Los bots y las disputas políticas en internet

Los bots y las disputas políticas en internet

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

Sobran los pregoneros que afirman que las redes sociodigitales influyen positivamente en el fomento de la participación ciudadana en los asuntos políticos; no faltan analistas que ven con entusiasmo que esas redes fortalecen el pensamiento democrático, la autonomía en la toma de decisiones electorales y han transformado la vida política nacional.

La comunicación política ha sido condicionada tecnológicamente; los bots como imitadores de la condición humana, sirven para imponer realidades y tendencias a una sociedad cada vez más dependiente de los dispositivos móviles. La prevalencia del mundo digital debe motivarnos a analizar hasta qué punto los bots, los algoritmos y las inteligencias artificiales están por delante del ser humano.

En materia política, un bot ejecuta tareas como identificar y segmentar públicos, crear cuentas falsas, o interactuar con los usuarios respondiendo en los chats. Las redes sociodigitales son espacios donde se atacan o defienden a los personajes representativos de cada instancia política; ahí pululan noticias falsas que dirigen a la opinión pública hacia algún punto.

Los bots no son exclusivos de los partidos asociados con el neoliberalismo, también son empleados por fuerzas de izquierda, quienes inundan las redes sociodigitales con noticias falsas. En ese mundo cargado de apariencias los bots inflan el número de likes que reciben los políticos por cada publicación, video o fotografía compartida; ahí la política se convierte en un espectáculo alienante.

En esa hiperrealidad los políticos y sus plataformas son rellenados de atributos que no les son propios; su mundo aparente se nutre de información proveniente de los deseos, problemas y necesidades de sus miles de seguidores. Los bots se encargan de otorgar a esos personajes los atributos, los temas y las agendas que garantizarán afianzar su prestigio digital y de paso denostar el de sus rivales.

Esa disputa dejó de ser humana, es digital; los algoritmos propiciaron el desplazamiento de la parte cognitiva lo que trae como consecuencia que el uso estratégico de los discursos e imágenes sean construidos artificialmente. El prestigio, la popularidad, las propuestas y hasta las posturas de los políticos ante ciertos temas, son ya asunto del uso de inteligencias artificiales.

Los bots se valen de este entramado tecnológico para informar a los militantes sobre actos del partido, promover temas de interés, y clasificar videos y fotografías con fines electorales; los algoritmos examinan los sentimientos de las personas, analizan datos de sus perfiles en las redes sociodigitales, y canalizan mensajes acordes con la cultura y la idiosincrasia.

La internet es inundada con opiniones aparentemente hechas por ciudadanos, cuando en realidad son producto de programas informáticos; de este modo los mensajes se amplifican hasta niveles incalculables con una inversión mínima Esos programas publican las mismas afirmaciones ininterrumpidamente provocando que los demás mensajes se pierdan de vista y se genere el caos.

Generalmente, un bot suele publicar mediante cuentas falsas, tiene su propia foto de perfil y su misión es sobrecargar los posts del partido con likes y comentarios favorables; también irrumpen en los perfiles de los rivales vertiendo opiniones negativas. Estos programas fomentan la fama y el éxito de ciertos personajes a través de lo que se conoce como influencia por encargo.

Con el apoyo de inteligencias artificiales y machine learning, los chatbots pueden hablar de forma natural, responder mensajes de texto; son capaces de ordenar ideas y construir argumentaciones que son reproducidos por los medios informativos para efectos políticos. Estos programas también pueden propagar encuestas falsas, hacer up vote, downvote y confundir a la opinión pública.

Es preocupante que los bots actúen cada vez más con mayor autonomía para realizar sus funciones. Ante esta situación será importante que el poder legislativo reconsidere esta situación; los estudios académicos también serán significativos para repensar nuestro grado de autonomía respecto al mundo digital. Esto será vital para fomentar un uso autónomo de las tecnologías digitales y para promover una participación ciudadana consciente de los peligros emanados de ese mundo.

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