Letras Desnudas

Mario Caballero

¿Vivimos tiempos difíciles en materia de seguridad en México? Sí. Es indiscutible. Quien diga lo contrario lo hace en su propio perjuicio.

Ahí está, por ejemplo, el estado de Zacatecas, donde las masacres se han vuelto rutinarias, al igual que los secuestros, los homicidios, los feminicidios, los asaltos, las desapariciones, los levantones y los cobros de piso por parte de los grupos criminales. Es un fenómeno que se ve a diario en los noticiarios y que se siente gravemente en los habitantes, que en muchos casos han sido obligados a abandonar sus hogares y sus negocios para establecerse en ciudades más seguras.

Pero Chiapas no puede meterse en el mismo costal. Si decimos que nuestro estado es de los más seguros del país para vivir, visitar e invertir, es porque lo es. Y no se trata de una ocurrencia de la clase gobernante, sino de un hecho sustentado en cifras, información y datos concretos que son reportados tanto por instituciones públicas como por organizaciones no gubernamentales.

Aunque, claro, aquí en Chiapas ocurren delitos y pasamos por toda clase de ilícitos como en cualquiera de los países más seguros del mundo. Como en Islandia, que este 2023 se mantiene por cuarto año consecutivo en la cima como la nación más segura del mundo. Empero, también ahí suceden asaltos, robos y homicidios, pero en una escala muy por debajo del orden promedio.

Ese mismo sentido, ¿hablamos diariamente de que en Chiapas ocurren matanzas? No. ¿De casos recurrentes de cobros de piso o extorsión a pequeños y medianos empresarios? Tampoco. ¿De que el número de feminicidios al día son comparables con los suscitados en el Estado de México, donde de enero a diciembre de 2022 se registraron 138 presuntos asesinatos de mujeres, siendo la entidad con más casos de este tipo a nivel nacional? Mucho menos.

De lo que hablamos es que nos encontramos entre los tres estados de la República con las menores tasas de delitos de alto impacto y delitos generales. Y así ha sido desde hace cuatro años.

Hablamos, ciertamente, de que se ha venido recuperando la paz y la tranquilidad en zonas antes superadas por los conflictos, de que se han dado pasos importantes en la recuperación del tejido social y de que se ha avanzado en la consolidación del Estado de Derecho, ese que en tiempos recientes se perdió por la corrupción, indiferencia, incompetencia y la complicidad de los anteriores gobernantes.

LA FISCALÍA: OTROS TIEMPOS

El combate a la inseguridad es un mandato democrático y una exigencia tan ineludible como impostergable.

Resulta ejemplar que el gobernador Rutilio Escandón Cadenas haya encarado valientemente el tema y haya definido una posición por la legalidad desde el primer minuto de su mandato, en la que no sólo se fomenta la cultura de la denuncia, sino también se apuesta por la intervención de las instancias de autoridad y jurisdiccionales con apego a la ley y garantizando el debido proceso, para que las sentencias tengan sustento estricto y exclusivo de la ley.

El combate a la inseguridad, y el curso de la legalidad, descansa en la actuación de la Fiscalía General del Estado de Chiapas, dirigida por un funcionario acreditado por su talento, honestidad y profesionalismo: Olaf Gómez Hernández.

El periodo de Gómez Hernández se ha caracterizado por participar activamente en las políticas de seguridad del Gobierno del Estado, pero sin perder la autonomía que merece la Fiscalía en su actuación en la persecución de los delitos.

Además, ha logrado hacer de la FGE una institución más humana, más cercana a la gente, con un combate frontal a la delincuencia y la corrupción.

Tan sólo en los últimos días dio a conocer que obtuvo la prisión preventiva contra un sujeto de nombre Avilio “N”, implicado en un caso de pederastia en Tuxtla Chico; sobre la detención de dos colombianos por los delitos contra la salud y portación de arma blanca; la aprehensión de dos hombres por abigeato agravado; la sentencia de 25 años de cárcel contra Rubielito “N” por el delito de secuestro, ocurrido hace 11 años; la sentencia de 16 años de prisión contra Josadac “N” por homicidio calificado en Huixtla en junio de 2022; sobre el cumplimiento de una orden de cateo en Pijijiapan, donde se logró el aseguramiento de 69 dosis de cristal y la detención de dos masculinos, entre otros.

Durante el primer mes de 2023, la Fiscalía de Olaf Gómez logró que la incidencia delictiva en Chiapas disminuyera un 5%, en tanto que los delitos de alto impacto se redujeron hasta 11%.

El feminicidio disminuyó 75%; la extorsión, 67%; el robo a negocios, 48% y el robo de vehículos 30%.

Asimismo, las órdenes de aprehensión incrementaron 14 por ciento en enero de 2023 respecto al mismo periodo del año anterior. De éstas el 69% fueron por delitos prioritarios como Homicidio Calificado, Feminicidio, Robo con Violencia, Secuestro, Violación, Pederastia, Tentativa de Homicidio, Tentativa de Feminicidio y Extorsión.

Estos resultados son reflejo de la capacidad que ahora inspira la Fiscalía General del Estado, que hace que los chiapanecos ahora sí se sientan protegidos y confiados.

Pero hace no mucho tiempo esta institución era utilizada para perseguir y amenazar a los opositores del gobierno, como en su momento lo hizo el zar antidrogas Mariano Herrán Salvatti (q.e.p.d.) contra los adversarios políticos del exgobernador Pablo Salazar Mendiguchía, quien además fue señalado de ordenar torturas, desapariciones forzadas y de enviar a la cárcel injustificadamente a líderes políticos, activistas sociales y periodistas. Fue una Fiscalía fabricante de “chivos expiatorios”.

La Fiscalía, antes Procuraduría General de Justicia, también estuvo implicada en escándalos del narcotráfico. Como cuando al mando de Amador Rodríguez Lozano se decomisaron varias toneladas de cocaína en una colonia de Tuxtla Gutiérrez que, extrañamente, después salió el mismo Rodríguez Lozano a decir que no se trataba de esta droga sino de leche en polvo.

POR LA TRANQUILIDAD DE LOS CHIAPANECOS

Sin embargo, hay tres temas actuales de la mayor relevancia que la Fiscalía y el fiscal Olaf Gómez deben poner su mejor esfuerzo y todo su profesionalismo: la muerte del niño Damián Estrada Moreno en una guardería de Tuxtla Gutiérrez, el descubrimiento de cuatro bolsas con presuntos restos humanos en el municipio de Ocozocoautla y el atentado contra el director de la Policía de este mismo municipio, ocurrido el pasado domingo.

Al respecto, se requiere que se logre una procuración de justicia efectiva y conforme a Derecho, es decir, que se imprima toda la pericia y capacidad en la investigación de los delitos y en el esclarecimiento de los hechos, mismos que han encendido las luces de alarma en la sociedad. Pues de los resultados que arroje la Fiscalía dependerá que los chiapanecos sigamos sintiéndonos seguros y tranquilos.

Basándonos en los logros antes alcanzados, no dudamos que estos casos se resolverán bien y coadyuvarán para reforzar ese sentimiento de paz y tranquilidad que tenemos.

Independientemente de ello, sin duda son otros tiempos para la Fiscalía de Chiapas, que por la vía del Derecho ha sabido trazar la ruta apropiada para alcanzar la justicia y la seguridad que la sociedad exigía.

@_MarioCaballero

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