Letras Desnudas

Mario Caballero

En su momento, reconocí el valor y la solidaridad de los pobladores de la colonia Copoya, que ante el siniestro en la Meseta de Copoya en semanas anteriores se organizaron para combatir los cuatro incendios que arrasaron grandes extensiones de terreno y que pusieron en riesgo la vida de cientos de personas.

Hoy lo hago de nuevo. Con todas las acciones que llevaron a cabo por sus propios medios, como en la transportación de gente, acopio de víveres, la formación de las brigadas, etcétera, les dieron una fuerte lección a las autoridades responsables de salvaguardar y proteger esa reserva natural, y con ello también exhibieron las fallas y las faltas de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural, que en este y muchos otros casos ha sido una dependencia sumamente incompetente.

A la verdad, este evento pudo evitarse si la secretaria María Bonifaz Alfonzo hubiera atendido en tiempo y forma las solicitudes que estos pobladores le hicieron llegar a buen tiempo. Entre otras cosas, le solicitaban el apoyo para la vigilancia del área, ya que desde hace tiempo se había convertido en un basurero y en nido de malvivientes.

Pero la arquitecta no movió un dedo. Simplemente, le valió.

INDIFERENCIA TOTAL

La semana pasada, planteamos en este espacio la urgente destitución de María Bonifaz, tanto por su incapacidad para cumplir con su función al frente de la Secretaría como por el abuso de poder que ejerce en contra de los empleados de la institución. Hoy, si me lo permite, abundaré en ambos temas.

Empiezo con su incapacidad.

Sépase que Chiapas tiene 32 Áreas Naturales Protegidas (ANP), que están a cargo de la Secretaría de Medio Ambiente en cuanto a su cuidado, protección y preservación. ¿Y sabe cuántas tienen un plan de manejo? Sólo seis, que hasta eso fueron diseñados y ejecutados por las administraciones pasadas. Es decir, en estos cuatro años de gobierno Bonifaz no ha hecho nada.

Prueba de ello es el informe de la Auditoría Superior del Estado, que tras revisar la cuenta pública de 2022 documentó que esta Secretaría tiene un 90 por ciento de incumplimiento en las metas establecidas en el Plan Estatal de Desarrollo.

Se preguntará, entonces, qué es lo que Bonifaz Alfonzo rindió ante el Congreso del Estado durante la glosa del Informe de Gobierno de 2022. Ridículamente, se dedicó a repetir lo que ha hecho en años anteriores. Patético. El colmo de la incompetencia.

Entiéndase, asimismo, que lo ocurrido en la Meseta de Copoya es tan sólo la punta de la madeja, porque en esa misma condición están el resto de las ANP.

Ahí está el caso de la Finca Santa Ana, en Pichucalco, que durante años estuvo a cargo de la Universidad de Chapingo y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), instituciones que mediante una alianza se coordinaban en las acciones de protección y conservación.

Pero María Bonifaz ni siquiera pudo sostener esa alianza. En su lugar, dejó toda la responsabilidad de esta importante reserva en una sola persona. Por eso las quejas de los habitantes que reclaman el abandono en que se encuentra la zona y advierten sobre el peligro que representa ante la posibilidad de incendios, pues no hay recursos para realizar la brecha cortafuego.

Otro caso es la Laguna de Catazajá, que está sufriendo una grave contaminación por las descargas de aguas residuales de los poblados aledaños. De acuerdo con algunas investigaciones, la reproducción y supervivencia del manatí en el lugar está en riesgo, han muerto infinidad de peces y varias especies de aves han migrado a otro habitad. Lo peor, es que ya se han reportado decenas de personas enfermas, ya que las aguas de este depósito natural se utilizan para el consumo humano.

La presidenta municipal de la localidad ha solicitado a la secretaria Bonifaz Alfonzo que se hagan los trámites y gestiones correspondientes para solucionar este problema ambiental, pero hasta ahora no ha tenido ninguna respuesta. Inclusive, acusa que la Dirección de Protección Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente se ha encargado de obstaculizar las solicitudes de los Ayuntamientos para obtener el Manifiesto de Impacto Ambiental.

En esa misma situación de abandono y falta de personal y de recursos se encuentran las reservas Cabildo Amatal, en Tapachula; El Canelar, en Emiliano Zapata; Cerro Sonsonate, en Villaflores; el Volcán Tacaná; Laguna Bélgica; Cerro Meyapac y Llano San Juan, en Ocozocoautla; Cordón Pico de Loro; los humedales de San Cristóbal de las Casas, entre otros.

Se sabe que año con año la Secretaría de Medio Ambiente ha recibido cientos de millones de pesos para la vigilancia, investigación, recreación y la realización de acciones preventivas para la propagación de quemas e incendios.

¿Qué ha hecho María Bonifaz con ese mundo de dinero? Porque, en honor a la verdad, ni siquiera ha rendido cuentas de los millones de árboles que según ha plantado en el estado en los años pasados y de lo que tampoco se tiene constancia si están en buen estado.

Incluso, fue durante su periodo que murió la nutria, especie emblemática del Zoológico “Miguel Álvarez del Toro” (Zoomat).

NEPOTISMO PURO Y DURO

En la entrega pasada hicimos un breve recuento del personal que María Bonifaz ha despedido injustificadamente, entre los que se encuentran técnicos y especialistas en diferentes materias y con trayectorias de hasta 25 años. Ahora, hablemos un poco de su nepotismo.

Bonifaz Alfonzo, oriunda de Comitán de Domínguez, controla la institución a su cargo con un grupo de personas de apellido Altúzar. Estos son, especialmente, su amiga Yali Altúzar y su ahijada Darani Altúzar, quien funge como su asesora.

Esta última, es la encargada de repartir los puestos de alto nivel entre sus parientes y amigos. Tal es el caso de Fredd Altúzar Morales, jefe del Departamento de Regulación Ambiental, su primo, quien carece de los conocimientos y el perfil para el cargo. O Raúl Altúzar Mérida, también su primo, que ostenta el puesto de director de Protección Forestal.

Mario Alberto Zunún Vera, jefe de la Unidad de Planeación, es esposo de su prima, y el administrador del Zoomat, Agustín Salomón Zunún Vera, es hermano de éste.

La jefa de la Unidad de Apoyo Administrativo es su amiga, una tal Katy Levi Hernández Díaz, quien amenaza al personal con despedirlos, o los comisiona a otras áreas laborales bajo la consigna de “necesidades de servicio” o los baja de categoría.

También son sus amigos el titular del Fondo Estatal Ambiental, Horacio López Jiménez (acusado de acoso sexual) y la jefa de Difusión, Sofía Aquino.

Por otro lado, Bonifaz Alfonzo tolera el nepotismo de su secretario particular, Juan Manuel Pérez Matus, que tiene incrustada en la nómina de la dependencia a su hija Yajaira Matus Ramírez.

Alma Zaira Huerta Camacho, directora de Producción y Desarrollo Forestal, es recomendada de Darani Altúzar, quien también tiene quejas de hostigamiento y acoso laboral. Otra es María Candelaria Barranco Laparra, titular del Área de Recursos Humanos, presunta responsable de proteger la larga lista de aviadores.

¿DESTITUCIÓN?

Por todas estas razones, bien haría el gobernador Rutilio Escandón Cadenas al pedirle cuentas a María Bonifaz Alfonzo, la funcionaria inútil de la 4T por la que en Chiapas no hubo nada que celebrar el pasado cinco de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

Twitter: @_MarioCaballero

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