Letras Desnudas

Mario Caballero

Si se presentara la necesidad de resumir en una sola palabra el evento de Claudia Sheinbaum en el imponente Foro Chiapas, ésta sería majestuoso. Ni más, ni menos.

Aunque claramente todavía le falta para equiparase a lo que fue Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial, sobre todo en 2006 y 2018, la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México está demostrando tener un enorme poder de convocatoria. A su vez, irradia simpatía, conecta con la gente y está logrando ser una digna representante de la Cuarta Transformación rumbo a la Presidencia de la República, tal como desde siempre la ha visualizado el presidente.

Y tras lo que se vivió ayer, donde fue recibida entre aplausos, porras, música regional y en medio del coro de “¡Presidenta, presidenta!”, sigo pensando que será la que se llevará el gran premio el próximo dos de junio de 2024, día de la jornada electoral, fecha en la que se convertirá en la primera mujer que gobernará México en la historia. ¿Por qué? Por varias razones.

PRIMERA

En primer lugar, porque las encuestas no se han movido nada desde que los aspirantes iniciaron sus recorridos por todo el país buscando ganarse la confianza de los ciudadanos y con ello convertirse en coordinadores de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación.

Claudia, como ya sabemos, recibió dicho nombramiento con el 39 por ciento de las preferencias sobre el canciller Marcelo Ebrard, quien obtuvo el 26 por ciento. Y lo logró convenciendo a la gente de que ella era, es, la candidata idónea para darle continuidad a la Cuarta Transformación de la vida pública del país, emprendida por el presidente López Obrador.

A diferencia de las campañas de sus adversarios, que fueron aburridísimas, la de Sheinbaum se dio en un ambiente festivo, con significativos baños de masas en cada lugar que visitó, con discursos de altura, enseñando el músculo de Morena y con propuestas que vislumbran que la continuidad de la 4T tendrá su sello personal.

Es preciso mencionar que el hecho de que haya ganado la encuesta con un puntaje superior a los 10 dígitos sobre su más cercano oponente, le dio mayor certidumbre a su candidatura, la legitimó y, por consiguiente, los reclamos de los perdedores quedaron neutralizados.

En pocas palabras, hizo lo que tenía que hacer para ganar, conservar el primer lugar en las preferencias y ser superior al resto de las llamadas “corcholatas” en términos de capacidad, propuesta y arrastre social.

Esto, sin duda alguna, es indicativo indiscutible de que en campaña será una candidata muy competitiva.

SEGUNDA

Es una mujer profesional de la política.

Si entendemos por profesionalidad no sólo la capacidad intelectual de la persona para desempeñar un trabajo, sino también al ejercicio eficiente e íntegro con que se ejerce la profesión, en este caso la política, la ex jefa del Gobierno capitalino se mostró a la altura de las expectativas.

¿Cómo lo demostró? Simple, ganando, respetando a sus competidores, actuando con madurez y haciendo un llamado a la unidad.

Señal de ello es el mensaje que envió durante el primer día de su gira por el país como Coordinadora Nacional, buscando consolidar la estructura política rumbo al 2024, en Morelia: “En este gran movimiento cabemos todos; olvidemos recelos y agravios…”.

Y días previos había anunciado que Adán Augusto López y Ricardo Monreal se habían incorporado a su equipo. El primero como su Coordinador Político y el segundo como su Coordinador de Organización y Enlace Territorial. Además, nombró a Gerardo Fernández Noroña como su vocero.

Esto también se vio ayer en el Foro Chiapas, donde más allá de las miles de personas que se reunieron en torno a su proyecto, Sheinbaum fue acuerpada por los líderes de los otros partidos de la alianza y por gente de Morena que apenas hace unos días simpatizaba con el movimiento de los otros aspirantes. Los unificó.

Esto nos lleva a la tercera razón.

TERCERA

Antepone el objetivo colectivo de la 4T a las diferencias personales.

Al recibir el nombramiento, buscó reunirse con todas las corcholatas y el único que no asistió fue Marcelo Ebrard.

A la verdad, el ex canciller se equivocó. Alegó que el aparato del partido y de los gobiernos locales y federal estaba volcado a favor de Sheinbaum y hasta habló de desvío de recursos de la Secretaría del Bienestar a la campaña de la ex jefa de Gobierno, pero nunca presentó ni una sola prueba.

Ebrard no supo entender que jamás tuvo oportunidad de alcanzar y menos de superar las preferencias de Claudia, quien desde un inicio fue el personaje que más se ajustaba al perfil del sucesor del presidente López Obrador.

Patéticamente, presentó en los días de su pataleta una “encuesta” que decía que él iba arriba de la hoy Coordinadora Nacional de la 4T: 33.4% versus 25.8 por ciento. Si puse encuesta entre comillas es porque se trató de un sondeo robopolls, es decir, una muestra “telefónica automatizada” que no es estadísticamente confiable.

La empresa que la llevó a cabo fue Rubrum, que tiene un pésimo registro. Es de las que se conoce como “patito”. Fue la misma que utilizó Ricardo Mejía Berdeja para argumentar que él iba arriba en las encuestas para nombrar al coordinador de los Comités de Defensa de la 4T en la pasada elección de Coahuila, y él acabo en un lejanísimo tercer lugar.

Tampoco mostró una encuesta de vivienda que lo colocara en primer lugar. Es más, cuando presentó el sondeo de Rubrum, la casa Buendía & Márquez informó que las preferencias a favor de Sheinbaum eran de 35% contra el 22 por ciento de Marcelo. Y como lo mencionamos líneas antes, el puntaje real fue de 39 por ciento versus 26%.

Claudia ganó legítimamente, sin engancharse en el berrinche de Marcelo, y ahí están los números de diferentes ejercicios demoscópicos para demostrarlo.

CUARTA

A la par de convencer al electorado más leal del lopezobradorismo, también logró posicionar su nombre entre los mexicanos.

De acuerdo con la encuesta de vivienda de Reforma levantada entre el 18 y 23 de agosto, el 71% de los mexicanos reconoce actualmente el nombre de Claudia Sheinbaum. De los que la conocen, el 62% tiene una opinión positiva de ella. El 18%, una negativa, con lo que su saldo de opiniones es de 44 puntos.

Si hoy fueran las elecciones, en todos los careos Claudia ganaría frente a los candidatos opositores. Sin duda, tiene muy buenos números.

QUINTA

Tiene todo para ganar.

No sólo arrancará como la favorita frente a Xóchitl Gálvez y cualquiera que vaya ser el candidato de Movimiento Ciudadano, en el caso de que este partido no termine aliándose con el Frente Amplio por México.

Asimismo, Sheinbaum llegaría en un gran momento. La economía y el empleo están creciendo, han salido cinco millones de mexicanos de la pobreza, la inflación va a la baja y Morena y sus aliados gobiernan en 23 de los 32 estados de la República.

COROLARIO

Sumando todo, no hay duda que el presidente Andrés Manuel López Obrador acertó al entregarle el bastón de mando a Claudia Sheinbaum, quien ha sabido demostrar de qué está hecha para una gran campaña presidencial.

X: @_MarioCaballero

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