El borracho que manchó a la nueva ERA

Letras Desnudas

Mario Caballero

ZENYAZEN

El jueves 28 de mayo, el diputado morenista Zenyazen Escobar, de Veracruz, protagonizó un bochornoso altercado en el pleno de la Cámara de Diputados.

Ese día, la sesión tuvo una duración maratoniana, que acumuló más de veinte horas y terminó por avalar la reforma constitucional que establece como motivo para anular elecciones la comprobación de intervención extranjera en los comicios.

Pero la discusión se puso más que tensa, a tal grado de que Zenyazen retó a golpes al diputado del PRI, Carlos Mancilla, quien lo acusó de estar borracho. “Pinche estríper, trepador”, le dijo. Inclusive, congresistas panistas y priistas pidieron que se aplicara un examen de alcoholemia.

Escobar perdió los estribos. No se registró en los audios de la sesión, pero se asegura que amenazó al priista con partirle la madre, literal, y éste le gritó: “pártemela ahorita”.

El morenista avanzó hacia él, se quitó el sombrero y elevó los puños en posición de guardia, como boxeador. Varios de sus compañeros de bancada lo contuvieron, aunque desde lejos siguió insultando a gritos a Carlos Mancilla: “Eres puto, wey, me la pelas”.

El desaguisado terminó ahí, pero el escándalo ya había quedado registrado. Como también los señalamientos de que llevaba alcohol en su termo.

SALGADO

En septiembre de 2000, Félix Salgado Macedonio fue detenido por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública en calles de la colonia Roma, en la Ciudad de México, tras haber opuesto resistencia y forcejeado con los oficiales, quienes reportaron que el entonces diputado, hoy militante de la 4T, se encontraba en estado de ebriedad y escandalizando.

No fue la única vez que este político ha estado involucrado en una situación de esa naturaleza.

En enero de 2021, por ejemplo, la escritora Marxitania Ortega lo denunció públicamente por haber actuado de manera lasciva e inapropiada hacia ella y otra mujer durante la presentación de un libro en Acapulco, señalando que Salgado Macedonio se encontraba borracho.

En abril del mismo año, durante un plantón y mitin a las afueras del INE, él y sus simpatizantes fueron captados festejando con música y consumiendo bebidas embriagantes. Como ha sido su costumbre, este otro episodio lo cubrió haciendo uso de sus relaciones políticas.

Tristemente, para muchos políticos el poder que obtienen a través de los cargos públicos les sirve no para hacer el bien común, sino como manto protector de sus más bajas pasiones, y adicciones.

LA MUÑECA

Algunos políticos chiapanecos también han protagonizado casos bochornosos donde el alcohol es el disparador.

Como el ocurrido el 15 de febrero de 2008, cuando el cacique del municipio de San Fernando, Juan Antonio Castillejos Castellanos, en pleno estado de ebriedad, les exigió a varios exdiputados de la LXII Legislatura local (2004-2007) que le entregaran una lana.

Castillejos había sido diputado en mencionada legislatura, y fue un hombre cercano al exgobernador Juan Sabines Guerrero.

Dicho episodio lo dio a conocer un cibernauta identificado como “Palmitoone”, que subió a YouTube el video en el que varios legisladores del PRI, PRD y PAN se ven echándose una buena borrachera en un salón privado de un lujoso restaurante de Tuxtla Gutiérrez. Para entonces, Castillejos Castellanos era coordinador del Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado, hoy Auditoría Superior del Estado, antes, al concluir su periodo como diputado, Sabines Guerrero lo había nombrado subsecretario de Operación Zona Centro.

En el metraje, Castillejos, al calor de las copas, se le va en reclamos e insultos al perredista Francisco Ruiz Salinas, y luego contra el priista Roberto Ortiz Gutiérrez.

Les reclama que no lo hayan incluido en el reparto de un recurso que había sido negociado en la Junta de Coordinación Política del Congreso local. La sola discusión da a entender que entre ellos se hicieron de un dinero mediante un acto de corrupción.

Juan Antonio Castillejos les dice “son unos putos”. A lo que el Ortiz Gutiérrez responde con que no se había quedado “con un solo centavo”.

En fin, se van a los golpes, pero al priista le falla la puntería y los dos, completamente borrachos, caen al suelo. Castillejos, alias La Muñeca, se pone de pie y sigue insultándolo con “¿Dónde quedó la lana? Yo me fui del PRI por la pinche mierda que son. ¡Chinga a tu madre, pendejo!”.

El video sigue circulando en internet.

PEPE LLAVEN

En tiempos de la Nueva ERA, José Alonso Llaven Villarreal, más conocido como Pepe Llaven, ha sido el borracho escandaloso.

Actualmente ocupa el cargo de director general del Centro Estatal de Control de Confianza Certificado (C3) del Estado de Chiapas, instancia encargada de evaluar y certificar la confiabilidad de los elementos de seguridad pública en el estado, pero de acuerdo con denuncias anónimas de varios trabajadores ha convertido la sala de juntas en una vil cantina.

Tal como puede presumirse en la imagen difundida en estos días en las redes sociales. Está sentado en el lugar principal de la mesa de la sala de juntas, en una posición demasiada cómoda como para decir que está trabajando. Tiene el rostro enrojecido, la mirada perdida, los músculos faciales relajados y esboza una sonrisa boba, rasgos comunes de una persona ebria.

Sobre la mesa hay por lo menos una veintena de botellas de cerveza vacías, una botella de whisky a medio acabar y un envase de agua mineral volcada al lado de una laptop. Frente a Pepe Llaven hay varios platos con servilletas echas bola encima y un vaso con un poco de escarcha de chilito piquín y sal en el borde.

Hay un dicho que reza: “si tiene cola de pato, patas de pato y grazna como pato, entonces es un pato”. La imagen no da lugar a dudas. Inclusive, expertos en fotografía han declarado que la imagen es auténtica. No presenta rastros de haber sido manipulada con inteligencia artificial. Es cien por ciento real.

Las que sí se ven falsas, son las imágenes difundidas por el equipo de Pepe Llaven. Tienen errores de iluminación, fondos borrosos, objetos que no concuerdan con la foto original, reflejos ilógicos y, para mayor ridículo, un dedo de su mano izquierda tiene dos uñas.

¿RENUNCIARÁ?

La pregunta es: ¿tendrá este funcionario la vergüenza suficiente para poner sobre el escritorio del gobernador su carta de renuncia? (Al momento de redactar estas líneas no lo había hecho).

Ante este aberrante episodio hay que observar dos cosas.

La primera, ha sido un hecho recurrente que Pepe Llaven convierta la sala de juntas del C3 en una cantina, según denuncias de los trabajadores. Situación que se suma a los señalamientos en su contra por nepotismo, corrupción, desvío de recursos públicos, tráfico de influencias y hostigamiento laboral.

Personal administrativo ha denunciado que ordena el retiro de equipo tecnológico de áreas técnicas sin ninguna autorización y de realizar un supuesto cobro de dinero en efectivo a proveedores médicos para renovar contratos. Esto por mencionar algo.

Segunda, su comportamiento personal y desempeño “profesional” representan un duro golpe a la credibilidad no sólo del organismo evaluador de seguridad pública, sino del mismo Gobierno del Estado.

Por tanto, su destitución es necesaria. Pues resulta inadmisible que el responsable de certificar la confiabilidad de los funcionarios sea un caso terrible de falta de credibilidad pública.

[email protected]

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *