Letras Desnudas
Mario Caballero
Ahora que Morena ha arrancado el proceso para la selección del coordinador o coordinadora de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Chiapas, hay mucha agitación en el partido, donde hay muchos que se sienten “dignos merecedores” de alguna candidatura a puestos de elección popular. No sólo a gobernador, sino también a presidentes municipales, diputados locales, diputados federales y senadores.
Si escribí entre comillas “dignos merecedores” es porque entre estos hay quienes son personajes con una terrible falta de credibilidad pública. Como Uriel Estrada Martínez, quien, a pesar de los errores, faltas, abusos de poder y señalamientos en su contra por su mal desempeño en la Auditoría Superior del Estado, quiere ser candidato a diputado federal.
¿Usted votaría por él en el caso de que llegue a alcanzar la postulación? Yo no, y le diré por qué.
¿POR QUÉ?
En primer lugar, porque Uriel Estrada es y ha sido un funcionario público conocido por su ambición y oportunismo. No es un político que sepa de lealtades y menos de ética. Prueba de ello es su riqueza de orígenes sospechosos.
En sus inicios en la política mantuvo una estrecha relación con algunos personajes non gratos del PRI y el PRD. Como José Ángel Córdova (q.e.p.d.), su mentor, quien fue un político ruin que siendo diputado local operó cacerías políticas en contra de los opositores del entonces gobernador Juan Sabines Guerrero, quien además estuvo acusado de corrupción, abuso de poder, despotismo y enriquecimiento ilícito.
Al lado de Córdova, Uriel ocupó el puesto de director de Investigaciones Legislativas en el Congreso del Estado.
ENCARCELAMIENTO
Pero eso es lo de menos.
Como lo relaté en otra oportunidad, en 2006 fue arrestado por el caso de tortura y ejecución extrajudicial Reyes Penagos Martínez, líder campesino que fue detenido durante un bloqueo de la Unión Campesina Popular Francisco Villa, el 16 de diciembre de 1995.
En el contexto de los hechos, Penagos fue arrestado por liderar un bloqueo en la carretera de Ángel Albino Corzo en exigencia de apoyos para el campo, situación que motivó al Gobierno del Estado ejecutar un operativo para desalojar a los manifestantes, dando como resultado la detención de 17 personas, entre ellos Reyes Penagos.
En ese entonces, Uriel Estrada desempeñaba el cargo de Fiscal Especial para el caso Jaltenango, en la extinta Procuraduría General de Justicia del Estado, del que era responsable de la investigación de los asesinatos de los candidatos Antelmo Roblero y Rito Solís, del PRD y PRI, respectivamente.
De acuerdo con las indagatorias, Penagos había sido golpeado desde su detención por elementos de la policía estatal y, luego de permanecer en prisión, se ordenó que él y otras dos personas fueran separados del resto de los detenidos.
Esas dos personas eran Enrique Flores González y su hija Julieta Flores Castillo, quienes fueron torturados por ministerios públicos y agentes judiciales por órdenes de Uriel Estrada. Les introdujeron gases en sus fosas nasales, les colocaron vidrios molidos en sus pies, fueron golpeados y durante los días que estuvieron privados de su libertad de manera clandestina no recibieron agua ni alimentos: buscaban obligarlos a confesar que ellos eran responsables del secuestro y asesinato del doctor Rito Solís. Los querían de chivos expiatorios.
A Reyes Penagos le inyectaron sustancias tóxicas y lo golpearon en los testículos. A Julieta Flores, además de los maltratos antes descritos, también le arrojaron agua mineral con chile en la nariz y alega que fue violada durante el tiempo de su detención.
Pero Penagos se rindió. Ya no aguantó la tortura y se declaró culpable del homicidio.
Por tanto, el 18 de diciembre de 1995, en las primeras horas de la mañana, fue llevado en helicóptero a un paraje donde según estaban enterrados los restos de Rito Solís. Sin embargo, terminó muerto. Las autoridades que lo habían trasladado, entre los que se encontraba Uriel Estrada, dijeron que al llegar al lugar fueron emboscados por hombres armados y el único que terminó muerto fue Penagos, que recibió un disparo en el pecho.
En febrero de 2006, once años después del suceso, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos hicieron una serie de recomendaciones, de las que resultó la detención de cuatro funcionarios, incluido Uriel Estrada Martínez, acusados como autores materiales del homicidio de Reyes Penagos, pues se supo que no fue emboscado, sino ejecutado.
ESPURIO
En la madrugada del 31 de diciembre de 2018, Uriel Estrada resultó electo auditor superior del estado. No obstante, su nombramiento es ilegítimo. ¿Por qué?
De acuerdo con el artículo 71 de la Ley de Fiscalización Superior del Estado de Chiapas, quien pretenda ocupar el puesto de auditor superior deberá “gozar de buena reputación y no tener antecedentes penales” (sic). Y Uriel Estrada, como hemos visto antes, estuvo en prisión acusado por los delitos de tortura y ejecución de un líder campesino.
Por otro lado, la fracción segunda de ese mismo artículo determina que la persona, al momento de recibir la designación, deberá contar con una experiencia mínima de cinco años en actividades o funciones relacionadas con el control y fiscalización del gasto público, política presupuestaria, evaluación del gasto público, desempeño y políticas públicas, entre otros. Y los cargos que antes ejerció Uriel Estrada no tienen ninguna relación con esto.
Además, sus conocimientos académicos no tienen nada que ver con el puesto que hoy ostenta. Es licenciado en Derecho, sí, un perfil que admite dicha ley para ser auditor superior, pero jamás ha estado relacionado con la fiscalización de recursos, requisito también exigido, y tampoco cuenta con una experiencia de diez años en el rubro. Pues si estuvo en prisión, tampoco tiene la antigüedad.
CORRUPTO
Ahora bien, en el dicho Uriel Estrada se define como férreo combatiente de la corrupción y la impunidad. Pero en los hechos está acusado de extorsionar a los presidentes municipales a cambio de brindarles protección.
Tal como lo dio a conocer el alcalde de Reforma, Herminio Valdez Castillo, quien estando en una borrachera les habló a sus contertulios de que era intocable y que nadie le haría nada por el desvío de recursos que había cometido a través de los contratos de obra pública. “Todo está arreglado, no van a molestarnos, ya me arreglé con el mero mero de la Auditoría Superior”, dijo.
Se rumora que, en estos arreglos bajo el agua, Uriel Estrada recibe entre dos y ocho millones de pesos por cada cliente, perdón por cada alcalde, pues según sea el sapo es la pedrada.
Ahí la razón de que después de vivir en una casa de interés social, ahora posea una residencia por el rumbo del Club Campestre cuyo valor asciende a los 7 millones pesos. Además, se cuenta que junto con uno de sus hermanos es propietario de varias constructoras, así como de restaurantes, bares y antros en Tuxtla Gutiérrez.
Por todo ello yo jamás votaría por él. Incluso, porque detrás de él está Ismael Brito Mazariegos, el exsecretario de gobierno caído en desgracia, quien también se presume como su cómplice en la extorsión y abusos de poder en la Auditoría Superior del Estado.
X: @_MarioCaballero










