Letras Desnudas
Mario Caballero
La escena es memorable: por un lado, un viejo líder del PAN trepado sobre el templete desgarrándose las vestiduras y proclamando a voz en cuello luchar por un mejor futuro para la institución y, por el otro, sentado frente a él, en primera fila, un viejo expanista aplaudiéndole, pero quien hace algunos años traicionó al partido y salió echando pestes de la militancia que le dio todo, una carrera política, importantes cargos públicos y una enorme fortuna.
Me refiero a Carlos Palomeque Archila y al inefable Paco Rojas. Ambos estuvieron en la Asamblea del Partido Acción Nacional celebrada el domingo 30 de octubre pasado. Del primero no es de extrañarse, pues es el dirigente estatal del partido, pero Paco qué hacía ahí, sentado entre panistas, a los mismos que tanto descalificó y acusó de no tener ideología, honestidad, ética y respeto por los principios democráticos.
¿Será que los panistas ya cambiaron de actitud y aptitud ante tremendas acusaciones? ¿O es que Paco, el más santo de los políticos que ha parido la política chiapaneca, gracias a Dios, ya los perdonó?
TIENE RAZÓN, PERO…
Respecto a lo anterior, me gustaría decir que Paco tiene razón. En los últimos tiempos, hemos sido testigos de la pérdida de valores entre la política y los actores políticos. Hoy por hoy, ya no sabemos ni siquiera cuál partido es de izquierda, centro o derecha, se perdió la brújula que antes los identificaba. Ahora tan sólo sabemos que hay un partido gobernante, con dos aliados y que el resto se acomoda en el grupo de partidos de oposición, aunque no sabemos formalmente por qué luchan, qué defienden y cuál es su programa político.
Pasa lo mismo con los políticos. No sabemos qué es lo que buscan, qué representan, qué los motiva, cuáles son sus ideales y cuáles sus pretensiones en la búsqueda del poder y la participación política. Para el grueso de la sociedad no son más que personas que desempeñan cargos públicos, o que quieren ostentar algún puesto o que concurren en alguno de los muchos organismos partidistas que existen en el país. Hay salvedades, por supuesto, pero la gran mayoría deambulan por la gran escena pública nada más con el rumbo que les indican sus propios intereses.
Por eso comparto la idea de que Paco Rojas tiene razón. El pueblo merece estar representado por políticos que tengan una firme ideología, que sean honestos, que se conduzcan con ética, buena moral y que ante todo respeten, promuevan y defiendan los principios democráticos que rigen nuestra sociedad. Añado que entre los principales intereses de estos personajes debe estar el procurar hacer el bien común: el bienestar de la gente.
Sin embargo, ¿quién es Paco Rojas para censurar y erigirse juez de la conducta de sus colegas?
¿Tiene una carrera política intachable? No. ¿Ha sido respetuoso de las leyes? Tampoco. ¿Ha estado alejado de los escándalos de corrupción, tráfico de influencias e impunidad? Menos. ¿Es ejemplo de buena moral y buena conducta pública? Menos todavía.
Es un político desacreditado, el menos indicado para señalar las faltas de nadie y con imborrables actos de corrupción, nepotismo, abuso de poder y oportunismo, como el que nos trajo a este momento. Pues el hecho de que haya estado presente en la reciente Asamblea del PAN no fue por congruencia ideológica, rectitud o porque busque aportar esfuerzo y trabajo para la recuperación del partido, sino por vil y aborrecible arribismo. ¿Por qué?
OPORTUNISTA SIN MÁS
El caso es que, ¿por qué creerle?
Paco Rojas es, ha sido y sigue siendo el mismo filibustero y embustero de siempre. Recordaremos que renunció al PAN –según él- por las irregularidades que observó dentro del proceso para elegir al dirigente del instituto político blanquiazul. Y dijo:
“Carlos Palomeque manifestó que habría logrado la candidatura de unidad que les pidió el PAN nacional, lo cual no es cierto”, por lo cual pidió una audiencia con la cúpula, pero no lo recibieron. El caso es que él quería asumir tal posición, y lo batearon.
Dijo, además, y cito: “el PAN ha desviado su ideología y no está representando lo que el pueblo quiere escuchar, perdieron la gran oportunidad de ser oposición y ocupar espacios que les corresponden, y el nuevo dirigente no representa un cambio”.
Añadió: “Amó al PAN y me duele el corazón irme del partido, pero ha llegado el momento de partir. Le deseo la mejor de las suertes y espero estar equivocado, y en vez de ver su agonía y muerte ojalá pueda resurgir, pero lo veo difícil”.
El caso es que el PAN, actualmente, no es nada en Chiapas. No gobierna ningún municipio y no tiene ningún diputado en el Congreso del Estado. Es un partido que, al mando de Carlos Palomeque, es una organización sin credibilidad, desprestigiado, tachado, sin sustancia, que no representa nada y, pero todavía, sin el acompañamiento de la gente. En resumidas cuentas: es un cascarón vacío, muerto, sin capacidad para resurgir.
A la sazón, Paco Rojas no se equivocó. El asunto es que se fue a Movimiento Ciudadano, partido que nada más lo utilizó, que lo engañó. Lo hizo candidato a la capital del estado, pero con el fin primigenio de captar votos. Nada más. Entonces, si dijo que Carlos Palomeque era un dirigente que no representaba nada, ¿qué hace ahora aplaudiéndole, siendo comparsa del peor de los dirigentes panistas?
Paco, ¿eres ideólogo u oportunista? A la verdad, lo segundo te queda como anillo al dedo. Te asemejas a Carlos Palomeque: otro político que no sabe vivir honestamente, fuera del presupuesto porque, como dice el viejo adagio priista, “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
Palomeque ha dicho que ama al PAN, igual que tú, pero ha hecho del PAN un feudo de poder que durante muchísimos años le ha permitido hacer oscuros y corruptos acuerdos con los anteriores gobernantes. Por ejemplo, con Juan Sabines Guerrero se dijo que llegó a cobrar hasta 100 mil pesos mensuales por poner a los diputados panistas a la orden de gobierno, aprobando cada iniciativa de reforma y cada préstamo con lo cual se hizo cómplice de los más de 40 mil millones de pesos con que ese execrable exgobernador endeudó al estado y condenó a tres generaciones a la miseria y la pobreza, destinados a pagar señalada deuda.
¿O no te acuerdas?
TAL PARA CUAL
Así que, ¿cómo interpretar que Paco Rojas esté ahora aplaudiendo a Carlos Palomeque después de haberlo tildado de ser un error para el PAN? ¿Corrección u oportunismo?
Seguramente es lo segundo. Pues si Paco Rojas fue capaz de alinearse a Carlos Palomeque, quien ha utilizado al PAN para satisfacer su hambre de poder y dinero, para enriquecerse, igual que él que durante su desempeño en los cargos públicos no hizo más que hacer crecer sus empresas personales, como su lujosísima Torre Médica, ¿qué más podríamos pensar?
Son tal para cual: coyotes de la misma loma.
@_MarioCaballero










