Letras Desnudas
Mario Caballero
Ocurrió hace casi 28 años.
El 15 de diciembre de 1995, miembros de la agrupación civil llamada “Unión Campesina Popular Francisco Villa” bloqueó la carretera que comunica la colonia Nueva Palestina con la cabecera municipal Ángel Albino Corzo en demanda de apoyos al campo y obras sociales.
El bloqueo sucedió durante la tarde. Los manifestantes, todas personas humildes, de origen campesino, impidieron el paso de los vehículos y retuvieron a algunos funcionarios de la Procuraduría Agraria, entre otros. Su intención nunca fue trasgredir los derechos de nadie, ni violar la ley y mucho menos hacerles daño a los retenidos. Lo único que pretendían era que sus demandas fueran escuchadas por las autoridades estatales, que les hicieran caso pues, y fue ese su último recurso.
Sin embargo, a ninguno le pasó por la mente que serían reprimidos con una crueldad criminal y salvaje.
Algunas versiones periodísticas revelaron en su momento que los agentes policiales fueron instruidos para no tener misericordia de nadie. Por tanto, aquello fue una carnicería en la que los policías golpearon sin distinción, sin piedad, sin importarles que entre la muchedumbre hubiera mujeres, ancianos, niños y que los manifestantes estuvieran desarmados.
Recordemos que en esa época el tema de los derechos humanos estaba aún en pañales en México y que los operativos policiales con excesivo uso de la fuerza ocurrían de manera cotidiana y sin que nadie, o casi nadie, se enterara. No como ahora que los grandes avances tecnológicos, informativos, judiciales y legales han logrado que este tipo de actos no se presenten con el mismo grado de impunidad y clandestinidad.
En fin, el resultado del operativo fue 17 personas detenidas, entre ellas Reyes Penagos Martínez, Adalberto Aguilar Velázquez, Julieta Flores Castillo y Enrique Flores González, identificados como los principales líderes de la protesta.
AÑOS DESPUÉS
La historia no termina ahí.
Reyes Penagos Martínez, líder de la agrupación, terminó muerto después de la detención.
Las autoridades implicadas en su arresto y posterior fallecimiento alegaron que él había perdido la vida tras recibir un impacto de bala por supuestos sujetos que los emboscaron en un paraje desconocido.
Pero… Once años después, en 2006, se conoció la verdad.
La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos le exigió al Estado mexicano realizar las investigaciones correspondientes para esclarecer la muerte de Penagos Martínez.
La Fiscalía General del Estado fue la encargada de llevar a cabo dichas investigaciones, y lo primero que encontró fue que el líder campesino había sido golpeado por los policías que lo custodiaban.
Resulta que después del desalojo, el fiscal del Ministerio Público, quien había acreditado la probable responsabilidad de los 17 detenidos, ordenó que todos fueran trasladados a los separos de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado, en Tuxtla Gutiérrez. Y fue aquí cuando hubo una segunda orden, la de separar a Penagos Martínez y las otras tres personas antes mencionadas del resto de los apresados.
Los cuatro fueron llevados a un cuarto donde los policías los golpearon salvajemente, de manera especial a Reyes Penagos, al que quisieron obligar que se declarara partícipe en el secuestro y asesinato del doctor José Rito Solís Martínez, pero no consiguieron nada, pues no tenía nada que ver en ese asunto. En pocas palabras, lo querían como chivo expiatorio.
Al día siguiente, subieron a los cuatro a una camioneta y los trasladaron a un llano ubicado en las afueras de la capital chiapaneca, donde según el relato de las investigaciones volvieron a ser torturados con golpes, toques eléctricos y “tehuacanazos” (agua mineral con chile en las fosas nasales).
Después de un largo rato, Penagos ya no aguantó más. Buscando que cesara la tortura, se confesó cómplice en el plagio y muerte de señalado médico.
Una vez lograda la confesión, el agente del Ministerio Público lo remitió ante el Fiscal Especial para el Caso Jaltenango y solicitó a la Policía Judicial del Estado que enviara elementos de la corporación para que lo llevaran hasta el lugar donde supuestamente se encontraban los restos de Rito Solís. Después de eso las autoridades declararon que Reyes Penagos había caído muerto en la emboscada.
EL ASESINATO
Los familiares de Penagos Martínez, al ser notificados de su muerte, presentaron una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que luego de analizar el caso emitió la recomendación número 61/96 en la que le exigió al Gobierno de Chiapas el esclarecimiento de los hechos bajo los siguientes argumentos:
- “El señor Reyes Penagos Martínez fue ilegalmente detenido, incomunicado y sometido a actos de tortura física por los servidores públicos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas, que lo tuvieron a su disposición a partir del momento de su detención”.
- “Con un alto grado de probabilidad, el señor Reyes Penagos Martínez fue ejecutado sumariamente por los agentes de la Policía Judicial del Estado que estuvieron encargados de su custodia, durante el operativo de localización del cadáver de quien en vida respondió al nombre de José Rito Solís Martínez”.
Las investigaciones que se realizaron tras esta recomendación descubrieron que el 18 de diciembre de 1995 los dos grupos de la Policía Judicial del Estado que trasladaron a Reyes Penagos no iban solos, sino que con ellos iba también el Fiscal Espacial para el Caso Jaltenango, y que todos se habían trasladado en el helicóptero de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) hasta el lugar llamado “El Chaparral”, ubicado en el ejido Nueva Palestina, municipio de Jaltenango.
Fue en ese lugar, donde supuestamente fueron a exhumar el cuerpo de Rito Solís, donde según los policías fueron atacados por hombres armados, perdiendo la vida Reyes Penagos.
Por el homicidio del líder campesino se inició la averiguación previa 153/CAJ3/96, y derivado de la presión de organismos como la CNDH, CIDH, Amnistía Internacional de Londres y la Relatoría Especial para Casos de Tortura, Ejecuciones Sumarias y Extrajudicial de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la FGE dio con los verdaderos actores de la tortura y posterior asesinato de Penagos Martínez.
El jueves dos de febrero de 2006, fueron detenidos cuatro servidores públicos de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado, entre ellos el Fiscal Especial del Caso Jaltenango, quien al momento de su detención fungía como secretario de Asuntos Parlamentarios del Congreso del Estado.
¿QUIÉN ERA ESE FISCAL?
Esta historia tiene relevancia en la actualidad. Sucede que el Fiscal Especial del Caso Jaltenango, quien fue arrestado en 2006 por el delito de tortura en contra de Reyes Penagos es José Uriel Estrada Martínez, actual titular de la Auditoría Superior del Estado, ahora acusado de extorsionar a los presidentes municipales, que busca ser candidato por Morena a diputado federal.
Twitter: @_MarioCaballero










