Letras Desnudas
Mario Caballero
Tienen razón algunos colegas con los que tomé el café hace unos días, quienes califican la actitud y desempeño del auditor superior del estado como de gandallismo y cinismo de lo peor.
GANDALLISMO
Empiezo con el gandallismo, una palabra que no existe en el diccionario, según la Real Academia de la Lengua Española. Se trata de un mexicanismo que significa “abuso o tendencia a abusar de su fuerza física o su autoridad para sacar ventaja de otros”. Entre sus sinónimos se encuentran los términos: “ventajoso”, “abusador”, “abusón” y “prepotente”.
La actitud, y obviamente también el desempeño, de José Uriel Estrada Martínez es el de un gandalla que abusa de su poder para aprovecharse de los funcionarios que audita en el ejercicio de los recursos públicos. Recordemos que esa es su principal función como titular de la Auditoría Superior del Estado de Chiapas: revisar y fiscalizar la cuenta pública del estado y los municipios, así como de sus entes públicos.
Por su sola función, la personalidad de Estrada Martínez debería entenderse figuradamente como la del más férreo agente contra el abuso de autoridad de los servidores públicos, como un verdadero dique contra la corrupción, sobre todo de los presidentes municipales, quienes son los acostumbrados señalados de enriquecimiento ilícito, que a punta del desvío de recursos y malas prácticas del poder se hacen de lujosas propiedades, ranchos ganaderos, camionetas de lujo y demás excentricidades a costa de las necesidades de la gente.
Todo lo contrario, en este caso. El gandalla utiliza sus facultades para obtener jugosos beneficios personales. Es decir, sabiendo que tiene la facultad para señalar observaciones en la cuenta pública de los Ayuntamientos, cuya acción podría terminar en la imposición de sanciones hasta del tipo penal, coacciona a los alcaldes y alcaldesas para que le entreguen sumas importantes de dinero a cambio de no proceder en su contra. En menos palabras, los extorsiona.
Esto se sabe por las diferentes denuncias que esas mismas autoridades municipales han hecho a los medios de comunicación desde el 2019, en las que han revelado que Uriel Estrada, a través de sus testaferros, quienes ocupan cargos relevantes en el órgano fiscalizador, les exige pagos que van de los dos hasta los 8 millones de pesos. En muchas ocasiones –acusan- también les ha pedido contratos de obra pública para las empresas constructoras que administra uno de sus hermanos de nombre Óscar Estrada Martínez, personaje que además está acusado de participar en el despojo ilegal de varios predios en distintos municipios en el estado.
Pero el gandalla no sólo saca ventaja de su autoridad para extorsionar a los presidentes municipales, sino también se presume (por las diversas investigaciones periodistas que ha realizado el Diario de Chiapas) que ha establecido negociaciones con varios de ellos.
Al respecto, dos son los casos más emblemáticos.
El primero es el que implica a su compadre y actual edil de Simojovel, Gilberto Martínez Andrade.
Tras revisar los documentos de la Auditoría Superior del Estado, esta casa periodística descubrió que Uriel Estrada estaría encubriendo el desfalco por más de 180 millones de pesos de la ex alcaldesa Viridiana Hernández Sánchez, esposa de Gilberto Martínez, quien tuteló la alcaldía de Simojovel durante el periodo 2018-2021.
¿Y por qué se acusa a Uriel Estrada de estar protegiendo a esta pareja?
En primer lugar, porque él tiene conocimiento de estas irregularidades y, sin embargo, no ha procedido en su contra.
En segundo lugar, hay señalamientos de que Martínez Andrade le ha entregado obras millonarias al auditor superior como pago de favores políticos y perdón de deudas millonarias al erario público. Es más, se conoce que esas obras fueron asignadas por adjudicación directa a la empresa ESES Grupo Constructor, S.A. de C.V., cuyo representante legal es su hermano Óscar, que ejecutó diversos proyectos en el ejido Campo La Granja, en ese municipio.
El otro caso es el del alcalde de Yajalón, Juan Manuel Utrilla Constantino, alias “El pelos de elote”, con el que el auditor superior ha tenido el descaro de manifestar en las redes sociales su compadrazgo.
¿Qué sucede en este caso? Nada más, pero nada menos, que en la Auditoría Superior del Estado existen informes en los que se promovieron 39 observaciones en contra de este presidente municipal por las cuentas públicas de 2019, 2020 y 2021, primer trienio de Utrilla Constantino, que documentan un probable desfalco a las arcas municipales por casi 40 millones de pesos.
No obstante, Uriel Estrada no ha actuado en consecuencia por este fraude ante la Comisión de Vigilancia y Anticorrupción del Congreso local ni ante la Fiscalía General del Estado.
Siguiendo la tradición mexicana, Uriel Estrada está agandallándose de la institución a su cargo para así acaparar recursos con los que pueda, entre otras cosas, financiar sus aspiraciones a diputado federal por Morena en 2024.
CINISMO
Paso a la segunda palabra que sí existe en español. Viene del latín cynismus y ésta del griego cynosargo (perro blanco). Se trata de la “conducta descarada para mentir o hacer cosas indebidas, generalmente fingiendo ignorancia o desconocimiento”. Sus sinónimos son “desfachatez”, “desvergüenza”, “falsedad”, “hipocresía” y “doblez”.
Ahora, con descaro, desfachatez y desvergüenza, Uriel Estrada tergiversa el funcionamiento de la Auditoría Superior del Estado, convirtiéndola en una maquinaria para la impunidad de funcionarios públicos corruptos que, como hemos visto, utiliza en su propio beneficio.
Se conoce que antes de asumir el cargo de auditor superior vivía en una casa de interés social en una de las tantas colonias populares de Tuxtla Gutiérrez, pero ahora es dueño de una lujosa mansión valuada en 7 millones de pesos en un fraccionamiento exclusivo en el poniente de la ciudad.
No es todo. Entre sus propiedades figuran varios bares y cantinas, como Alebrijes, Sonora Botanera, Montaditos, Aquí Nomás, Señor Cantina y el restaurante La Principal, que funcionan bajo sus prestanombres.
Estrada Martínez llegó a ocupar la Auditoría Superior del Estado en el régimen de la 4T, pero su modus vivendi no empata con los preceptos de la justa medianía y austeridad que inspiran el presidente López Obrador y el gobernador Rutilio Escandón Cadenas.
Todo lo contrario, tiene una colección de zapatos y cinturones que alcanza la cifra de 180 mil pesos.
Sí, en Chiapas, donde hay más de 3 millones de personas que viven en pobreza extrema y pobreza moderada, él presume un guardarropa con piezas de diseñador de cinco cifras.
Por ejemplo, durante una reunión de trabajo reciente en Palacio de Gobierno, fue visto con un par de zapatos marca Salvatore Ferragamo color café con un costo de 20 mil 600 pesos. Aparte, en una fotografía en la que posó al lado del alcalde Juan Manuel Utrilla, portaba un cinturón de la misma marca con un valor de 22 mil 400 pesos. Por mencionar algo.
Además de estos excéntricos lujos, hace alarde de comer todos los días en los restaurantes más sofisticados de la capital chiapaneca y de San Cristóbal de las Casas, donde se hace acompañar de bellas jóvenes.
En resumen, Uriel Estrada Martínez es el típico caso del gandalla que cínicamente hace exhibición de poder y dinero.
Twitter: @_MarioCaballero










