Los memes del Mencho: relativizando humorísticamente la violencia

Los memes del Mencho: relativizando humorísticamente la violencia

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

¿Hasta qué punto hemos normalizado la violencia en México a tal grado de hacerla presente en nuestro sentido del humor? A fuerza de tantas vicisitudes, los mexicanos hemos aprendido a reírnos de la desgracia propia, así como cargar de ironía, sarcasmo y humor negro todo lo que ocurre a nuestro alrededor, incluyendo al terror o la muerte.

Ningún mortal escapa al humor negro, incluso la muerte, el diablo o dios protagonizan esos trazos hilarantes que llevan lustros siendo parte de nuestros usos y costumbres; un meme visibiliza la forma en que percibimos nuestra existencia y los entramados tragicómicos que la rodean.

Ante tanta violencia, ya no son los xoloitzcuintles los que guían las almas de los difuntos al más allá; ahora es Juan Luis Lagunas Rosales, el “Pirata” de Culiacán, quien los sube a su troca para trasladarlos. Tras su asesinato en el año 2017, este influencer fue dotado de una condición místico religiosa que le otorgó un lugar en la memoria colectiva.

El abatimiento del “Mencho” el domingo pasado no escapó a las huestes de la memecracia mexicana; hacerlo aparecer en la troca del “Pirata” fue una especie de ajuste de cuentas simbólico dado a que el poderoso capo fue señalado en su momento de ser el presunto autor intelectual del asesinato del joven de 17 años de edad.

La normalización de la violencia a través del humor es un proceso psicológico donde la risa es el mecanismo que relativiza la magnitud de este fenómeno social. Encuadrar los ajustes de cuentas y enfrentamientos entre carteles bajo narrativas humorísticas provoca que se despoje de su dignidad a los caídos y que se ensalce la figura de quienes detentan el poder en ese mundo.

Esto es resultado de la circulación de infinidad de productos que el capitalismo de plataformas instituye a través de las redes sociodigitales, los canales de videos, los corridos que alaban a los narcotraficantes o ciertos influencers. Bajo la premisa de que solo se trata de un chiste, este tipo de memes legitiman discursos de odio, relativizan la violencia y fomentan nuevos tipos de resiliencia ante el terror.

Los engranajes de este sistema de alcance global permiten que la narcocultura monetice gracias al consumo; los algoritmos contribuyen a caricaturizar los efectos nocivos de esta industria y fortalecer las estructuras de violencia que tienen como base a los corridos o películas que hablan de los narcos, las series que endiosan a los capos o el aspiracionismo de millones de jóvenes.

Más allá de su sentido exótico, los memes alusivos al narco funcionan como significantes que suspenden las reglas habituales. En el caso de la ilustración que acompaña a esta columna, el “Mencho”, lejos de ser mostrado como una figura de poder, fue colocado en la parte trasera de la troca del “Pirata” de Culiacán con un gesto de resignación.

Esta imagen, aparte de restar importancia al finado, tiene el potencial de desensibilizar a los espectadores, porque lo que antes causaba horror, ahora genera risas. El hombre todopoderoso protagonista de infinidad de corridos tumbados que se relacionaba con políticos y militares de alto nivel, quedó atrás. Su presencia y gestos fueron cambiados para otorgarle una menor jerarquía.

Esos encuadres son significantes de cohesión, ya que se utilizan para indicar quién será en determinado momento el objeto de la burla masiva. Más que compartir un pensamiento crítico, los memeros que se aprovecharon de este suceso exteriorizan dentro de su aspiracionismo digital sus interpretaciones personales; su humor es síntoma de lealtades laxas.

Estos memes han adquirido un diseño estandarizado que combinan los significantes de la identidad narca con los cambios que van surgiendo en este sector; detrás de las representaciones humorísticas del “Mencho” hay ideologías y estructuras de largo alcance que muestran que la guerra entre los cárteles también se hace a través de imágenes.

Es importante analizar esto para dimensionar sus alcances como instrumentos de la necropolítica digital, ya que comparten narrativas que estetizan el horror, normaliza el lado oscuro del aspiracionismo y redefinen la identidad de la juventud precarizada. Los memes del “Mencho” no muestran el dolor de miles de familias afectadas por la violencia, se enfocan en la caída de alguien y el ascenso de otro.

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