Letras Desnudas

Mario Caballero

Hoy quiero comenzar por platicarles la historia de Doña Petrona. No toda su historia, por supuesto, pero sí uno de los episodios más tristes en la vida de esta humilde mujer originaria de una de las comunidades que componen el municipio de Pichucalco.

Decir que es humilde es señalar de manera suave que vive en la pobreza. Nació pobre y creció pobre. Es hija de padres campesinos y desde niña fue criada para las labores del hogar.

Por decirlo también suave, no tuvo oportunidades para tener una buena educación, apenas cursó hasta el cuarto año de primaria, tiempo en el que se esforzó para aprender a leer, escribir y hacer cuentas básicas como sumar y restar. “Sé lo suficiente para una mujer de mi condición”, dice.

Se casó a los 17 años y meses después nació su primer hijo, Mateo, que al día de hoy tiene ocho años y ha comenzado a acompañar a su padre a los cultivos de plátano, puesto que es trabajador de una de las fincas plataneras de la región. Y por la tradición familiar que identifica a su familia, es posible que se dedique a esta actividad el resto de su vida, aunque ahora está en el tercer grado de primaria y quiere ser ingeniero para construirle una casa bonita a su mamá. Ojalá su sueño se haga realidad.

Petronita es la hermana de Mateo, que tiene casi seis años. Así que la familia de Petrona se compone de cuatro integrantes, pero deberían ser seis. Nuestra amiga perdió a dos de sus hijos en el embarazo.

El primero lo perdió a los cuatro meses de gestación y hubiera sido su segundo hijo, también varón. El otro lo perdió a los cinco meses, y era niña. Esto fue hace cinco años.

“Nunca los tuve en mis brazos, no les di de comer, nada, pero fue muy doloroso que murieran antes de nacer. Nada más imaginar que los pude ver corriendo por el patio de la casa me da mucha pena, y lloro de repente, no me crea”, cuenta. “Perder a un hijo es lo más duro que puede experimentar una madre”.

Los perdió por falta de atención médica y orientación. En su comunidad no había una clínica, ni médicos y las únicas medicinas que se podían obtener son las que venden en las tienditas. Así que cuando se puso mal la atendió una partera que nada pudo hacer por salvar a sus hijitos. Los embarazos de Mateo y Petronita tampoco fueron fáciles, pero se lograron.

PARTO HUMANIZADO

El caso de Petrona es uno entre muchos en todo Chiapas. Ahí la relevancia de la iniciativa del gobierno del Dr. Rutilio Escandón Cadenas de construir Clínicas de Atención de Parto Humanizado en distintos municipios de Chiapas, el último precisamente en Pichucalco.

Estas clínicas son únicas en el país y son atendidas en su totalidad por mujeres.

“Son mujeres con talento, capacidad y solidaridad para atender a otras mujeres como se merecen. Se asiste a quienes vayan a tener un parto natural con equipos de alta resolución, porque queremos garantizar que todo esté bien, tanto la madre como su bebé. Esta clínica es propiedad del pueblo y está hecha con todo el corazón”, apuntó el gobernador durante la inauguración de la clínica, que es la décima que se construye en el estado.

Una sentencia bíblica menciona que las obras sin fe son muertas. Lo mismo podría decirse en el caso de las obras gubernamentales. Si se realizan sin la intención de atender una necesidad y sin buscar la justicia social para la población, también son muertas.

En este sentido, las Clínicas de Parto Humanizado representan una acción sensible hacia una población que durante muchos sexenios ha sido cruelmente relegada, abandonada y es indiscutible que están contribuyendo en la resolución de un problema que puso a Chiapas en los primeros lugares a nivel nacional en cuanto a muerte materna e infantil.

Hasta finales de 2018, Chiapas figuraba en los primeros lugares en el indicador de defunciones relacionadas con el embarazo, parto o puerperio (periodo que comprende desde el final del parto hasta la aparición de la primera menstruación).

Sin embargo, de 2018 a 2022 estas defunciones han presentado una disminución del 62 por ciento. En los cuatro años del gobierno de Rutilio Escandón, Chiapas pasó de estar en los primeros cinco lugares en muerte materna al número 20. Un logro en verdad encomiable.

Ha sido en este sexenio que se le ha dado prioridad a la atención de las necesidades y problemáticas de las mujeres. Entre las acciones están la entrega de apoyos sociales, capacitación, educación, atención médica de calidad, financiamiento y asesoría para el desarrollo de proyectos productivos, entre otros.

Estas nuevas clínicas, como la de Pichucalco, que recibirá a mujeres de toda la región Norte de Chiapas, tienen la capacidad de realizar de 20 a 25 partos diarios y las chiapanecas embarazadas podrán escoger qué tipo de parto quieren tener. Estos son: vertical, horizontal, en agua o por usos y costumbres.

No hay mejor manera de ilustrar esta sensible acción que las palabras de las directamente beneficiadas, como Alejandra Toledo Ordoñez, quien agradeció al gobernador Escandón por su compromiso con la salud de las chiapanecas: “Esta iniciativa es una decisión acertada, porque durante nuestro embarazo nos dan orientación y apoyo desde el primer momento, con servicios médicos gratuitos, oportunos y de calidad”.

COMPROMISO

Al ver este tipo de acciones me pregunto cómo es que pueden dormir tranquilos los anteriores gobernadores que pudiendo hacer algo para que casos como el de Doña Petrona no ocurrieran, para que cientos de mujeres en todo el estado no atravesaran por el suplicio de perder a sus bebés, inclusive su propia vida por la falta de atención médica oportuna, no lo hicieron.

Nadie me dejará mentir, pero antes nada más hablábamos de corrupción, de tráfico de influencias, de funcionarios que entraron con una mano por delante y otra por detrás, pero que al término del sexenio salieron convertidos en nuevos millonarios.

Pero ¿por qué ahora sí se hacen estas acciones, estas obras que hacen justicia social al pueblo de Chiapas? La respuesta está en el compromiso que ha plasmado el gobernador Escandón Cadenas desde el primer minuto de su administración.

“Nuestro compromiso es trabajar por la gente, sobre todo, la que menos tiene. Antes era una ilusión, pero hoy es una realidad el que se transformen las comunidades”, ha reiterado en muchas ocasiones.

Agrego que de este compromiso se desprenden la voluntad política por hacer las cosas bien, por llevar a cabo acciones diferentes en diversos rubros de la sociedad, por responder a la confianza que recibió por parte de los chiapanecos en la histórica elección de 2018, que dio paso al régimen de la Cuarta Transformación.

Por eso hoy se han recuperado la seguridad, la gobernabilidad, el Estado de Derecho, la paz social; se opera eficientemente a favor de la educación, la salud, la migración y se hacen obras de gran impacto social, como calles, escuelas, centros de salud, parques, alumbrado público, reconversión de hospitales, etcétera. Obras de infraestructura que, dicho sea de paso, se realizan mediante el correcto manejo de los recursos públicos, con transparencia y sin contratar nuevas deudas.

@_MarioCaballero

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