Letras Desnudas
Mario Caballero
No sé cuál sea tu posición respecto al adoctrinamiento que hombres y mujeres, por su poder político o económico, o por su influencia en el gobierno, quieren hacer en la sociedad respecto a temas como la sexualidad, la homosexualidad, el lesbianismo, el transgénero, etcétera, pero yo no estoy de acuerdo con que vengan a meternos ideas en la cabeza, a insultar nuestra inteligencia y, mucho menos, que quieran influir en la mentalidad de nuestros hijos.
Como pasa con los nuevos libros de texto gratuitos, cuyo contenido dirigido al nivel básico busca informar supuestamente acerca de esos temas. Incluso, tiene una actividad de hacer una maqueta de los órganos sexuales femeninos y masculinos que simulen una eyaculación.
No digo que esté del todo mal tratar esos temas y tampoco me gustaría que me tache de homofóbico por lo que he dicho y voy a decir, pues respeto a las personas y sus preferencias sexuales.
Empero, y léalo muy bien, una cosa es respetar las elecciones de vida de otras personas, sus preferencias, sus gustos, sus opiniones, donde la tolerancia juega un papel esencial, pero otra muy distinta es querer manipular a las masas con contenido e información que despierta los sentimientos más repugnantes. Como, por ejemplo, poner a una niña o un niño de diez años no a conocer, sino a experimentar y jugar con el orgasmo y la eyaculación, así sea mediante una simple maqueta.
COMPRENDAMOS
Esto va más allá de los libros de texto. Diariamente, nuestros hijos e hijas, y nosotros mismos por supuesto, somos bombardeados con todo tipo de información que leemos o vemos en el celular, en las tabletas o en la televisión, donde los mensajes sexuales son cada día más evidentes, más notorios, con imágenes de desnudos que no dejan nada a la imaginación.
Repito: no está mal presentar estos contenidos entre la niñez y la juventud si el fin es educar. Sin embargo, hay que saber cuándo, cómo y dónde presentarlos.
Actualmente hay muchas caricaturas y películas del género infantil en las que se ven niños, sí, niños, besándose con una pareja de su mismo sexo. Es claro que el impacto que esto puede tener en un adulto no será el mismo en un niño. ¿Cómo lo interpretará? ¿Qué dudas le dejará? O peor todavía, ¿cómo influirá eso en su comportamiento y su sexualidad?
A todo esto, hay que apelar a la verdad universal de que todo en exceso es malo. Porque de tanto querer ser de mente abierta se corre el riesgo de que el cerebro se te caiga por un costado.
¿Es malo ser de mente abierta? Claro que no. ¿Pero en qué demonios piensan los que escribieron esos libros de texto o realizaron esas producciones para la televisión?
Es obvio que detrás de todo ello existen intereses tanto económicos como políticos. Pero, hombre, vive y deja vivir. No hay ninguna necesidad de ir al extremo al incluir imágenes y contenido audiovisual con temas sexuales que están al alcance de un “play” para cualquier menor de edad, de los que su infancia merece respeto, cuidado, protección y seguridad.
CUTIES
Traigo a mención todo esto por una película que vi recientemente en Netflix, para la que los productores se les hizo bien publicitarla con un póster que sexualiza a un grupo de niñas, y no contentos con eso le pusieron un nombre que parece sacado de un manual de pervertido. Se llama “Cuties”.
Hay muchos peligros en ese filme. Si de por sí es conocido que en YouTube habitan grupos de degenerados que suben videos dizque inofensivos de niños jugando, imagínate lo que ocurre con Cuties, que tiene como idea principal sacar niñas maquilladas bailando sensualmente.
La película está acusada de hacer apología de la sexualidad en menores de edad. No obstante, los mandamases de Netflix se apuraron en decir que todo se trataba de un malentendido, que la gente no supo captar el mensaje y que el único y verdadero problema era el póster, no el filme en sí mismo.
No obstante, los que ya tuvieron la oportunidad de verla aseguran que la temática en sí es muy pero muy problemática. No por nada, la plataforma tuvo que aguantar días enteros en los que el hashtag #NetflixPedofilia fue tendencia mundial.
Y fue tanta la indignación de las personas, que comenzaron a creer que esta película no se trataba sino de un intento grotesco y vomitivo de la gente poderosa del más alto nivel por querer normalizar lo injustificable.
¿A DÓNDE IREMOS A PARAR?
¿Qué intentaron lograr los productores con esta película? No se sabe, no se entiende.
Pero algo es cierto. En este mundo donde la gente está cada vez más harta de agendas políticas intrusivas y de acciones inefables, hay personas con mucho poder y dinero que consigue lo contrario a lo que buscan promover. Cuties es un ejemplo claro de que la tolerancia en exceso puede ir algunas veces por rumbos insospechados.
Cuando un grupo de productores se reunieron para hacer una película, pretendiendo averiguar qué tan revolucionarios y de mente abierta podían ser, sin que nadie entre ellos tuviera la suficiente inteligencia para ponerles sino un alto por lo menos algunos límites, nos invita a preguntar a dónde diablos iremos a parar.
LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD
Nadie, por mucha autoridad y dinero que tenga, tiene ningún derecho a manipularnos, a inculcarnos ideas reprobables, a industrializar la sexualidad y a hacer del entretenimiento un cultivo infecto que a la vez de confundir con mensajes fuera de lugar, también lucra con la niñez y con la explotación de su infancia.
Por tanto, es deber de nosotros los adultos hacer mayores esfuerzos por proteger a nuestros niños. Esto implica vigilar lo que ven, lo que juegan y lo que aprenden en la escuela y en los hogares.
La infancia sólo es una y dura demasiado poco. Procuremos que la de nuestros hijos e hijas no se vea perturbada por las ideas de otras personas que en nombre de la tolerancia fomentan mensajes que no educan, que no informan bien, sino que inspiran atrocidades.
No son pocos los casos en que niños se quitaron la vida al realizar un juego que vieron en la televisión, o que lastimaron a uno de sus compañeros de clase al hacer un reto viral o que cometieron actos sexuales ilegales por imitar lo que vieron en algún video en las redes sociales o leyeron en una revista.
Cuidemos a nuestros niños, quienes merecen una infancia limpia, sin morbo, alejada de perversidades y feliz. Con aventuras propias de su edad, con una educación que los forme para el futuro como hombres y mujeres de bien, donde vayan aprendiendo de la vida, pero con información segura al nivel de su comprensión y con un entretenimiento que sea eso, entretenimiento, no bobadas sexuales completamente reprobables.
X: @_MarioCaballero










