Mario Caballero
¿Qué debemos esperar en lo que resta del gobierno de Rutilio Escandón?
A muchos no les gusta y a otros hasta les incomoda el estilo de gobernar del Dr. Rutilio Escandón Cadenas. Pero nadie podría mentir que su gobierno le ha dado gobernabilidad a Chiapas.
Días tras día, empieza con las Mesas de Seguridad, donde revisa las tareas de un día anterior, gira nuevas instrucciones a sus funcionarios, establece contacto con los distintos órdenes de gobierno, con los otros poderes, solicita los avances en materia de seguridad, buen gobierno y discute las acciones que deben mejorarse.
Repito: a algunos quizá nos les guste cómo gobierna y cómo hace política, sobre todo a aquellos que añoran el pasado, como los supuestos ambientalistas a los que no vimos acarreando agua o insumos para apagar el incendio del Cerro Mactumactzá, pero así es como él ejerce el poder y así es su convicción por transformar la vida pública del estado.
Hace casi 50 años, Daniel Cosío Villegas escribió en su ensayo El estilo personal de gobernar, en el que reflexionó sobre la personalidad del expresidente Luis Echeverría, que “el temperamento, el carácter, las simpatías y las diferencias, la educación y las experiencias personales” del presidente o gobernante influyen “de un modo claro” en toda la vida pública de un país.
Así es que debemos entender que el gobierno de una nación, de un estado y el de un municipio se caracteriza de acuerdo con los deseos, convicciones, obsesiones, formación, ideas y la personalidad del gobernante.
¿CÓMO ES HOY NUESTRO GOBIERNO?
En ese sentido, pensemos en que cada gobernante tiene su propio estilo de gobernar, mismo que se refleja en cómo toma las decisiones y en cómo hace política. Indudablemente, el gobernador Rutilio Escandón tiene el suyo.
Lo primero que podemos notar a simple vista es que tenemos un gobernador que cree, defiende y fomenta la democracia y la pluralidad. Nunca se le ha visto el interés por concentrar todo el poder en su figura.
Entiende, por supuesto, que él es la máxima autoridad del estado y sobre el que recae toda el peso de las decisiones, pero con su actitud ante el manejo del poder nos ha demostrado que no es un gobernante autoritario, sino uno que confía en el Estado constitucional y democrático, que cree en la separación de poderes y en la preeminencia del Estado de Derecho; asimismo, que es un líder que delega, que establece responsabilidades y que está en la búsqueda constante de la colaboración con los distintos órdenes de gobierno y con todas las instituciones del entramado gubernamental.
Esto se ve claramente en las Mesas de Seguridad, estrategia en la que convergen los tres poderes del Estado, el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional, Protección Civil, la Secretaria de Seguridad, de Salud, de Gobierno, funcionarios municipales, entre muchos otros. Es decir, él es el que gobierna, pero sabe escuchar y valorar las opiniones de sus subalternos para tomar las mejores decisiones.
De otro modo, siendo un experto en leyes y no uno en materia de salud, Chiapas no habría tenido los extraordinarios resultados en el combate a la pandemia de coronavirus, por ejemplo. Lo más deseable era que nadie hubiera muerto por esta enfermedad, pero somos el estado que mejores resultados tuvo durante la contingencia sanitaria, con la menor tasa de fallecimientos y contagios por Covid. Y ahí están las cifras para corroborarlo.
En una plática que tuve hace más de un año con el extinto presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Óscar Trinidad Palacios, me dio a conocer que la relación que tuvo desde que Escandón Cadenas asumió la gubernatura fue de respeto mutuo y colaboración. Es decir, el gobernador nunca intervino en las decisiones del Poder Judicial, nunca le impuso nada y menos todavía trasgredió su autonomía, y tampoco lo ha hecho con el nuevo titular, Guillermo Ramos.
Todo lo contrario, el doctor Escandón siempre ha colaborado con el órgano de justicia en objetivos comunes, pero cada quien con agenda propia y respondiendo a las necesidades de los chiapanecos desde sus respectivas responsabilidades y atribuciones. De hecho, ésta es una de las partes centrales de su estilo de gobernar: el respeto por las instituciones, el Estado de Derecho y la Constitución.
Como prueba está en que no ha buscado influir ni presionar en el fallo de un juez, ni en la aprobación de una iniciativa de ley, promoción o determinación del Congreso del Estado, ni en la resolución de los órganos electorales, ni ha abusado de su autoridad para sacar ventaja, como en el programa de vacunación anticoronavirus.
Otro ejemplo fue la orden que giró a los funcionarios del Gobierno del Estado a no interferir en las elecciones de 2021, ni política ni económicamente. Él, por su propia cuenta, no operó para que un amigo suyo o un aliado obtuvieran una candidatura a través de sus influencias. Tampoco ejerció presión sobre los partidos políticos, ni siquiera con su partido, Morena, instituto que actuó con plena libertad en la designación de sus candidatos y en el desarrollo de todo el proceso electoral. Como pocos gobernadores, ha mostrado compromiso con la legalidad, la transparencia y la independencia institucional.
Aparte de estas características, el gobierno de Rutilio Escandón ha sido de profundas convicciones. Cree que a través de la política de rendición de cuentas, austeridad y ahorro en el manejo de los recursos públicos, se pueden lograr mejores rendimientos.
Resultado de ello son las distintas obras de infraestructura en la capital del estado, como los pasos de desnivel, así como la remodelación, construcción y reconversión de hospitales y clínicas públicas; la apertura de caminos, el mantenimiento de carreteras, la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales y redes de distribución de agua potable en diferentes municipios del estado y la dotación de incentivos y equipo a los cuerpos de seguridad.
Don Rutilio, igual que el presidente Andrés Manuel López Obrador, también está convencido de que la transformación de la vida pública del país comienza al combatir la corrupción y tener servidores públicos verdaderamente comprometidos con la sociedad.
Por eso ha sido determinante a la hora de deshacerse de un mal elemento de su gobierno e incluso ha pedido que sea llamado a rendirle cuentas a la justicia si éste ha abusado del cargo para obtener beneficios personales. Como fue el caso de Geovanny Alexander “N”, quien terminó en la cárcel acusado de tráfico de influencias, asociación delictuosa y desvío de recursos públicos.
ENTONCES, ¿QUÉ NOS ESPERA?
Dicho esto, podemos responder a la pregunta que da título a esta columna con que en lo que resta de esta administración nos espera más claridad y determinación en las decisiones gubernamentales.
Estoy seguro que veremos al gobernador Escandón Cadenas consolidando las alianzas de colaboración que han logrado que Chiapas sea uno de los estados más seguros del país, mejorando las acciones en materia de salud bajo; asimismo, aplicando los recursos en obras de mayor prioridad, sin solicitar más deuda pública y procurando la paz social entre los pueblos a través del diálogo y la legalidad. Alea iacta est.
@_MarioCaballero










