para este gremio que es el más grande de América Latina.

Nada más aquí en Chiapas la Sección 40 del SNTE, encabezado por el maestro Ángel Paulino Canul Pacab, ha realizado interesantes programas de capacitación para ayudar a los docentes a fortificar sus conocimientos y habilidades. Ha asumido un compromiso con el bienestar y el desarrollo profesional de sus agremiados. Pues pensar en la educación es asumir responsablemente el futuro.

En cuanto a la reforma educativa, el Sindicato ha entregado documentos al gobierno federal al que ha llamado Pliego Nacional de Demandas, en los que manifiesta las necesidades del magisterio, la problemática educacional y hace una serie de planteamientos acerca de cómo enfrentar el rezago educativo, elevar la calidad de la enseñanza, garantizar los derechos laborales de los profesores y trabajar en el reforzamiento de los valores en las escuelas. Sugiere y opina en lugar de bloquear carreteras y agredir a la sociedad.

El analfabetismo en México suma actualmente casi 4 millones y medio de personas. Y no es con violencia como se resolverá, sino con ideas y proyectos. Por eso hay que reconocer que el SNTE esté dando ese giro que lo reivindique ante los mexicanos y lo vigorice como un elemento de cambio y progreso, porque eso es lo que son los maestros: agentes de transformación.

La violencia, marchas y plantones son para los vándalos. El SNTE ha comprendido que quienes proponen, construyen. México necesita propuestas, no protestas.

@_MarioCaballero

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