México superando a la inteligencia artificial

México superando a la inteligencia artificial

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

Si hay algo de lo que presumimos los mexicanos es nuestro sentido del humor, un distintivo identitario que reproduce la idea de que somos relajientos por naturaleza: nos reímos de la muerte, de los fenómenos naturales, de la pobreza, de las enfermedades, de las desgracias propias y ajenas, de los políticos, de los artistas, de los policías, de los gringos y de todo aquel que se nos ponga enfrente.

La falta de seriedad es uno de los principales distintivos de la mexicanidad, pero ésta tiene raíces profundas y complejas que apuntan a la evocación de un presunto pasado prehispánico glorioso, la dolorosa conquista castellana, el mestizaje, la conquista espiritual, la época colonial, las reconfiguraciones culturales y, sobre todo, del pensamiento mágico surrealista.

Personajes notables en el mundo del arte como André Bretón o Salvador Dalí, afirmaron en su tiempo que México es el país más surrealista del mundo. Razones les sobraban dado a que el pensamiento mágico, lo espontáneo, la impermanencia, una resiliencia a prueba de todo y otros aspectos, están presentes en la vida cotidiana de millones de personas que tienen que sobrellevar los pesares de algún modo

En nuestro surrealismo estamos dispuestos a reírnos de la desgracia propia; el sentido del humor no es solamente una respuesta emocional provocada por una situación hilarante; es una forma de ser que tiene muchas raíces que no solamente lleva diversión, también puede expresar dolor, preocupación o un posicionamiento ante otras personas y sus circunstancias.

Esta manera de ser está más allá de la sociedad del espectáculo que ha sido convertida en mercancía con valor de cambio por el capitalismo; nuestro sentido del humor traspasa el sentido del juego: una broma puede llevar consigo una enseñanza o una amonestación. Los chistes, bromas e ironías son la suma de todas nuestras experiencias tragicómicas.

En apariencia los mexicanos somos dados a ver el lado chistoso de los problemas, pero nuestro sentido del humor es un complejo entramado de símbolos que no siempre tienen explicación. Nuestra resiliencia llega a tal grado de que le ponemos buena cara a los efectos de los desastres naturales y esta actitud desemboca en actos de solidaridad.

Las redes sociodigitales y las plataformas de videos muestran infinidad de expresiones de ese México surreal que son impensables en otros contextos: perritos bailando cumbias con sus dueños, ataúdes convertidos en hieleras para transportar cervezas, apariciones milagrosas en tortillas, empleados de limpieza ataviados como quinceañeras y miles de situaciones más que dan cuenta de una identidad resiliente que se niega a ser absorbida por el empuje tecnológico.

México superando a la inteligencia artificial es una tendencia que corre actualmente en las redes sociodigitales, las narraciones enaltecen la capacidad de los mexicanos para echar relajo, organizar eventos inverosímiles o enfrentar las adversidades; los videos que circulan en YouTube o TikTok destacan que la genialidad de los mexicanos no ha sido superada por el desarrollo tecnológico, simplemente porque éste no tiene barrio.

Estos canales no están recreando categorías económicas o representando intereses de clase; solamente expresan lo absurdo que es ver todo bajo categorías lógicas o academicistas. Esta perspectiva apunta que la inteligencia artificial no ha sustituido el relajo cara a cara que se hace en el barrio, en los velorios donde se hacen chistes del difunto, en los festivales escolares o en eventos significativos para la familia como cumpleaños, bautizos o bodas.

Surrealistamente hablando, México es un mundo mágico; estos videos puntualizan que los algoritmos y las inteligencias artificiales aun no tienen la capacidad de acceder a lo imposible, artística y culturalmente hablando: la tecnología no tiene sentido del humor. En México superando a la IA danzan el dolor, la resiliencia, lo religioso, la pobreza o las contradicciones de nuestra vida cotidiana.

Aún existe una brecha entre el sentido del humor prevaleciente y las inteligencias artificiales; no hay duda de que este sistema puede entender estructuras cómicas, pero carecen de la comprensión emocional, social y contextual que define la subjetividad humorística. Este entramado tecnológico no ha rebasado la intención cómica ni el significado subyacente que se da en el cara a cara: la IA es aún una simulación.

Las IA aun no entienden de albures, de apodos, o de cómo sobrellevar la desgracia; en este sentido, aún hay una brecha ontológica en la que podemos seguir compartiendo nuestra subjetividad humorística. México superando a la IA es un guiño para seguir compartiendo nuestras vivencias y crear infinidad de pretextos para reírnos.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *