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¿Para qué ha servido el partido Chiapas Unido?

Letras Desnudas

Mario Caballero

Conocido como el “doctor del palacio”, Nemesio Ponce Sánchez fue el que se encargó de crear al Partido Orgullo Chiapas, conocido como POCH.

Si antes había operado encarcelamientos injustificados contra los opositores del régimen sabinista, así como desapariciones forzadas, despojos de tierras, persecuciones políticas y hasta torturas, construir un nuevo partido político fue pan comido para el arbitrario exsubsecretario de gobierno.

En una situación verdaderamente inaudita, el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas le otorgó el registro a dicho partido tres meses antes de las elecciones del primero de julio de 2012. Se dijo que las entonces autoridades electorales, en complicidad con Ponce Sánchez, falsificaron documentos, falsificaron firmas e incurrieron en delitos como robo de identidad y, como cereza en el pastel, el proceso concluyó con la aprobación de un juez a modo nombrado por el mismo órgano electoral. En pocas palabras: el Partido Orgullo Chiapas fue creado por capricho del poder.

Cínicamente, el primer logotipo de este instituto político fue el mismo que el del Instituto Chiapas Solidario, dependencia desconcentrada de la antigua Sedesol estatal que supuestamente se encargaba de promover la participación y la autogestión social, pero que nada más fue tapadera de corrupción de los diversos programas sociales. Por si fuera poco, por órdenes del exgobernador Sabines Guerrero fue utilizada la estructura de este mismo organismo, como las llamadas Asambleas de Barrio y Asambleas Comunitarias, para posicionar políticamente al POCH en la mayoría de los municipios del estado.

“El Partido Orgullo Chiapas se perfila como la opción de izquierda moderna cercana a la gente y se compromete a impulsar políticas públicas que lleven inmerso el sentir de la población”, dice uno de sus postulados.

Para sorpresa de muchos, el POCH había logrado instalar Comités Municipales en el 75 por ciento de los municipios de Chiapas al llegar el día de las elecciones de ese año. Y su primer dirigente fue Carlos Alberto Herrera Ruiz, amigo personal y excolaborador de Juan Sabines Guerrero, quien fue asesor de los diputados del PRI en el Congreso del Estado y luego titular del antiguo Comité Estatal de Construcción de Escuelas, hoy INIFECH, de donde salió acusado de acoso laboral y desvíos de recursos públicos.

Quien sustituyó a Herrera Ruiz fue la esposa del exmandatario, Isabel Aguilera de Sabines. El plan de colocarla al frente del partido era para tener el control total de la organización, pero principalmente de las prerrogativas.

Isabel Aguilera, que había llegado a Chiapas a finales de los noventa, es originaria del estado de Tlaxcala, donde ganó un certamen de belleza. Llegó envuelta en la miseria, sin dinero, con ropas humildes y unas sandalias de cuero. Empero, al finalizar el gobierno de su marido se fue vistiendo ropajes de diseño exclusivo.

Asumió la dirigencia del partido el 17 de agosto de 2012. Para entonces ya era toda una señora, rodeada de glamour y soberbia, pero ignorante del buen oficio político. Por tanto, su liderazgo fue una simulación. De acuerdo con Mercedes León Hernández, su asistente, Aguilera daba instrucciones desde lugares desconocidos y a través de mensajes de WhatsApp. Lo único que hacía en persona era cobrar los 389 mil 205 pesos que el IEPC le entregaba al partido mensualmente por concepto de prerrogativas, y de los cuales no rendía cuentas a nadie.

Por otro lado, se dijo que Juan Sabines enviaba carretadas de dinero del erario público para el financiamiento del partido. En resumen, fue un festín de rapiña en el que se beneficiaron muchos miembros de la mafia sabinista, mismos que hoy siguen regodeándose en la impunidad, jugando golf, bebiendo champaña, paseando en yates y viviendo en lujosas casas y departamentos en Cancún, Ciudad de México, Acapulco y Miami.

En los comicios de 2012, el POCH obtuvo solamente 21 mil votos, confirmando con ello que su fundación no fue para robustecer la democracia sino para servir de caja chica de Sabines.

Pero si por un lado el partido apestaba a corrupción; por el otro, se revestía de frivolidad. Para muestra están sus candidatos.

Para empezar, el POCH decidió lanzar en 2012 como candidata a la gubernatura a Marvin Lorena Arriaga, que venía de hacer un desastre como titular del CONECULTA. Pero fue desechada al poco tiempo al no levantar el ánimo de los electores.

En su lugar fue impuesta Marcela Bonilla Grajales, cuyo mayor logro era haber sido señorita Chiapas en 1987 y presuntamente fue amiga íntima de Juan Sabines. Ahora bien, sabiendo que en esas elecciones Manuel Velasco Coello se presentaba como el rival a vencer.

CHIAPAS UNIDO

Tiempo después, el Partido Orgullo Chiapas pasó a llamarse Chiapas Unido, como se le conoce en la actualidad, y también tuvo entre sus dirigentes a Miguel Ángel Córdova Ochoa, “El Amigo Migue”, uno de los políticos más corruptos que haya parido la política chiapaneca.

Ostentó la dirigencia entre 2015 y 2018, y sobre él pesan acusaciones de nepotismo, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, corrupción y desvío de recursos públicos, y nada más tras su paso por la Secretaría de Desarrollo y Participación Social.

En 2015, aprovechó la coyuntura para hacer candidato a la presidencia municipal de La Concordia a su hijo Emmanuel Córdova García. Y, como dice el dicho: hijo de tigre, pintito.

Siendo alcalde, Emmanuel fue acusado de desviar los fondos de ayuda a los damnificados del terremoto de 2017 y todo su trienio fue una francachela. Dejaba abandonado el cargo por andar de borracho en todos los antros de Tuxtla Gutiérrez y le gustaba presumir su riqueza, entre ranchos ganaderos, residencias de lujo, camionetas del año y siempre estuvo rodeado de escoltas, armados hasta la médula.

En 2018, el Amigo Migue repitió la estrategia, sólo que esta vez proyectó a su hijo Miguel Ángel Córdova García, “el Micky”, que fue igual o peor que su hermano.

En opinión de algunos, el Partido Chiapas Unido ha cambiado bajo la dirigencia de Conrado Cifuentes, del cual ya hablaremos. Pero por todo lo visto hasta ahora, parece que sólo ha servido para alimentar hienas.

@_MarioCaballero

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