• Spotify
  • Mapa Covid19

La nueva época de la justicia

Letras Desnudas

Mario Caballero

La buena noticia nos llega desde el estado de Puebla. La Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia, por su abreviatura Conatrib, que tuvo su Primera Asamblea Plenaria Ordinaria hace algunos días, reconoció el liderazgo del presidente del Poder Judicial del Estado de Chiapas, Juan Óscar Trinidad Palacios. El reconocimiento público es justo y merecido, aunque esta apreciación también debe ir dirigida a la institución a la que él sirve con compromiso y talento.

Como bien se sabe, el Poder Judicial no fue ajeno a los problemas por falta de credibilidad que padecen muchas instituciones en todo el país; sin embargo, puede afirmarse, sin exceso, que bajo la tutela de Trinidad Palacios ha logrado consolidar su papel como uno de los mayores pilares del estado, acreditado por su desempeño y las resoluciones emitidas en su seno que son referente de constitucionalidad, así como una visión progresista y humana del Derecho.

Es cierto, la crítica es inevitable, igual que el disenso que acompaña a algunos de sus fallos. Ya lo dice el dicho: nunca llueve a gusto de todos. Lo que resulta placentero para unos, puede desagradar a otros. Pero lo meramente trascendental, aquí y ahora, es la solidez de la que hoy goza la institución en todo su conjunto y la fortaleza jurídica de sus decisiones, especialmente su autonomía que es a prueba de fuego.

La independencia ante el poder gubernamental o los poderes fácticos es supuesto necesario para una justicia al servicio del pueblo. Así como también lo es garantizar rigor de juicio y apego estricto a la legalidad.

EL PRESIDENTE

Juan Óscar Trinidad tiene una sobresaliente carrera política. Pocos como él pueden decir que conocen a Chiapas de extremo a extremo, que han recorrido todos sus municipios, sus pueblos, sus comunidades, que han estado allá donde ningún político catrín pondría un pie con sus zapatos elegantes, por temor a mancharse.

Esta parte de su vida le ha permitido, asimismo, tener un conocimiento pleno y preciso de las necesidades que presentan cada rincón del estado, cada clase social, cada población en particular. Es este conocimiento un tesoro invaluable para todo aquel o aquella que pretenda hacer algo por mejorar las condiciones de vida de los chiapanecos.

Sin embargo, el oriundo de Tonalá también disfruta de una importante trayectoria en el ámbito del Derecho. Se graduó como abogado por la máxima casa de estudios del país, la Universidad Nacional Autónoma de México, y ha ejercido la profesión por largos años con honestidad, celo profesional y ética.

Ha sido un integrante de gran valor para distintos colegios de abogados, de notarios y hace algunos años le tocó encabezar la Comisión Estatal de Derechos Humanos, donde logró palpar las fibras más sensibles de nuestra sociedad y donde reafirmó su convicción por el servicio a los demás.

Esta conjunción de ideales, experiencia y trayectorias, lo llevaron a darle continuidad y fortalecer todo aquello que se había alcanzado en el Poder Judicial durante la gestión del hoy gobernador Rutilio Escandón Cadenas. Y hasta ahora ha hecho honor a las palabras que pronunció en su toma de protesta como magistrado presidente: “La justicia no se vende, no se compra, y lo que queremos justamente es seguir actuando con imparcialidad, respetando el trabajo y autonomía de los jueces y magistrados”.

En esta nueva etapa para la casa de la justicia de Chiapas hay que reconocer que la integración de todo el Poder Judicial avala un equilibrio que ha sido útil a la sociedad y a la Constitución. Pues no se gobierna por consenso, tampoco la justicia obedece a la opinión pública o publicada; lo relevante en este momento es la firmeza con que se imparte justicia a los chiapanecos.

Igual de relevante es el hecho de que semanas antes del inicio de la administración del gobernador Rutilio Escandón se concretó una relación respetuosa, armoniosa y de colaboración entre ambos servidores públicos, vínculo que además de estar alejado de los viejos vicios del pasado ha logrado una expresión a la altura de las mayores aspiraciones del Chiapas contemporáneo.

La importancia de la autonomía respecto al gobernador del estado, parte de la convicción democrática tanto del Ejecutivo como de Trinidad Palacios, quienes desde sus respectivas responsabilidades han buscado un auténtico equilibrio de poderes. La expectativa fue eliminar toda forma de interferencia o intervención del uno hacia al otro. Y esto ha permitido, además de la consagración de los contrapesos necesarios en nuestra sociedad democrática, la construcción de una agenda de trabajo cuyo objetivo central es cumplirle a Chiapas.

Por lo mismo, lejos han quedado ya los escándalos de corrupción, por tráfico de influencias, nepotismo y servilismo. No es más que un amargo recuerdo el hecho que desde el Poder Judicial se operaban cacerías políticas en contra de los opositores de los gobiernos pasados.

Como aquellos cuando por órdenes de Juan Sabines Guerrero, el entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia tergiversó las facultades de la institución para encarcelar injustificadamente a actores políticos, periodistas, activistas y líderes sociales que cuestionaban y censuraban los abusos del exgobernador.

Inolvidable será también cuando Pablo Salazar Mendiguchía mandó a la fuerza pública para impedir el nombramiento de Jorge Clemente Pérez, quien había sido elegido por los magistrados para dirigir los destinos del Supremo Tribunal de Justicia del Estado. Tristemente, este jurisconsulto terminó despachando los asuntos del organismo en una carpa en la explanada del Parque Morelos, mientras el torvo exmandatario ponía y quitaba a los presidentes del Poder Judicial a su antojo y vil capricho.

EL OTRO RECONOCIMIENTO

La Conatrib ha distinguido la labor de Juan Óscar Trinidad Palacios al frente del Poder Judicial, tanto por sus logros alcanzados en materia jurisdiccional como por los avances en el Nuevo Sistema de Justicia Penal. No obstante, el magistrado presidente también ha honrado con creces el oficio y su magistratura, y prueba de ello es que la institución funciona de manera colegiada. No es sólo la singularidad de la biografía del presidente lo que la enaltece, sino los resultados del conjunto. El Poder Judicial es un organismo virtuoso por su capacidad de conciliar justicia y constitucionalidad; servicio y legalidad.

En la gestión de Trinidad Palacios es perceptible que la institución no ha adoptado la agenda política de los poderosos, sino se ha mantenido como defensor de la Constitución y de los derechos humanos. Si antes era un poder sin legitimidad, frágil, vulnerable y disponible, ya no lo es más. Ha fortalecido la transparencia, comunica más y de mejor manera y siempre rindiendo cuentas a la sociedad.

Todo lo alcanzado en estos años en el Poder Judicial es una buena noticia y un buen augurio para los chiapanecos, lo mismo que las aportaciones de Trinidad Palacios y de quienes ahí sirven inspirados en los mejores valores de la justicia.

yomariocaballero@gmail.com

Compartir:
Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en telegram
Compartir en whatsapp
Compartir en email
Compartir en print

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.