Letras Desnudas

Mario Caballero

Algo realmente admirable en Paco Rojas es su incapacidad para sentir vergüenza de sí mismo. Lo cual podría ser reflejo de su falta de calidad moral y respeto propio.

Pues a pesar de su terrible fracaso político en la contienda electoral pasada y a su desacreditada imagen pública a lo largo de los años, nuevamente es regidor en el cabildo de Tuxtla Gutiérrez. Llegó por la vía plurinominal tras negociar con Carlos Palomeque Archila, líder y enterrador del PAN en Chiapas.

Reconozco a algunos políticos por su terquedad y persistencia en la lucha por el poder político. Como Andrés Manuel López Obrador, quien tras 14 años y tres elecciones presidenciales, dos de éstas fallidas, logró convertirse en presidente de México. Su insistencia no fue más que tenacidad, firmeza en sus convicciones y lealtad a su movimiento.

No todos podrán considerar a su administración como un buen gobierno, pero nadie puede contradecir que su fe en sí mismo y en su proyecto de nación cambió la vida pública del país tal como la conocíamos antes. Como botón de muestra está que tras haber dejado el cargo hace casi dos meses, sus decisiones siguen teniendo repercusión para bien y para mal de México.

No puede decirse lo mismo de Paco Rojas, ni siquiera poniéndolo a escala. Su terquedad no es sino obstinación por el poder. Enfermedad. Y, conociendo su historial, su nueva aparición como regidor es oportunismo puro y duro.

Hoy podrá salir a las redes sociales a cuestionar al gobierno tuxtleco y hasta a criticar la personalidad del alcalde Ángel Torres Culebro. Pero se le olvida aquella máxima que dice que para tener la lengua larga hay que tener la cola corta.

ARRIBISTA DE LO PEOR

Hace unos días, subió una publicación a las redes sociales, diciendo:

“… estamos viviendo violencia, asaltos, robo a habitación, robo a vehículos, etcétera, etcétera. Ahora un feminicidio, y el día de ayer por la noche un enfrentamiento en pleno centro de la ciudad, en la parte más económicamente activa de la ciudad. Y aquí viene algo que quiero hacerles saber a ustedes: qué fácil es prometer. El señor Ángel Torres dijo que iba a estar las 24 horas en las patrullas, lo dijo en el debate y lo reafirmó después, algo que es imposible de hacer. La seguridad no se maneja así. No cabe duda que está demostrando el señor Ángel Torres una incapacidad para generar seguridad al pueblo de Tuxtla Gutiérrez. Prometer, prometer y no cumplir, es faltarle el respeto a un pueblo”.

Bajo esa carta de regidor de oposición, Paco se ha opuesto a todo y ha cuestionado cualquier decisión de la administración municipal. Como el cinco de noviembre, cuando escribió en su cuenta de Facebook (transcribo con errores ortográficos):

“Hoy en el Cabildo, alcé la voz por el respeto a la ley y la transparencia en nuestra comunidad. La ley de administración pública municipal en su Art. 15 establece que los agentes y subagentes municipales deben residir en el poblado que representan, ¡pero esta norma no se está cumpliendo! Por ello, solicité formalmente que se me entreguen sus identificaciones y constancias de residencia para garantizar que los representantes realmente estén comprometidos y vivan en nuestra comunidad. No se trata solo de cumplir con la ley, sino de construir un gobierno cercano y honesto para todos”.

Paco está en su derecho de realizar todo tipo de cuestionamientos, además que es su función. Empero, ¿podemos creerle?

Una y otra y otra vez ha demostrado que su fin es el poder por el poder mismo. Nunca ha tenido, ni siquiera en las apariencias, un genuino interés por el bienestar de los ciudadanos capitalinos. Menos todavía, para construir ese “gobierno cercano y honesto para todos”.

En 2018 fue regidor después de perder por tercera vez al hilo la contienda a la presidencia municipal, ¿y qué hizo en ese periodo?

Primero, igual que ahora, se enfundó en el disfraz de opositor. Pero tres doritos después le lamía las suelas al exalcalde Carlos Morales Vázquez.

El día que protestó a la regiduría aseguró: “Necesitamos ser una oposición responsable, ya basta de ser regidores opacos. Debemos comprometernos en nombre de los tuxtlecos porque su voto es la razón por la que estamos aquí. En mi caso, si se trata de seguir saqueando a Tuxtla, no cuenten conmigo”.

En ese trienio recordaremos que Morales Vázquez intentó imponer un impuesto al consumo de energía eléctrica, y lo que argumentó Rojas en su momento fue que la medida era necesaria.

Antes de eso Paco censuraba a Carlos Morales, descalificándolo como un gobernante déspota y arbitrario, pero inmediatamente después de que éste le entregó un reconocimiento a su señor padre, Valdemar Rojas, se volvió un manso corderito.

Asimismo se dijo que el “coiteco” le había ofrecido hacerlo candidato de Morena para que lo relevara en el cargo después de las elecciones de 2021, pero al final le tomó el pelo.

A la sazón, Paco fue uno de los regidores que aprobó el incremento al impuesto predial sin importarle que los tuxtlecos, a los que ahora tanto dice defender, enfrentaran una situación económica complicada derivado de los efectos de la pandemia.

Inclusive, no promovió ninguna acción a favor de las cientos de familias que se quedaron sin empleo durante ese terrible periodo, ni siquiera entregó una despensa. Es más, no dijo nada ante la muerte de más de 20 trabajadores del Ayuntamiento que enfermaron de covid probablemente al ser obligados a trabajar en la ola más crítica de la pandemia por el anterior alcalde, quien incluso los amenazó con despedirlos si no se presentaban a sus áreas de trabajo.

No olvidemos que él aprobó y defendió públicamente la compra de contenedores para basura que se realizó por un monto superior a los 28 millones de pesos por adjudicación directa a la empresa Veolia y con sobreprecio.

Así lo defendió: “No me puedo oponer a los contenedores. Yo veo la ciudad más limpia y mejor pavimentada y sé que el gobernador está apoyando. He visto a un presidente municipal (Carlos Morales) que ha cambiado a la ciudad de unos años para acá”.

En cuanto al incremento alarmante de la delincuencia e inseguridad en Tuxtla, donde desde el primer trienio de Morales Vázquez se registraron asaltos a mano armada, asaltos bancarios y homicidios a plena luz del día y en zonas céntricas de la capital, Paco calló como momia.

Nada salió a declarar, por ejemplo, frente al asesinato del empresario ganadero Alfredo d’Argence Morell, al que dos hombres armados a bordo de una motocicleta le dispararon diez veces a quemarropa al salir de un establecimiento donde minutos antes se había cortado el cabello.

A OTRO PERRO CON ESE HUESO

Por tanto, que se la compre el que se la quiera comprar. Los cuestionamientos de Paco Rojas al gobierno de Ángel Torres son sólo un gesto, apariencia, una táctica para cazar incautos. No olvidemos que es un profesional del oportunismo.

Pues si en verdad le importara el bienestar de la gente, ¿por qué se desapareció después de haber perdido las elecciones de 2021? Mejor aún, ¿por qué no cuestionó a Carlos Morales durante su segunda presidencia municipal?

Me disculpo por la analogía, pero Paco Rojas se parece bastante a Gerardo Fernández Noroña, quien es como aquel perro al que sueltan para que cuide los intereses de los amos, pero al que calman con un hueso en el hocico.

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