Protegiendo al mayor enemigo de Chiapas

Letras Desnudas

Mario Caballero

La 4T y Marcelo Ebrard no entienden o no quieren entender que, al sostener a Juan Sabines Guerrero en el consulado de Orlando, Florida, están siendo facilitadores de la impunidad que envuelve a este repudiable personaje.

A estas alturas es imposible que desconozcan el historial delictivo del cónsul y la multitud de abusos que cometió siendo gobernador de Chiapas.

Aquí hemos señalado en varias ocasiones que Juan Sabines fue el perpetrador del mayor endeudamiento del estado, que entre deuda pública y con proveedores supera la mega deuda que el priista Humberto Moreira dejó al finalizar su administración en el estado de Coahuila, que fue de 35 mil millones de pesos, mientras que la de Sabines fue por más de 40 mil millones.

Asimismo, hemos documentado que para desviar recursos públicos tramó toda una red de empresas fantasma, muy similar a la que el también priista Javier Duarte utilizó para simular compras, justificar adquisiciones con facturas apócrifas y adjudicar contratos multimillonarios de obra pública de manera directa. Aunque no se sabe con exactitud el monto desviado por Sabines mediante esta trampa, se presume que fueron cientos de millones de pesos.

De igual manera, hablamos de la compra de varios inmuebles que realizó en diferentes estados de la República con dinero de orígenes sospechosos. Tal como el lujoso departamento de la Torre Acqua en la ciudad de Acapulco o los condominios en Miami, cuya transacción fue presuntamente realizada por uno de sus esbirros de mayor confianza, Nemesio Ponce Sánchez, meses antes de culminar su corrupto mandato.

No hemos olvidado los miles de millones de pesos que dilapidó en una absurda campaña publicitaria, que no fue siquiera para destacar las acciones de su gobierno sino para promocionar su imagen en todo el país con el irrisorio afán de ser candidato a la presidencia de México, queriendo desplazar inclusive a Andrés Manuel López Obrador y competir contra Enrique Peña Nieto.

Al respecto, abordamos que gastó varios millones de pesos para difamar en los medios de comunicación al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien en su momento buscó la candidatura del PRD a la presidencia, pero terminó haciéndose a un lado ante la intensa presión de AMLO.

Tampoco obviamos denunciar que durante casi todo su sexenio entregó a diestra y siniestra una multitud de concesiones para la explotación minera a empresas canadienses, de las que se dijo recibió fuertes sumas de dinero, y que hizo de Ricardo Salinas Pliego su empresario favorito, al que le pagó alrededor de mil 500 millones de pesos sólo por concepto de publicidad.

Seguramente los cabecillas de la Cuarta Transformación y el mismo Ebrard están enterados de todo esto, pero nada han hecho por combatir la impunidad de Juan Sabines. Todo lo contrario, lo han blindado.

CASO WILFRIDO

Traigo esto a tema por los señalamientos que hizo en días recientes el senador Germán Martínez, del Grupo Plural, durante el foro “El derecho a defender los derechos”, en el que expuso el caso de Wilfrido Hernández Jarquín, un luchador social que estuvo preso injustificadamente por el gobierno de Juan Sabines Guerrero.

Para nadie son desconocidos los actos intimidatorios y represivos que Sabines tuvo para con sus adversarios políticos y opositores. A Wilfrido lo consideraba un estorbo por censurar los abusos de poder del gobierno sabinista, que metió a la cárcel a muchos de sus compañeros de lucha. A él lo encarceló por dos razones: porque podía hacerlo y porque le pegó la gana.

Wilfrido era representante del Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI-CNPA-MN), y la causa que lo hizo merecedor de su encarcelamiento fue pedir la regularización de los predios de la colonia Emiliano Zapata, en Tuxtla Gutiérrez.

Sin embargo, esa petición se tornó en exigencia de justicia por la muerte de la señora Martha Gómez Pérez, quien perdió la vida por disparos de arma de fuego durante un enfrentamiento contra una agrupación antagónica liderada por algunos miembros del mismo MOCRI, que supuestamente habían sido contratados por el gobierno de Sabines como grupo de choque.

De ese acontecimiento, un compañero de Wilfrido fue enviado a prisión bajo el cargo de posesión de cartuchos de alto poder, pero se supo que las mismas personas que asesinaron a la señora Martha Gómez, le pusieron las municiones para inculparlo.

En resumidas cuentas, Wilfrido terminó en la cárcel por exigir justicia y castigo para los verdaderos criminales, acusado por el homicidio de mencionada mujer.

REPRESIÓN

El caso de Wilfrido es uno entre muchos. Sabines Guerrero hostigó, persiguió, desterró y encarceló a muchos luchadores sociales, líderes políticos y hasta a dueños de medios de comunicación. Algunos de ellos, inclusive, fueron los que lo apoyaron cuando llegó a Chiapas en los años noventa. Sí, los que le brindaron un lugar para que viviera con su familia, los que le dieron dinero para comer, que le regalaron ropa para él, su esposa y sus hijos, que le consiguieron un trabajo y que lo impulsaron en la política.

Uno de ellos fue José Antonio Aguilar Bodegas, ex candidato al Gobierno del Estado. Él, siendo dirigente estatal del PRI, fue el que le dio un trabajo a Sabines como dirigente del Comité Municipal de Tuxtla Gutiérrez, y con ello le brindó la oportunidad para que desarrollara una carrera política en el estado.

¿Cómo le pagó? Para empezar, tratando de quitarle la candidatura del PRI a la gubernatura y, una vez que rindió protesta como gobernador, lo persiguió con toda la fuerza del poder. Sabines llegó al grado de pedir una ficha roja de la Interpol contra Aguilar Bodegas, quien se vio obligado a exiliarse del estado.

Quizá el caso más emblemático fue el del ex gobernador Pablo Salazar Mendiguchía, quien se arrepintió de impulsar a Sabines y pedirle públicamente a los ciudadanos que apoyaran a Juan Sabines para –como él dijo- se convirtiera en el mejor gobernador de Chiapas.

Supongo que Marcelo Ebrard conoce que Sabines no hubiera llegado a ser gobernador sin el respaldo de Pablo Salazar. Porque fue éste el que más favoreció su carrera política.

Pablo lo hizo diputado local, después presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez y cuando no pudo meter como candidato a la gubernatura a Rubén Velázquez, negoció con los entonces líderes nacionales del PRD para que lanzaran a Juan Sabines. Y no sólo le consiguió la postulación, sino también utilizó la estructura y recursos del gobierno para que ganara la elección. Inolvidable será el caso de Mariano Herrán, ex zar antidrogas, intercambiando urnas repletas de votos a favor de Sabines, según por órdenes del mismo Pablo. Y Sabines acabó pagándole todos esos favores metiéndolo a la cárcel.

COMPLICIDAD

Esto, que es del conocimiento popular, seguramente lo saben AMLO, Marcelo y toda la 4T. La pregunta es, ¿por qué insisten en protegerlo? El lugar de Juan Sabines es la cárcel y no un consulado.

Lo que también es cuestionable es la doble moral y la falta de congruencia. Mientras se dicen combatientes de la corrupción y la impunidad, están siendo cómplices de la multitud de injusticias que éste cometió en contra de los chiapanecos y las arcas del estado. Y lo que dicen al mantenerlo protegido es que Sabines es corrupto, pero es su corrupto.

@_MarioCaballero

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